La caridad no discrimina

septiembre 10, 2016

Escrito por Gersonn Reyna

Jesus Christ loves children

Hace unos meses conocí a una persona  que se convirtió en un amigo muy especial para mí. Él vive en una ciudad llamada Cartagena en Colombia. Él tiene otro amigo especial, quién ha demostrado qué es ser verdaderamente caritativo.

En una oportunidad mi amigo enfermó gravemente a causa de un virus maligno que afectó a toda la ciudad.

A pesar que su familia prácticamente vivía con él, no recibió la atención que necesitaba por parte de ellos. Pero su amigo lo acompañó durante el proceso de mejoría y sanación desinteresadamente, día a día a través de los males que se manifestaron y afectaron a mi amigo.

Me causó mucha admiración los cuidados que le brindó. Ellos son conversos de la Iglesia y también son ambos gais.

La caridad ha sido estudiada como un principio religioso y se ha venido predicando por miles de años en las diferentes denominaciones cristianas y  también en las no cristianas.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días la define de la siguiente manera en el libro Principios del Evangelio:

«La caridad es ese amor puro que tiene nuestro Salvador»,

además agrega,

«Nosotros, osea los humanos, tenemos de ese amor puro cuando desde lo más profundo del corazón demostramos interés y compasión genuinos por todos nuestros hermanos y hermanas» (Principios del evangelio, capítulo 30, primer párrafo).

Pienso que esta definición es muy clara y engloba a todos los seres humanos y no excluye a ninguno en particular.

Sin embargo aún existen muchas barreras para vivir con eficacia este principio y doctrina cristiana, mormona, moral y humana.

La mejor manera para mí  y  muchos de ustedes, entender que el amor nos lleva a  considerar las escrituras, pues en ella tenemos una muestra clara de cómo es manifestarlo.

Las interpretaciones que se ha dado a este concepto de cómo amar, han divisado un abismo entre lo que se “debe hacer”, y  la verdadera pureza del Amor, siendo la caridad la expresión máxima de Él.

Entonces pienso,  es importante entender  que para manifestar caridad en nuestras vidas,

  • Primero, saber que la caridad no viene principalmente de los demás hacia nosotros sino de nosotros hacia los demás.
  • Segundo, que los estereotipos y el egoísmo personales no nos dejaran que actuemos con caridad.
  • Y tercero, que uno de los efectos que tiene ejercerla es hacernos felices.

Una oportunidad Jesús visitó a un representante religioso llamado Simón, en esta ocasión una mujer movida, probablemente, por la culpa de sus malos actos, o que quizá necesitaba ayuda de alguien como Jesús para poder tener la solución de algo que la estaba afectando; o, tal vez, simplemente se sintió conmovida por la divinidad de Jesús. Sin embargo, ella solamente atinó a hacer algo significativo por lo que logró ganar la admiración de Jesús; además, que  también sintiera su necesidad, y la caridad que ella le estaba demostrando.

Jesus Christ perfum

Quebró un perfume costoso en los pies de Jesús, lloró sobre ellos y no solo eso, también secó sus pies con sus cabellos para que no quedaran mojados o no se estropee el olor que emanaba del perfume.

Esto fue un acto de caridad, Jesús lo sintió, Jesús lo apreció, y Jesús la aceptó.

Los que recuerdan este hecho de las escrituras ubicada en la biblia en el libro de Lucas 7 versos del 36 al 50, sabrán,  en esa misma ocasión el dueño de la casa sintió rechazo por aquella mujer y criticó que Jesús aceptara ese acto en lugar de rechazarla, simplemente porque la consideraba pecadora.

Les confieso que los sentimientos que me produjeron al leer esta historia fueron los mismos que cuando mi amigo me contó sobre lo que su amigo había hecho por él.

Con esto deduzco de alguna manera de cómo podría yo también manifestar eso que me dará felicidad, a mí y a los demás, como  seguramente Jesús y aquella mujer lo sintieron en ese momento.

Quisiera que se imaginen por un momento, el escenario actual si Jesús fuera uno de nuestros padres, familiares, un líder religioso, un gobernante, un congresista, uno de nuestros jefes laborales, uno de nuestros amigos, personas que nos rodean, como uno de nosotros…

… y aquella mujer fueran vosotros, un trabajador ambulante , un niño que trabaja en la calle, una persona de otra religión diferente a la  suya, una transexual femenina y que además es trabajadora sexual, uno de nuestros hermanos que se suicidaron por causa de la homofobia, a una persona anciana que va sola o solo en la calle y vestida andrajosamente.

¿Qué creen que harían en esa circunstancia?

Lo que podría pasar quisiera  que lo mediten como reflexión.

En el libro de mormón Dios puso algo muy interesante en el corazón del rey Mosíah en la siguiente declaración LIBRO DE MOSÍAH CAP 29:31-32

«Pues he aquí, os digo que las iniquidades de sus reyes han causado los pecados de mucha gente; por tanto, sus iniquidades recaen sobre la cabeza de sus reyes.

»Y ahora deseo yo que esta desigualdad deje de existir en esta tierra, especialmente entre este mi pueblo; mas deseo que esta tierra sea una tierra de libertad, y que todo hombre goce igualmente de sus derechos y privilegios, en tanto que el Señor juzgue conveniente que habitemos y heredemos la tierra, sí, mientras permanezca cualquiera de los de nuestra posteridad sobre la superficie de la tierra».

Me atrevo a decir que para que Sion sea gobernada por su señor primero debe prepararse una tierra de libertad e igualdad.

Mis estimados y estimadas quiero referirme de manera explícita sobre aquellas cosas que se han venido dando dentro de casi todas las sociedades y en especial la Iglesia. Por falta de una verdadera caridad.

La homolesbotransfobia, la incomprensión, la evasión de las necesidades y menoscabar a la comunidad LGBT,  se ha venido dando de una forma indiscriminada, causando mucho dolor a  muchos y a muchas. Algo que debemos tener claro que las diferentes orientaciones, géneros, razas, identidades y hasta ideología, no son excusas para actuar en contra de ella, despojándonos del sentido de caridad , olvidando que según las escrituras «Dios no hace acepción de personas» (Romanos 2:11).

No hacer acepción de personas es sinónimo de igualdad y equidad.

Cuando hablamos de Amor también, hablamos de inclusión, porque a través de ella, las personas, sin importar su condición física, cultural o social, con todo aquello que le rodea Busca  igualdad de condiciones, teniendo así los mismos derechos y oportunidades de acceder a todo aquello que permita el desarrollo fundamental de la persona, como salud, educación, trabajo,sociedad y religión. Y para eso se necesita amar.

Todos y todas tenemos el derecho de vivir de forma plena sin temor a que alguno nos trate mal, o  se nos excluya, por ser diferente a lo común;; sabemos que  así  como existe derecho a sentirse atraído sexualmente por un hombre o mujer y además darle  afecto y amor conyugal, también tenemos derecho a seguir a Dios, como lo dijo el profeta José Smith:

«Reclamamos el derecho de adorar a Dios Todopoderoso conforme a los dictados de nuestra propia conciencia, y concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: que adoren cómo, dónde o lo que deseen»(Artículos de Fe 1:11).

Hace unos días un hermano de mi barrio me habló por inbox y me reclamó el por qué  seguía empecinándome a pedir a la iglesia que reconozca la igualdad de condiciones e inclusión de las personas LGBT, si  mejor era dejar la Iglesia y ya.

¿Acaso no tengo derecho de seguir a Dios en la Iglesia donde siento que puedo explotar mas mi dimensión espiritual?

Volviendo al concepto de caridad, ¿acaso no debería ser comprendido y  respetado por todos y todas? Además de no tener que ser obligado a cambiar mi naturaleza, con la cual me siento íntegro y feliz.

Eso es algo que debemos cuestionar. Como dijo el profeta reclamar.

Por amor y compasión no debemos permitir que estos tipos de discriminación se siga dando, ya que llegan al grado de provocar suicidios, al no poder  sobrellevar el dolor y sufrimiento que les causa el tener que negar su naturaleza. O, tal vez, prácticamente dejar a sus familias y la vida que han estado formando dentro de la Iglesia, todo por  simples actos de homofobia; que, por supuesto, carecen de caridad.

Jesús en una oportunidad dijo: «Porque el que no está contra nosotros, por nosotros está» (Marcos  9:40). Si nosotros andamos en la luz y brindamos caridad no tendríamos porque temer a que Dios nos dé la espalda. Porque la caridad ES JUSTAMENTE EL MENSAJE DE LA EXPIACION.

Es lo que Nuestro Padre Celestial espera de Sión.

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LA CARIDAD NO DISCRIMINA, y si nuestro amor crece hasta formar un lazo tan fuerte como

tener un sentimiento profundo e íntimo con una persona del mismo sexo, es porque Dios soberano hace cosas tan especiales, como esas, para que todos podamos comprender que en todas las dimensiones y en todas las circunstancias humanas su amor es lo que siempre se va a manifestar; y NO lo debemos evitar.

El apóstol pablo lo dijo: «Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios; uno a la verdad de una manera, y otro de otra»(1 Corintios 7:7). Lo que demuestra una gran diversidad.

Nuestro Padre nos ha formado a cada uno con un estilo diverso y único, lo que significa que no todos estamos obligados a vivir con el modelo heteronormativo.

¿Es coherente satanizar y condenar a una persona por ser diferente a uno?

Lo incoherente es fomentar odio, diferencias y desigualdad.

En el libro 1Corintios, capítulo 13 dice:

«Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo caridad, nada soy.

»Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve.

»La caridad nunca deja de ser; mas las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y el conocimiento se acabará; Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve.» (1Corintios 13: 2-3, 8)

Yo agrego: Y si fuera gay, precursor de los derechos humanos, un obispo de barrio, el profeta de la Iglesia mormona, un monje católico, una feminista activista o un transexual masculino que busca la adopción de un niño y no tengo caridad, ¿de qué me serviría?

«Y ahora permanecen la fe, la esperanza y la caridad, estas tres; pero la mayor de ellas es la caridad.» ( 1Corintios 13:13)

Para lograr establecer un verdadero plan de felicidad , y teniendo en cuenta que la caridad no discrimina, entonces vivamos conforme a los dictados de nuestras propias conciencias respetando y amando  los demás con igualdad y equidad.

Para realmente sentir y vivir un verdadero Plan de Felicidad.

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