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Afirmación celebra la revocación de la política de noviembre de 2015 sobre las familias homosexuales y reconoce el dolor continuo

La declaración de la Iglesia este 4 de abril de 2019, proporciona un respiro para las familias, pero deja a muchos preguntándose cuál será su futuro en la Iglesia.

En noviembre de 2015, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días anunció una política que declaraba apóstatas a las personas involucradas en un matrimonio homosexual y hacía que los niños bajo la tutela de cualquier pareja del mismo sexo no fueran elegibles para recibir las bendiciones u ordenanzas que se ofrecen en la Iglesia a todos los demás niños.

Afirmación ha sido testigo ocular del daño causado por esta política durante los últimos tres años y medio a las familias dentro, y más allá, de la membresía en la Iglesia. Señalamos en este testimonio a las parejas del mismo sexo que han sido buscadas activamente, presentadas ante los consejos disciplinarios de la Iglesia y excomulgadas por cargos de apostasía; parejas de orientación mixta, divorciadas, involucradas en intensas batallas de custodia impulsadas por el deseo de un cónyuge directo de que los niños sean miembros de la Iglesia; la estigmatización de los niños de parejas del mismo sexo como diferentes de sus compañeros en la participación de su Iglesia; y la fractura de familias que se vieron obligadas a elegir entre el amor y el apoyo a sus seres queridos LGB y su obediencia a los líderes de su Iglesia.

Hoy la Iglesia ha anunciado un cambio significativo en la política de noviembre de 2015. Al considerar esto como «políticas muy positivas anunciadas esta mañana que deberían ayudar a las familias afectadas», la Iglesia reconoció tácitamente que el impacto negativo no solo afecta a los propios miembros de LGBTQ, sino también a sus familiares directos.

Afirmación celebra este abandono inmediato de las restricciones impuestas a los niños de parejas del mismo sexo para que ahora puedan ser iguales a los ojos de la Iglesia, y la eliminación del estigma que describía como apóstatas a quienes están casados con una persona de su mismo sexo. También estamos agradecidos de que las familias en la Iglesia con niños LGB, o hermanos, se sientan aliviados del tono opresivo que imponían las políticas anteriores. Afirmación valida a las personas y familias dentro de la Iglesia y proporciona espacio para celebrar este cambio.

El hecho de que estar involucrado en un matrimonio homosexual legal aún sea considerado como una transgresión seria dentro de la Iglesia todavía deja a los miembros lesbianas y gais de la Iglesia enfrentando decisiones increíblemente dolorosas. Como lo dijo recientemente una madre de un hijo gay en Afirmación: «Es imposible para mi hijo ver algún futuro para él en la Iglesia. Él no sabe dónde encaja en el plan de Dios».

Afirmación también reconoce los problemas contínuamente no resueltos y dolorosos que rodean a los miembros transgénero de la Iglesia. Hay muchos que todavía experimentan ansiedad, alienación y permanecen inseguros con respecto a su futuro dentro de la Iglesia.

Afirmación reconoce los pasos dados hoy como positivos, pero sabemos que todavía hay mucho trabajo por hacer para que las capillas de la Iglesia y los hogares de las familias dentro de la Iglesia sean espacios seguros y acogedores para las personas LGBTQ.

Afirmación sigue comprometida a proporcionar espacios seguros de aceptación incondicional para todos los mormones LGBTQ y exmormones, y continuará trabajando hasta el momento en que cada persona que elija adorar a Dios pueda hacerlo con plena aceptación, compañerismo, igualdad y amor.

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