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Amándonos a través del divorcio

La siguiente carta, de la que hemos tomado un fragmento y la hemos editado para publicarlo, fue escrita por Valiant Evans, el esposo heterosexual de un matrimonio con la orientación mezclada, a un miembro de su familia, después de que el mencionado miembro expresó su desacuerdo acerca de la decisión de divorciarse  de su esposa. Ha sido publicada aquí con el permiso de su autor y de su esposa Kim.

Cada situación familiar es única, y las decisiones que los individuos hacen acerca de sus relaciones y su familia son personales. Esta carta es presentada como un ejemplo de la experiencia de una familia.

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Gracias por tu email… Kim ha leído lo que escribiste, pero también  piensa que yo debo responder. He pensado mucho acerca de nuestra conversación, cuando estaba en Utah; y, a partir de hablar con otras personas, me di cuenta que no he  hecho un trabajo muy bueno explicando que Kim y yo nos amamos, porque pienso que esto ha sido más confuso que revelador, desde que la pregunta obvia que este amor que tenemos el uno por el otro conlleva es: «¿Entonces, por qué se van a divorciar?» Y pienso que les debemos a todos explicarnos un poco mejor.

Cuando Kim me dijo que era gay, la decisión de poner fin a nuestro matrimonio fue fácil de hacer, pero el camino para terminar nuestro matrimonio ha sido claramente difícil y bastante seguido ha sido doloroso para ambos. Hay razones por lo que las personad que no están en esta situación, quizás no puedan comprender cabalmente.

Es fácil de asumir que el dolor es causado porque uno de los dos está demandando terminar con el matrimonio, o que uno de nosotros siente que este mundo está llegando a su fin y que no sabemos si vamos a salvar nuestras vidas. En realidad, Kim y yo realmente sentimos que nuestra relación está mejor que nunca, y que nuestra relación con nuestros hijos está tan bien como puede estar.

Esto no es para decir que todo es simple. Por ejemplo, es difícil para los chicos encontrar personas para hablar de lo que está pasando, en gran parte porque esta situación es poco convencional y porque ellos sientes que otras personas no van a entender. De hecho, en muchas maneras, las únicas personas que pueden entenderlo son los miembros de la Iglesia, pero la Iglesia es, de muchas maneras, el lugar donde menos se puede ir a buscar a alguien que pueda escuchar con buena predisposición.

Cuando Kim me dijo que era gay, fue un momento crucial en su vida. Ella había estado luchando contra «la atracción hacia su mismo sexo» toda su vida. Los últimos diez años de matrimonio han sido particularmente difíciles para ella, e hizo que fuera desafiante para ambos. Estoy tan agradecido por el amor que mantuvo nuestro matrimonio unido hasta este punto, pero el tiempo que fue el más fácil para Kim y para mí, que creció nuestra relación, fue cuando estaba trabajando en el medio oriente. Es bastante difícil hacer creer que disfrutar de la separación fue un signo de que estaba todo bien en nuestro matrimonio.

Entonces cuando Kim me dijo que era gay, la lucha terminó para ella y ambos supimos y comprendimos quiénes éramos por primera vez en nuestro matrimonio. Y amaba a Kim tanto por decirme. Pero me di cuenta que mi amor por ella siempre había sido un poco egoísta y mojigato. En mi ignorancia de la verdad, he sentido que amaba a Kim a pesar de su obvia falta de deseo sexual y me había sentido «más santo que ella» y me di cuenta que muy seguido no había sido demasiado amable o compasivo hacia ella y realmente había, en varias maneras, querido que sea otra persona o que la arreglaran de alguna forma. Mi amor por ella había estado lleno de un montón de «peros» y «a pesar de» que había creado asperezas en nuestra relación de las que necesitaba arrepentirme.

Entonces había sido un proceso de desarraigar el amor que pensaba que tenía por Kim, que no era completamente sincero ni verdadero. Parte de ese proceso fue disculparme con Kim, y estaré agradecido por siempre, por cómo tan verdaderamente y sin reservas, me perdonó. Y ahora que sé la vedad acerca de ella siento que he podido plantar un nuevo amor por ella que no tiene asperezas. Y ahora la amo de la manera que ella es, y ella no necesita ser arreglada o cambiada, por lo tanto este amor se ha convertido en más caritativo, amable, compasivo y comprensivo. Y Kim, de todos modos, no necesita cambiar.

Y estas son las razones por las que estamos poniendo fin a nuestro matrimonio; porque nos amamos el uno al otro de la manera que somos. Y pienso que sería muy difícil para nosotros permanecer casados sin expresarnos  que nos amamos «a pesar de» nuestra diferencia en nuestra orientación sexual. El matrimonio es la relación que, naturalmente tiene, como parte fundamental, atracción física y emocional que une a la pareja. Nuestro matrimonio podría ser célibe, porque nunca le pediría a Kim hacer algo que ella encuentre repulsivo solamente para hacerme feliz. Y no puedo pedirle a Kim ser célibe y estar en una relación que no es lo más satisfactoria posible solamente porque no creo que eso sea algo que le pidas a las personas que amas. Y las personas que son homosexuales tienen las mismas necesidades en un matrimonio que tenernos las personas heterosexuales. Quiero que Kim tenga un matrimonio que sea satisfactorio para ella en todas las maneras posibles y ella quiere lo mismo para mí. Queremos que estas cosas para el otro porque nos amamos el uno al otro de la manera que somos.

Para permanecer casados tendría que decirle a Kim que ella está mal y tiene que ser arreglada. Kim se ha sentido de esta manera demasiado tiempo ya, y no puedo seguir sometiéndola a la culpa y a los sentimientos de incompetencia y todo lo demás que ella ha estado sintiendo. Y ella me ama demasiado para pedirme que continúe soportando la frustración y el dolor que también he sentido. Para ser breves, estamos terminando nuestro matrimonio para conservar nuestra relación. No creo que sea posible para nosotros, realmente, preservar nuestra relación sin terminar nuestro matrimonio.

Te diré que una de las grandes bendiciones en mi vida ahora es que puedo decirles a nuestros hijos que amo a su madre con todo mi corazón y sin ninguna reserva. Y puedo decirte que decir eso de manera sincera a nuestros hijos es, en muchas maneras, más poderoso que decirles a ellos que los amo. Ayuda a hacerlos sentir seguros y confiados, porque ellos saben que no importa qué suceda Kim y yo tenemos el mejor interés en nuestro corazón.

En respuesta a tu sugerencia, que mire la página web «mormones y gais», he mirado la página y he leído y leído las historias del sitio que me has recomendado. Para ser honesto, encontré el sitio manipulativo y potencialmente dañino para los gais de la Iglesia. Todas las historias son de personas que han decidió o ser célibe de por vida, o entrar en un matrimonio de orientación mezclada. Las opciones más probables para estar en relaciones exitosas para las personas gais son las mismas que para las personas heterosexuales: estar en una cercana, íntima relación donde ambos miembros se sientan físicamente y emocionalmente atraídos el uno al otro. No creo que esto sea tan difícil de comprender. Los homosexuales desean las mismas cosas que los heterosexuales. Muchas personas sugieren que es lo mismo el celibato para los homosexuales que la monogamia para los heterosexuales. El pensamiento es tan absurdo que no merece palabras.

Cuando combinas la historias promocionando decisiones imposibles en un marco de aceptación y amor, básicamente se les está diciendo a los homosexuales en la Iglesia: «Los amamos tanto y queremos tanto que sean parte de nuestra congregación, que no los juzgamos y los tenemos en la misma estima que tenemos por nuestros miembros heterosexuales —pero hay algo malo con ustedes que nos hace demandar que ustedes hagan una de dos cosas: o nunca tengan una significativa relación íntima con nadie, o traten de tener una relación monógama que es, básicamente, la destrucción del matrimonio y la relación sobre la cual el matrimonio está construido». Los requisitos son tan imposibles que llevan a una división en la relación entre el miembro gay y la Iglesia.

No tengo dudas acerca de la sinceridad de las personas cuyas historias son incluidas en el sitio web, pero sé que es que es muy probable que muchos no puedan vivir de la forma que se han comprometido públicamente y que ese estrés puede ser muy dañino emocionalmente. ¿Tomará la Iglesia la responsabilidad por ese daño, si ocurre? Estamos hablando de personas reales, y me parece que la Iglesia los está manipulando, no para mejorar su relación con los miembros gais, sino para coaccionar a los miembros a pensar que estas son realmente las mejores opciones para ellos.

Para ayudarte a entender mejor cómo me siento acerca de esto, solamente quiero compartir mi medio hipotético ejemplo y entonces uno más personal y real.

Tengo una amiga en el trabajo que es gay y está casada con su compañera. Ellas han criado dos niñas, de doce y catorce años. No he conocido a su pareja e hijos, pero me parece una excelente persona así como una jefa ejemplar y espero poder llamarla mi amiga. Todo lo que te he dicho es verdad, pero en mi imaginación la veo reuniéndose con los misioneros, leyendo el Libro de Mormón, y queriendo unirse a la Iglesia. Y todo lo que he aprendido en la Iglesia acerca de ser amable y acogedor y tolerante me sugiere que la única manera de darle la bienvenida a ella sería decirle que su familia es bienvenida y que amaríamos tenerlos como parte de la organización que yo asisto. Me gustaría decirle que pienso que probablemente podemos aprender algo de ella sobre cómo criar una familia protegida, a pesar de los ataques que tiene esa familia. Y me gustaría decirle que posiblemente tengo algo valioso que ofrecerle que podría hacer a su familia más fuerte y podría mejorar la relación que ella siente más preciosa en su vida.

Siento muy fuerte que la Iglesia me ha enseñado a decir esas cosas a ella. Pero al mismo tiempo la Iglesia me dice que no le puedo decir esas cosas a ella. De hecho, la Iglesia me dice que debo decirle que ella no puede venir y ser una parte real y con los mismos derechos que cualquier otro miembro a menos que ella deje atrás la relación que es tan preciada, rompa su familia, renuncie a quién realmente es, y prometa que nunca volverá a comprometerse en otra significativa e íntima relación con otra persona con quien comparte la misma atracción que ella. Para ser breves, la Iglesia le pediría cometer lo que pienso que sería el más horrible pecado —abandonar su esposa y sus hijos— para poder ser bautizada como un miembro. Porque la Iglesia está diciéndome dos cosas completamente opuestas en cuanto a cómo tratar a alguien, me siento en la obligación de rechazar uno de ellos. Y estoy cien por ciento seguro de cuál es la opción correcta para rechazar. Sé que debería ser posible dar la bienvenida a mi amiga y ayudarla a ella y a mí mismo a ser mejores personas.

En las conversaciones que tuve con mi amiga, me dijo que cuando me conoció y supo que era mormón, lo tomó como una señal de alarma y sintió que, probablemente, no era bueno hablarme de su familia. No puedo expresarte lo triste que eso me hizo sentir. Me hubiera gustado poder decirle que estaba equivocada con la Iglesia y que por supuesto era un lugar seguro para ella, pero sé, basado en la política de la Iglesia, que ella estaba totalmente en lo correcto al sentirse de esa manera. Y no hay enseñanza acerca de las familias eternas, o la proclamación de la familia, ni ninguna otra cosa, que pueda convencerme de que me equivoco con respecto a esto. Si el concepto de familias eternas me hace pedirle a alguien que abandone las personas que ellos aman, y de quienes dependen, para entrar a la Iglesia, entonces nosotros necesitamos cambiar nuestro entendimiento de la enseñanza. De este modo he llegado a la conclusión de que simplemente no puedo reconciliar el conflicto entre las enseñanzas de la Iglesia en mi mente o mi corazón. Tengo que elegir uno u otro, y me siento seguro que he elegido el correcto.

El otro ejemplo que quiero compartir es concerniente a Kim y yo. Como dije antes, Kim y yo hemos decidido juntos que estamos eligiendo el camino correcto que preservará las relaciones en nuestra vida que son más preciosas. En más de una forma sentimos que nos estamos dando regalos de amor y apoyo para buscar nuevas relaciones que tengan el potencial de ser completamente satisfactorias para cada uno. Realmente quiero que Kim sea feliz, porque la amo mucho, y ella se siente igual hacia mí.

Ambos estamos haciendo lo posible para preservar la relación con nuestros hijos. Estamos tratando de darnos cuenta si podemos vivir en la misma casa de manera indefinida, cada uno teniendo nuestro espacio separado, por supuesto, pero estando tan cerca como es posible así nuestros hijos nunca sentirán que tienen que elegir entre nosotros. Estamos comprometidos en criar a nuestros hijos para ser personas amables y compasivas, quienes pueden pensar por sí mismos y tomar decisiones importantes en sus vidas y ambos queremos que ellos se sientan seguros y a salvo en casa.

Quiero dejar completamente aclarado de nuevo que estas son cosas que ambos estamos profundamente comprometidos. El regalo que me hace Kim implica que si me vuelvo a casar, resultaría en la bienvenida a la Iglesia como un maravilloso padre, a pesar de todo lo que he pasado; mientras que mi regalo a Kim implica que si ella se casa de nuevo, resultaría en su excomunión de la Iglesia y sería llamada gran pecadora. De nuevo, me encuentro con una situación que encuentro irreconciliable. Esta situación no tiene ningún sentido para mí, que Kim sea castigada y yo sea recompensado por hacer exactamente lo mismo por los mismos motivos, solamente porque ella es gay y yo soy hétero.

Quiero aclarar que no deshecho todo lo que he aprendido en la Iglesia. Por el contrario, creo que las cosas que he aprendido en la Iglesia son la razón principal de cualquier habilidad que tengo para darle sentido a lo que está sucediendo y tomar las decisiones necesarias para mantener nuestra familia junta. Creo que todo lo que he escuchado acerca de ser caritativo, amable, compasivo, y comprensivo. Creo, muy firmemente, que necesitamos amar y ser devotos a nuestras familias, y que necesitamos cuidar de las necesidades de cada uno en toda manera que podamos. Creo en la gracia de Dios, y en el poder de la expiación para transformarnos en mejores personas. Creo que no habría podido manejar esta situación en la manera que lo he hecho sin las lecciones que he aprendido en la Iglesia.

También creo que Kim no eligió ser gay. Creo que mi mejor yo, mi más cristiano yo, darían la bienvenida a mis amigos gais y familias totalmente dentro de mi familia y mi Iglesia y aprendería algo de ellos, antes que juzgarlos y tratar de cambiarlos a mi imagen.

Creo que cuando ponemos los convenios antes que las relaciones se distorsiona el significado del mismo convenio y se tornan en monstruosidades que destruye las relaciones que los convenios supuestamente debían proteger y fortalecer en primer lugar. Creo que Kim y yo estamos dando los pasos correctos para preservar nuestra relación, y que esa relación es absolutamente el corazón de cualquier otra significativa relación que podamos tener en nuestras vidas. Creo que la Iglesia está absolutamente equivocada con esta cuestión y no puedo conciliar cómo sé que deberían ser tratadas las otras personas con la manera que la Iglesia me pide que las trate.

Esto ha sido un proceso extremadamente emocional para todos nosotros y estoy apenas pasando el punto de que las emociones no están en plena ebullición dentro de mí. Pero no he sentido estas emociones solamente por desesperación  por un sentimiento de melancolía de mi vida; más bien las he sentido como parte natural del proceso de necesitar un cambio en mi corazón y sentir algo de remordimiento, que no había cambiado antes que Kim me hablara. Y también hay, definitivamente, un sentimiento de pérdida y tristeza, pero sé que la tristeza que siento es solamente posible porque tengo mucho por lo que estar feliz, y encuentro la tristeza cómoda y la veo como evidencia que necesito ser muy agradecido por mis muchas bendiciones.

También me siento emocional porque, honestamente, no sé qué voy a hacer con mi relación con la Iglesia. Me siento en un enorme dilema con lo que pienso es la más esquizofrénica manera de tratar a los gais en la Iglesia, ejemplificado en el sitio web «mormones y gais».

Desde que Kim salió del armario conmigo, este tema se ha convertido en algo mucho más personal y cuando Kim se comprometa en otra relación y sea excomulgada por ello, será muy difícil para mí continuar siendo miembro de la Iglesia, que le haría eso a ella, que sé que es tan cristiana y tan comprometida a la Iglesia como nadie que conozco. Nunca dejaré las cosas más importantes que he aprendido en la Iglesia, pero quizás necesite encontrar un lugar donde las enseñanzas acerca de cómo tratar a las personas y la manera que esas personas son tratadas estén más alineadas la una con la otra. Pero también sé que esa decisión, si la tomo, tendrá una repercusión muy importante en cada relación de mi vida y ya siento cuán doloroso sería tomar esa decisión para mí. No siento ningún resentimiento hacia los miembros de la Iglesia. Mi vida ha estado centrada en la Iglesia por toda mi vida. Pero no sé cómo conciliar el sentimiento de que las doctrinas y las políticas de la Iglesia están haciendo inaceptables demandas en mi conciencia.

Quiero que sepas que realmente aprecio que me hayas escrito a mí y a Kim. Tu email realmente me inspiró para sentarme y poner mis sentimientos en orden y presentarlos en una forma coherente. Escribir este email ha sido una buena oportunidad para mirar todo de manera más objetiva. Te aseguro que tu valoración de nuestra situación como una tragedia completa no puede estar más lejos de la realidad.

Estás más que bienvenido a hablar con nuestros hijos y ver cómo ellos realmente se sienten con estas cosas. Kim y yo hablamos con ellos seguido acerca de toda clase de temas y vemos que lo están haciendo muy bien pensando y actuando por sí mismos. Creo que verás que ellos se sienten muy cercanos a ambos, a Kim y a mí mismo, y siento que ellos pueden hablar con nosotros de cualquier cosa que está en sus mentes.

Estoy agradecido que Kim y yo hayamos tenido hijos. Me siento tan bendecido de tener cinco maravillosas razones para que Kim y yo permanezcamos involucrados en la vida del otro. Amo a mi familia tanto. Mi amor por ellos me transforma. Y espero que continúe transformándome en alguien mejor de lo que soy ahora. Tengo fe que lo hará.

Sinceramente espero que tú puedas amar a Kim de la misma manera que siempre lo has hecho. Hablo desde mi experiencia personal que amarla sin ningún tipo de crítica ha tenido el poder de cambiar mi corazón. No sé si puedo prometerte alguna cosa a ti —mi experiencia es tan personal y es tanta la dificultad para predecir si puede suceder esto para alguien más. Pero encuentro posible creer que amar a Kim completamente puede hacer por tu corazón lo mismo que hizo con el mío. De nuevo, no hago promesas, pero puede ser bueno hacer el experimento.

Te amamos mucho, y estamos muy agradecidos que tú has recibido bien a nuestros hijos tan liberalmente y cálidamente en tu casa y tu vida.

Gracias de nuevo por voluntariamente compartir esto con nosotros.

Valiant.

 

Traducido por: David Mans

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