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¿Qué tan lejos ha avanzado la Iglesia mormona en el tema de la homosexualidad desde 1981?

Por Joel McDonald

El 12 de diciembre de 2017, Mormon Leaks publicó una guía para los líderes locales del sacerdocio del año 1981 que instruía sobre cómo hablar de la homosexualidad entre los miembros de la Iglesia. Esta guía ya no representa las opiniones oficiales de la Iglesia SUD. A pesar de que hoy la Iglesia ha renunciado explícitamente a algunas de las posiciones que se encuentran en la guía (como que la homosexualidad es una conducta aprendida o una elección pecaminosa y se puede curar), esas creencias siguen siendo comunes entre los líderes y miembros de la Iglesia SUD. Muchos miembros de la comunidad mormona LGBT experimentaron un trauma como resultado de las prácticas promovidas por esta guía del año 1981, y si usted siente que podría ser contraproducente exponerse al lenguaje y las creencias en esta guía —muchas de las cuales la Iglesia ya no apoya— no recomendamos leerlo. Sin embargo, revisar lo que la Iglesia decía en 1981, y compararlo y contrastarlo con lo que la Iglesia dice ahora, muestra cuánto cambio positivo ha tenido lugar para los mormones LGB desde 1981. Destaca la importancia en la forma en que Afirmación continúa con sus 40+ años de trabajo para fomentar una mayor comprensión de los mormones LGBTQ+ y sus familias y amigos y para promover un cambio positivo dentro de la comunidad mormona en general.

¿Es la homosexualidad una decisión? ¿Un pecado?

«La homosexualidad es contacto físico o atracción erótica entre miembros del mismo sexo», la guía de 1981 informaba a los líderes. «Puede incluir pensamientos o atracciones emocionales sin incluír un comportamiento sexual externo». Aquí vemos que en el momento en que se produjo esta guía, la Iglesia no distinguía los pensamientos homosexuales de las acciones homosexuales. Cuando la guía continúa informando a los líderes que «la homosexualidad es un pecado», que «cualquier racionalización de la homosexualidad es incorrecta», no se hace distinción entre la atracción y la actuación sobre esa atracción. Aquí tenemos quizás el cambio más significativo en cómo la Iglesia entiende e instruye a los líderes sobre la homosexualidad entre 1981 y hoy.

Hoy, la Iglesia SUD tiene cuidado de hacer la distinción entre la homosexualidad o la atracción hacia el mismo sexo, y actuar sobre esa atracción. En 2012, la iglesia lanzó mormonsandgays.org donde se afirmó por primera vez que «las personas no eligen tener tales atracciones». En efecto, la Iglesia SUD al tener esta declaración en un sitio web creado por ellos, estaba informando al mundo que su comprensión de la homosexualidad ahora incluía una distinción entre atracción y acción. Si la atracción por personas del mismo sexo no fuera una elección, no podría ser un pecado. Hoy, el sitio web de la iglesia, Mormon and Gay, afirma que «los sentimientos de atracción hacia personas del mismo sexo no son un pecado».

¿Qué causa la homosexualidad?

Antes de discutir brevemente qué es lo que la Iglesia Mormona veía como las causas de la homosexualidad en 1981, creo que es importante recordar lo que la comunidad médica consideró como las causas de la homosexualidad en esta época. Hasta 1973, la homosexualidad fue vista como un trastorno mental por la Asociación Americana de Psiquiatría. La Organización Mundial de la Salud no desclasificó la homosexualidad como un trastorno mental hasta 1990. La opinión de la Iglesia sobre la homosexualidad y sus causas estaba estrechamente alineada con la comprensión general de la homosexualidad en la comunidad médica y el público. La guía de 1981 informa a los líderes que la homosexualidad fue causada por un «trasfondo familiar perturbado», «mala relación con los compañeros», «actitudes sexuales insalubres» y «experiencia homosexual temprana», incluidas «experiencias tempranas de masturbación» o «introducción a la experiencia homosexual por alguien de su edad o unos años mayor».

Hoy, la Iglesia SUD no intenta definir las causas de la homosexualidad. En el sitio web Mormon and Gay, el élder Dalin H. Oaks es citado diciendo: «La Iglesia no tiene una posición sobre las causas de cualquiera de estas susceptibilidades o inclinaciones, incluidas las relacionadas con la atracción hacia el mismo género». Esto es significativo. «Toda la premisa de este folleto es que los homosexuales están quebrados y en desacuerdo con Dios», compartió el miembro de la Junta de Afirmación, Ron Raynes. Esta no es la visión de la homosexualidad más. Las personas LGB no están rotas y son «hijos e hijas de Dios» de acuerdo a Mormon and Gay: Church Teachings. Justo el mes pasado el élder M. Russell Ballard compartió su creencia de que los miembros gais y lesbianas de la Iglesia: «tienen un lugar en el Reino de Dios y reconoce que, a veces, puede ser difícil para uno discernir dónde encaja en la Iglesia del Señor, pero lo hacemos».

¿Se puede cambiar la homosexualidad? ¿Curada?

Si la comunidad médica en ese momento estaba en medio de la transición de considerar la homosexualidad como un trastorno mental, también estaban haciendo la transición de considerar la homosexualidad como algo que podría tratarse y posiblemente curarse. Esto fue algo así como un debate significativo a lo largo del siglo XIX y el siglo XX. Como era de esperar, la Iglesia instruyó a los líderes locales que la homosexualidad era algo que podía cambiarse. «La cantidad de ayuda que usted como líder del sacerdocio puede brindar depende de la voluntad y el deseo de cambio de la persona. La persona debe arrepentirse de su comportamiento homosexual y controlarlo aprendiendo otras formas de vida».

Los líderes del sacerdocio fueron alentados a aconsejar a los homosexuales ayudándolos a establecer metas espirituales, sociales, físicas y de autodisciplina. Los objetivos sociales son aquellos que tal vez fueron los más perjudiciales para los miembros LGB, ya que se los alentó a «estar en situaciones apropiadas con el sexo opuesto, incluso si tiene que forzarse», «comenzar a salir y aumentar gradualmente la frecuencia» y emular «roles y prácticas masculinos o femeninos apropiados». Si bien la guía no ordena explícitamente a los líderes alentar a los miembros homosexuales a casarse con el sexo opuesto, la última parte de la guía dice: «Se han recopilado muchos testimonios escritos de personas que han superado los problemas homosexuales y han encontrado paz y éxito en las citas, el matrimonio y la actividad de la Iglesia». El matrimonio con el sexo opuesto fue el objetivo lógico para los homosexuales re-orientados en la Iglesia en 1981.

«Todo en este manual de 1981 fluye de la suposición establecida hacia el principio de que la homosexualidad es una práctica aprendida o elegida», compartió el Director Ejecutivo de Afirmación, John Gustav-Wrathall. «Cuando esa es tu premisa, el resultado es terrible. Se aconsejaba a los líderes que respondan con ‘disciplina severa’ si se percibía que la persona homosexual asesorada tenía una ‘actitud rebelde’, que podría ser cualquier situación que implique asesorar a miembros homosexuales; desde el manual se sugiere que el simple hecho de ser homosexual podría ser un signo de rebeldía. No es de extrañar que el manual aconseje un enfoque que está completamente estructurado en torno a la ‘terapia de conversión’».

Hoy en día, el matrimonio de orientación mixta no se ve como el resultado de los homosexuales siendo cambiados o curados, y no se recomienda como una solución para los miembros LGB. El élder Dalin H. Oaks en 2015 afirmó que los líderes «definitivamente no recomiendan el matrimonio como una solución para borrar los sentimientos hacia el mismo género. No, no es una terapia. En el pasado, hace décadas, había algunas prácticas en ese sentido. Ya los hemos erradicado de la Iglesia». La Iglesia no necesariamente desalienta el matrimonio de orientación mixta, si la pareja involucrada cree que es la mejor decisión para ellos y no se hace bajo falsos pretextos.

El  sitio web Gay and Mormon declara que «la intensidad de la atracción hacia el mismo sexo no es la medida a su fidelidad. Muchas personas oran durante años y hacen todo lo que pueden para ser obedientes en un esfuerzo por reducir la atracción hacia el mismo sexo, y aún así se sienten atraídas por el mismo sexo». La Iglesia no condena a las personas que intentan cambiar sus sentimientos, pero sí condena que los miembros actúen según sus sentimientos de atracción hacia el mismo sexo. «La intensidad de sus sentimientos puede no estar bajo su control; sin embargo, puedes elegir cómo responder».

La permanencia de ideas dañinas

Oficialmente, lo que la Iglesia SUD entiende y enseña acerca de la homosexualidad podría haber cambiado en 40 años, y con suerte continuará cambiando de manera positiva para los miembros LGB (y transgénero). Desafortunadamente, ideas antiguas y dañinas aún persisten entre los miembros de la Iglesia y los líderes locales.

«Desde febrero/marzo de 2016, los líderes locales seguían alentando los matrimonios de orientación mixta», compartió Sarah Broat. «Fue entonces cuando se aprobó la cancelación del sellamiento con mi exmarido, y mi obispo inmediatamente me animó a empezar a buscar uno nuevo, sabiendo que soy lesbiana. También me dijeron que sería ‘destruida física y espiritualmente’ por no creer que la homosexualidad era apostasía».

«Esta guía explica mucho. Estas ideas persistieron hasta el año 2001, por lo menos, cuando envié la solicitud a BYU. Cuando acudí a mi obispo a fines del 2000, él siguió muchas de las pautas y mencionó que había sido entrenado, recientemente, sobre cómo lidiar con los miembros que luchan contra la homosexualidad», compartió Alexander Shafer. «El obispo y el terapeuta me dijeron que la dinámica familiar era responsable de mis sentimientos homosexuales y que podía curarme. Ahora puedo ver claramente que estas ideas influyeron en mi decisión de casarme con alguien del sexo opuesto y regresar al armario hasta hace poco».

Afirmación está trabajando para disipar estas ideas dañinas proveyendo recursos y entrenamiento para líderes locales SUD quienes están buscando proteger a los miembros LGBT en sus barrios y ramas. Desde el 2015, una serie de talleres ha sido incluído en la Conferencia Anual Internacional de Afirmación.

Progreso, no perfección

Mientras se observa dónde estaba la Iglesia en 1981 destaca un progreso significativo, pero todavía hay mucho por hacer. Desaparecidos por completo en esta discusión están los desafíos que enfrentan los mormones transgénero en la Iglesia. Y es imposible no hacer referencia al dolor y al trauma que han seguido al cambio de políticas de noviembre 2015. Aún así, la guía es un testimonio del cambio positivo que se produjo desde que se publicó en 1981 y un recordatorio de que el cambio, en el futuro, es posible.

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