Ayudando a los miembros LGBTQ / AMS a sentirse bienvenidos en un ambiente SUD

Traducción de un artículo publicado por Kristina Smith en “The Digital Universe”, publicación digital de BYU-Idaho, el 4 de febrero de 2015. Para ver el artículo original haga click aquí.

Si eres miembro de la Iglesia SUD y eres heterosexual, quítate los zapatos por un minuto y ponte los de otra persona. Imagínate que te sientes Atraído al Mismo Sexo (AMS) o que te identificas como Lesbiana, Gay, Bisexual, Transgénero o Queer (LGBTQ).

Esto es por lo que podrías pasar: Saliste del closet hace unos días, y en un inicio te sentiste con poder. Has recibido un gran apoyo en línea y dentro de la comunidad LGBTQ. Tú todavía te aferras a tu testimonio de la Iglesia SUD. Sigues siendo digno de tener una recomendación del Templo. Has tenido el valor de entrar en un territorio nebuloso: reconciliar el ser AMS / LGBTQ con tu fe en el evangelio SUD.

Esperas que los miembros de la Iglesia te muestren amor, pero entonces asistes a la reunión sacramental en BYU por primera vez después de salir del clóset.

Tus compañeros te reciben con miradas pesadas y como si no estuvieras ahí. Asistes a la escuela dominical y la mayoría de las personas te evitan, nadie se atreve a hablar sobre tu noticia. Nadie se atreve a hablarte de nada.

¿Deberías estar sorprendido? Probablemente no. BYU se ubica como la cuarta universidad menos amigable para los LGBT en el país, de acuerdo al Princeton Review. Y los impactos podrían causar preocupación. Setenta y cuatro por ciento de los estudiantes LGBT en BYU tienen ideas suicidas y 24 por ciento, intento de suicidio, según una encuesta de 100 estudiantes LGBT realizada por el grupo “Entendiendo la Atracción al Mismo Género” (USGA). Este club, no afiliado con la universidad, está lleno de estudiantes de BYU que se identifican como LGBTQ. El promedio de asistencia es de 80 personas por reunión cada semana.

Olvídate de tu postura sobre cuestiones LGBTQ / AMS. Ya seas partidario o no de temas LGBTQ /  AMS ¿cómo puedes tratar a los demás con amabilidad?

Dan Bunker (segundo a la izquierda)

Dan Bunker (segundo a la izquierda)

Los miembros de la USGA y personas influyentes en la esfera de mormones LGBTQ / AMS compartieron sugerencias sobre cómo mostrar sensibilidad y apoyo a los miembros LGBTQ / AMS en una comunidad mormona:

1. Revise la postura de la Iglesia.

La iglesia hace hincapié en la necesidad de amar, comprender y llegar a los miembros gays y lesbianas.

“La experiencia de la atracción por el mismo sexo es una realidad compleja para muchas personas”, dice el sitio web mormonsandgays.org de la Iglesia SUD, “La atracción en sí no es un pecado, sino actuar sobre ésta. A pesar de que los individuos no optan por este tipo de atracciones, ellos deciden cómo responder. Con amor y comprensión, la Iglesia llega a todos los hijos de Dios, incluyendo a nuestros hermanos y hermanas gays y lesbianas”.

2. Evalúa tu perspectiva.

Mitch Mayne, un mormón abiertamente gay, sirvió en un obispado durante dos años y medio. Mayne dijo que con su participación quería llegar a la comunidad LGBTQ / AMS, y llamar a un hombre abiertamente gay para unirse a un obispado sin duda ayudó a la causa.

“Al igual que cualquier hombre heterosexual, me entrevistaron y me encontraron digno del cargo a través del mismo proceso que les pedimos a nuestros miembros heterosexuales para servir en llamamientos”, dijo Mayne.

Mayne fue relevado con honor cuando el resto del obispado se disolvió. Mayne dijo que tiene una recomendación para el templo. Los miembros de la comunidad mormona LGBTQ / AMS miran el blog de Mayne y su sitio web en busca de apoyo.

En noviembre 2010, Mayne publicó un post en su blog, tratando de cambiar las perspectivas de la gente sobre temas LGBTQ / AMS. Mayne hizo hincapié en que las perspectivas que implican “piedad”, “tolerancia” y “aceptación” se encuentran sesgadas:

“No quiero lástima. Tener lástima de mí es hacerme una víctima. Quiero entendimiento. Entenderme, es amarme como a un igual. No quiero tolerancia. Si me toleran, les disgusto o atemorizo de alguna manera. Quiero respeto. Como un hijo de Dios que se esfuerza, un igual ante Sus ojos. No quiero aceptación. Para mí ser aceptado es que me concedan el favor de su compañía. Para mí ser aceptado es que me marginen con la suposición de que soy menos. Yo soy su igual. No estoy ni por encima ni por debajo de usted”.

3. No haga lo posible por evitar el tema, o a la persona, para tal caso.

Dan Bunker, un estudiante de la Universidad Brigham Young y presidente del Comité de Fe de la USGA, hizo pública su homosexualidad en los medios sociales el 4 de noviembre de 2013. Su experiencia traza algunos paralelismos con el escenario hipotético descrito en la primera parte de este artículo. Inmediatamente después de su anuncio, él sintió una lluvia de apoyo. Cada pocos minutos, su teléfono se iluminaba con un mensaje alentador, un mensaje de Facebook o correo electrónico de algún amigo o familiar.

“El flujo de amor y apoyo fue un maremoto que duró toda la semana”, dijo Bunker. “No podía ver a través de mis lágrimas de alivio lo suficientemente bien como para escribir mi contraseña para hacer proyectos escolares o de trabajo.”

Pero entonces llegó el domingo. En el consejo de barrio, se dio cuenta de una persona en particular que lo estaba evitando.

“No le di mucha importancia”, dijo Bunker “pensé, ‘Tal vez ella está teniendo un mal día, después de todo, habíamos bromeado y hablado un poco antes’. Pero después de la reunión ella salió rápidamente. Cada vez que se cruzaba en mi camino durante el día, miraba su teléfono, cambiaba del lado del pasillo o se ponía a conversar con cualquier persona que estuviera cerca. Bunker se sintió ignorado. Era evidente que su compañera lo estaba ignorando.”

Bunker se dirigió a la reunión sacramental, donde un amigo se acercó a él y le dijo que estaba “ahí para él”, otro lo abrazó y le dijo: “¡Qué valiente!”. Esos comentarios lo hicieron sentir acogido y bienvenido.

“Pero aparte de esos dos, nadie mencionó nada, ni siquiera los que habían interactuado con mi post en las redes sociales”, dijo Bunker. “Creo que, en la mente de esa gente, la iglesia no era el lugar para hablar de tal cosa.”

Esto no le gustó a Bunker. Él espera que sus compañeros internalicen y actúen sobre la declaración de la iglesia sobre la atracción al mismo sexo.

“La Iglesia ha dejado en claro que la atracción en sí no es un pecado, pero cuando se evita hablar de ello, se siente como si lo fuera”, dijo Bunker.

4. Elija cuidadosamente sus palabras.

El Dr. Roni Jo Draper, profesor de educación en la Universidad Brigham Young, impartió una conferencia en una reunión de la USGA en la biblioteca de Provo en octubre. La conferencia describía maneras de formar barrios y comunidades amigables para los miembros LGBTQ / AMS.

Draper sugirió que la gente cuide sus palabras. Que los agravios a la comunidad LGBTQ / AMS se hagan con mala intención o no, es irrelevante.

“A veces la gente dice, ‘Oh, yo no quise hacerte daño’,” dijo Draper. “Pero si te pego con un palo, ¿dolerá menos que si te dijera: ‘de verdad no quise pegarte’?”

Las bromas no son la única fuente de ofensa. Aprende a usar el vocabulario LGBTQ para evitar la terminología ofensiva. Debes saber que diferentes personas prefieren diferentes títulos (lesbiana, gay, bisexual, transgénero y queer, por nombrar algunos). Trata de no agrupar a todos los miembros de la comunidad LGBTQ en una categoría en tu mente. Las personas son individuos con sus propias situaciones. Los demás deben respetar los títulos que ellos eligen y respetar su individualidad.

Palabras como “lucha” y “sufrimiento” también pueden tocar puntos dolorosos. Lo mejor es que no digas a alguien que “lamenta que esté sufriendo de / luchando con la atracción hacia el mismo sexo”. Al hacerlo asumimos que están en una etapa de reconciliación.

“En mi caso, pasé por etapas de negación, de salir del clóset conmigo mismo, luego con amigos, familiares y públicamente”, dijo Bunker sobre su proceso. “Estas etapas incluyen luchar contra la atracción por el mismo sexo, lidiar con la atracción por el mismo sexo, sobrellevar la atracción por el mismo sexo, ser gay y ahora prosperar en lugar de limitarse por ser gay.”

Aunque “luchar” fue una parte del proceso de Bunker, el observador casual no puede asumir con seguridad que es la etapa en que una persona se encuentra en ese momento. “Ahora estoy en un lugar mucho mejor”, dice Bunker.

Mayne prefiere no volver a ser etiquetado como alguien “afligido por”, “sufriendo de” o “luchando con”.

“Yo no tengo una enfermedad que requiera que mi alma sea reparada”, dijo en su blog en noviembre de 2010. “Quiero ser reconocido, como tú, como persona, como mi Padre Celestial me hizo. Nunca he sufrido ninguna aflicción de Su mano y sin embargo, sí he sufrido aflicción de manos de otros, incluso de mis hermanos y hermanas en el Evangelio.”

5. No hacer juicios u ofrecer consejos no solicitados.

A menudo, lo mejor es mostrar amor y comprensión en lugar de ofrecer consejos no solicitados.

“Estoy bastante seguro de que el propósito del evangelio es mejorarme a mí mismo y amar a los demás”, Draper explicó en su conferencia. “No a amarme a mí mismo y mejorar a los demás.”

Debido a que la gente instintivamente ofrece consejos para las cosas que perciben como problemas, Bunker dijo que hablar abiertamente con otros acerca de su orientación sexual puede ser difícil.

“A veces, cuando lo hago, la gente racionaliza mis sentimientos, y eso me disgusta”, dijo Bunker. “Por supuesto, si eres mi obispo y es tu trabajo aconsejarme, es comprensible, pero debe hacerse con sensibilidad.”

Mayne ofreció unas palabras que brindan paz a aquellas mentes que aún tienen problemas LGBT por resolver:

“El hecho de que nosotros, como seres humanos, no hayamos descubierto aún la manera en que nuestros hermanos y hermanas LGBT encajan en el plan de nuestro Padre Celestial no quiere decir que nuestro Salvador no lo ha sabido todo este tiempo.”

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Mitch Mayne

 

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