DESDE TU PROPIA SANGRE DE TU PROPIA CASA

Desde 2014 a la fecha  he tenido la bendición de conocer las circunstancias que rodean a tantas personas LGBT en Afirmación América y Europa, pasa por mi mente como una película al recordar estar sentado escuchando cada una de las cientas de historias, buscando en mi mente entender, comprender, y asimilar la experiencia del dolor al rechazo familiar, de los líderes religiosos, que han sufrido buena parte de los miembros de Afirmación.

A lo largo de mi vida tras ser octavo hombre en casa, rodeado de hermanos varones, aprendí a convertir el dolor y la tristeza en coraje, como culturalmente se enseña en muchas culturas para ser “hombre”,  me permitió tener fuerza para estar de pie en muchas circunstancias de la vida, aun recuerdo cuando mi Padre cuestiono mi primer relación al decir —¿Quién es ese chico? —aseverando—, para mí es un Joto—, cuando él expresó eso yo entonces, lejos de sentir tristeza o dolor, expresé coraje, en ese momento tenia la determinación de incluso dejar mi hogar, poniendo el respeto por encima. Por lo tanto esa cualidad machista no permitía incluso ser abatido por ninguna arbitrariedad familiar sobre mí, empujándome más y más hacia el llegar a ser independiente en muchas facetas. Esas cualidades me ayudaron en mi desarrollo laboral, pero más aún ser bien recibido siempre en la Iglesia, en lo personal Yo nunca tuve ningún tipo de rechazo ni he tenido ningún tipo de maltrato por líderes de la Iglesia durante mis 20 años de miembro, entonces, ni de mi Familia extendida, ni en el Trabajo ni en la Iglesia.

Sin embargo, desde Febrero de 2014 a la fecha, en ese largo metraje mental, siempre pedía al Padre Celestial poder comprender el dolor de mis hermanos y hermanas LGBT, durante mi servicio, en tal vez esa imagen imparable, procuré transmitir que podemos y pueden estar de pie, con dignidad, buscar todas las razones posibles para sonreír y en particular no detenerte, buscar todas las razones posibles para descubrir por si mismos que sus vidas tienen un propósito divino y que podían alcanzar una vida en armonía,  buscando con inteligencia el crecimiento de luz y conocimiento, ese ha sido mi mensaje permanente durante estos años. Ahora el Señor me ha dado la experiencia  respondiendo a mi constante pregunta que sesión tras sesión, conferencia tras conferencia, taller tras taller veía yo en aflicción y lágrimas de muchos, y así el pasado domingo en una eucaristía recibí esto que ahora comparto.

Cuando comprendemos por medio de las escrituras, las palabras del Profeta Jeremías en el Capitulo 20. A ti que has sido señalado en la calle al pasar, a ti que has sido humillado por los de tu sangre, a ti que has sido juzgado por los de tu casa,  a ti que te han perseguido como verdugos y carrascos los miembros, a ti que has sentido la hipocresía de los que los que decían quererte antes de decirles que eras gay o lesbiana, a ti por los que te han traicionado al saber que te vistes de hombre o de mujer, a ti  que los que te han difamado  y blasfemado por ser bisexual, o a ti  que te han quitado de las cosas hermosas de tu vida cuando decidiste tener el género llevas dentro al cambiar de sexo,  a ti que envenenaron el corazón de los que te aman, a ti que sientes que no puedes callar tanto dolor por años de estar en el “Closet”, a ti que sufriste humillaciones y abusos, a ti que vives esclavo y dependiente, a ti que te sientes limitado por no tener un empleo o desarrollar tus talentos como LGBT, a ti que sientes que no encajas en este mundo, en la familia en que naciste y eso te hizo ver el mundo de forma diferente, que has cargado rencor y dolor durante años, a ti que has querido progresar y sientes no encajar como mormón y como gay, a ti que has cumplido tanto al señor sirviéndole cumpliendo el “plan” en la versión religiosa y no encuentras paz dentro de ti, a ti que has recibido el reto de cuidarte como LGBT de un padecimiento interminable,  a ti que has predicado de Dios siendo Gay o Lesbiana y has sido criticado, a ti que te juzgan por tu forma de buscar alegría  y distracción en la vida, a ti que te juzgan por tu manera de amar, a ti que en tu propio hogar, en tu propio techo, con los de tu propia sangre, con  tus propios hermanos  y amigos encontraste solo rechazo y oprobio te digo:

Que al igual que al Jeremías el Señor conoce el sentir de tu corazón,  cuando el profeta decía  y se lamentaba: «14 ¡Maldito el día en que nací! ¡No sea bendito el día en que mi madre me dio a luz! 15 ¡Maldito el hombre que dio nuevas a mi padre, diciendo: Hijo varón te ha nacido, haciéndole así alegrarse mucho! 16 Y sea ese hombre como las ciudades que asoló Jehová y no se arrepintió; y oiga gritos de mañana y voces de alarma al mediodía, 17 porque no me mató en el vientre; y así mi madre hubiera sido mi sepulcro, y su vientre hubiera quedado embarazado para siempre. 18 ¿Por qué salí del vientre para ver trabajo y dolor, y para que mis días se consumiesen en afrenta? ,y entre lamentos y tantas palabras como las vertidas,» estas mismas palabras en las escrituras podemos saber que el Señor no está ausente de nuestros dolores Él conoce y escucha, tal como antiguamente, así conoce todas nuestras pruebas.

 

El profeta Jeremías había entonces también sufrido del escarnio, la burla, la humillación, cuando expresó: «7 Me persuadiste, oh Jehová, y fui persuadido; más fuerte fuiste tú que yo, y prevaleciste; cada día he sido escarnecido; todos se burlan de mí. 8 Porque cada vez que hablo, doy voces; grito: ¡Violencia y destrucción!, porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día».

 

Y  de ese modo, alguna vez en nuestra vida quisimos desistir porque rogamos al Señor nos concediera los caprichos de nuestro obsesivo corazón, y nos enojamos contra Él, deseando obligar a Dios incluso jurando en no volver a tener Fe en el, como lo dijera en sus palabras el profeta: «9 Y dije: No me acordaré más de él ni hablaré más en su nombre; pero fue en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; me esforcé por contenerlo, pero no pude. 10 Porque oí las difamaciones de muchos: ¡Terror por todas partes! ¡Denunciadle, denunciémosle! Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se persuada, decían, y prevaleceremos contra él y tomaremos de él venganza». El profeta había encontrado la maldad, la envidia,  o el rencor de las personas tal y cual el Señor le había revelado, y entonces ¿qué haría?

 

A ti que estas ahí, solo puedo decirte, Dios disipara esa maldad y llenara los ojos de todos de amor, el amor que nos creó y nos impulsó, decirte que Dios está contigo, que él te acompaña en cada momento, que puedas ver a lo largo del camino, que este es solo un breve momento, que esperes, que las decisiones pueden esperar, que cuando estas bajo la tormenta no hay visión clara para tomar decisiones ni reales ni mentales ni emocionales, que el dolor incluso que lleva ya tal vez mas de un año es si acaso el 2% de una vida de plenitud, nada, como para dar coces contra la alegría de vivir los años venideros, no es nada contra una vida de más de 40 años que tiene el esplendor de llegar a la madurez y la independencia.

 

Que lleves presente las promesas de Jeremías que Dios habló al mismo diciendo:  «11 Mas Jehová está conmigo como uno poderoso y temible; por tanto, los que me persiguen tropezarán y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetuo oprobio que jamás será olvidado. 12 Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que conoces los pensamientos y el corazón…  porque a ti he expuesto mi causa. 13 ¡Cantad a Jehová, load a Jehová, porque ha librado el alma del pobre de manos de los malvados!»

 

 

Dios, Nuestro Padre Celestial, conoce tu corazón, Él te escucha, y sé que Él es quien ha hecho llegar a ti el ánimo de cada día que has llegado a sentir poco o mucho, y que te ha allegado de información e inteligencia por medio del Espíritu Santo, y que gracias a Él puedes mirar el pasado y ver cómo has salido poco a poco de cada paso difícil, el ha estado ahí, que tarde o temprano el hará huir la noche de tu vida, que el hará huir a los que te aborrecen  así como se desvanece el humo con el viento o como se derrite la cera ante el fuego, te prometo que tendrás alegría y saltarás con gozo para con el Señor. (Salmo 68)

 

Te prometo que aunque los que están más cerca de ti te dañen, aquí en Afirmación cantaremos juntos una y otra vez, que Dios hace habitar en Familia a los solitarios, saca a los cautivos hacia la prosperidad, que a ti que saliste de tu pueblo el Señor derramo el poder del Cielo para iluminar tu camino, poner una nube en el día y un luminar en tu noche, porque Dios tomó sus dones y te los ha entregado a ti. (Salmo 68)

 

Te invito a que sigas fuerte, mantengas tus fuerzas, porque aun cuando se acabaren las listas de oración de los templos y no haya quien más pueda poner tu nombre en ellas, cuando entonces Dios no pueda hacer más por ti, porque el también sigue y respeta tu plan personal de crecimiento que tú mismo trazaste con Él, entonces estaremos aquí Afirmación y Yo, Adrián, seguiremos trabajando para que esta organización sea un lugar de paz, de regocijo, de respeto, de amor, de apoyo para que alcances tus ideales espirituales y tus logros temporales, aquí trabajamos por que no sea una organización de escarnio, porque Afirmación no es un lugar de verdugos, pero aquí y mientras este parado Yo junto a ti lo haré un espacio para ayudarte a convertir el dolor en coraje para vivir con fuerza y fe, para ponerte de pie ante todo, incluso sonreír ante la vida, para  decirte y repetirte, una y otra vez las Palabras del Salvador Jesús, «Y no temáis a los que matan el cuerpo… porque no pueden matar al alma; más bien temed a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno», Mateo Capítulo 10:28

 

 

Tu Alma está viva y desde aquí siempre he visto una luz brillar en ti.

 

 

En el nombre de Jesucristo, Amen.

 

 

 

 

Adrián Sánchez Román

Vicepresidente Sénior.

 

 

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