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El Abuso Sexual Y El Movimiento #MeToo

#MeToo Abuso SexualEl origen del movimiento #MeToo

Cuando la actriz Alyssa Milano invitó a mujeres de todo el mundo a denunciar casos de abuso y acoso machista en Twitter con la etiqueta #MeToo seguramente no sabía la repercusión que iba a tener. En octubre del 2017 los testimonios de mujeres y hombres de todo el mundo resonaron en las redes sociales y el hashtag #MeToo se hizo viral.

Esa campaña por dar voz a las víctimas la impulsó originalmente una activista llamada Tarana Burke, hace una década, con la cual buscaba fortalecer a las mujeres, especialmente a las mujeres de piel oscura, para hablar del acoso y abuso sexual que recibían.

La razón por la gran repercusión del movimiento #MeToo es que el abuso sexual y el acoso sexual en el espacio de trabajo es una epidemia que se padece, en la mayor parte de los casos, en silencio. Según la Organización Mundial de Salud: «…una de cada cuatro niñas ha sido víctima de abusos sexuales; y una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida».

En una encuesta más reciente en 2017, hecha por ABC News y The Washington Post encontró que el 54% de mujeres americanas han denunciado avances sexuales «indeseados e inapropiados» en su espacio de trabajo, y el 94% dijo que los hombres usualmente no enfrentan ninguna consecuencia por sus acciones.

Las causas del abuso sexual

Un pensamiento muy común en muchas personas es que las mujeres son abusadas por ser bonitas, por ser sexis, por usar un determinado tipo de ropa, o tener un comportamiento inadecuado, pero esto es una evidente mentira, una forma de justificar a aquellos que cometieron semejantes actos.

Una de las evidencias más grandes de esta mentira es el hecho de que en el movimiento #MeToo no solamente las mujeres dieron un paso adelante para contar sus historias, sino que también hombres se animaron a compartir cómo habían sido víctimas de abuso sexual.Entre los hombres que denunciaron haber sido víctimas de abuso sexual se encuentra el actor y modelo Terry Crews, que es un hombre negro de un metro noventa y uno, y ciento once kilos, que no tiene nada de indefenso, pero igualmente se vio acorralado por su agente y humillado, mientras este hombre le tomaba de sus genitales y se burlaba de él.

Otros hombres han hablado también de su situación en relación del abuso, por ejemplo, Tegan Zayne que es un actor porno gay que en tres años ha logrado hacerse con un nombre dentro de este mundo. Él respondió al hashtag #MeToo con su propia historia. Contó cómo había sido violado por un compañero de trabajo la noche anterior al día que tenían que rodar la escena juntos. A pesar de ser un actor porno, y que el día siguiente igualmente iba a tener que tener sexo con esa persona, dijo «¡No!», pero su colega no se detuvo hasta eyacular dentro de él. Y eso fue una violación, sin excusas.

Otras personas confunden el deseo de poseer a una persona con el romance, dicen «te amo tanto que no pude controlarme», o dan alguna excusa similar. El amor romántico no tiene nada que ver con la violencia que engendra el abuso. Alguien que toma ventaja de otra persona no ama a esa persona.

Por lo tanto, ¿qué motiva al abusador, si no es el amor, ni la debilidad al ceder a sus instintos al ser tentado por la belleza de las mujeres? Hay muchas razones, una por cada abusador, pero tienen rasgos en común, y el más común de todos es la necesidad de ejercer poder sobre la otra persona.

Si has sido abusado o abusada en tu vida

Como el número de personas abusadas es tan grande hay una enorme posibilidad que algunas personas que hayan pasado por esta experiencia, o que conozcan a alguien que lo haya experimentado, estén leyendo este artículo. Los siguientes puntos intentan clarificar algunos conceptos para iniciar el camino de sanación.

#1 – Culpa

La primer cosa que se debe tener en cuenta es que nadie es culpable del abuso recibido. La única persona responsable es la persona abusadora.

Aún sabiendo esto las personas que han sido víctimas de abusos sexuales sienten culpa: «¿Por qué me habré puesto ese pantalón?» «¿Por qué tuve que ir por esa calle?» «¿Por qué no grité a pesar de tener un arma amenazándome todo el tiempo?» Muchas cosas pasan por la cabeza de la persona abusada, y casi todas apuntan en contra de sí misma.

La culpa carcome, hace difícil la recuperación, por lo tanto entre más pronto se supere más pronto empezará la etapa de sanación. También para las personas que ven sufrir a una víctima es indispensable que no digan frases como: «No te hubiera pasado si me hubieras hecho caso, no te hubiera pasado si no hubieras tomado alcohol, etc.» Todas estas cosas ya están en la mente de la víctima, no es necesario portarnos como sus jueces cuando lo que se necesita es un hombro en el cual apoyarse.

El primer paso es intentar cambiar el discurso. No eres débil, no eres tonto/a, no eres indigno/a. Repite las cosas positivas que sabes de ti en tu pensamiento, intenta verte al espejo sin acusarte, mírate y ámate. Y no pierdas la paciencia contigo si es difícil. Porque lo es, y lleva tiempo callar las voces acusadoras.

#2 – Placer

miedo-abuso infantilUna de las cosas más repulsivas que pueden suceder (y sucede) es que la víctima sienta placer durante el abuso.

Si este es el caso, lo primero es tener en cuenta que nuestro cuerpo está programado para funcionar de cierta forma. Si se come muchos dulces y se hace poco ejercicio, se engorda; si alguien nunca camina una cuadra no puede pretender subir una montaña, no llegaría ni al primer parador; si alguien se golpea, le duele. Cada cosa que le pasa al cuerpo genera una reacción. Similar a una máquina, que se meten materiales por un lado y sale el producto por otro, pero con los materiales que se elegieron para procesar, y los botones que se accionaron.

Por eso, los genitales, tanto los de los hombres como los de las mujeres, están diseñados para generar placer. Si alguien los toca, si alguien penetra a la persona, es posible que los muchos nervios que tenemos en esa zona transmitan ese estímulo como placentero. No tiene nada que ver con la experiencia en general. Todavía la persona se puede sentir disgustado o disgustada con lo que le está sucediendo, hasta el punto de sentir que su propio cuerpo le traiciona.

Esto es más notable en los hombres, sobre todo en los hombres violados por mujeres. En este caso particular las mujeres estimulan una erección para poder llevar a cabo el acto sexual, y el hombre incluso puede llegar a eyacular sin desearlo. Y luego el reproche es: «Si también lo disfrutaste».

No importa si la víctima es hombre o mujer, el placer puede sentirse durante una violación, y eso no significa que: «Tú también querías»; que a medio camino «te pareció buena idea»; que «no te quejes porque también la pasaste bien»…

Si no se consintió, con todas las facultades despiertas, tener relaciones sexuales con esa persona, entonces fue una violación. Si dijiste «no», aunque sea una vez, es una violación. Si no podía decir ni «sí» ni «no», entonces es una violación.

Este caso es todavía mucho más grave cuando la víctima es virgen en el momento del ataque, y en los casos de abuso infantil. Cuando todo lo que la persona conoce del sexo es la violación, entonces la sexualidad queda desordenada y la persona no tiene parámetros para darse cuenta de qué es saludable y qué no durante el sexo. Es importantísimo que las personas en esta situación busquen ayuda profesional, porque solamente con el conocimiento de los casos desde el punto de vista profesional se puede ayudar a la persona a reconstruir su sexualidad y su vida.

#3 – Vergüenza

El punto anterior pone sobre la mesa otra consecuencia: La vergüenza.

«Si digo que fui violada van a pensar que soy una prostituta»; «si digo que fui violado van a pensar que soy menos que un hombre», etc.

Y el resultado de la vergüenza es el silencio. Nos callamos para no ser etiquetados como maricones, prostitutas, víctimas, no quiero que me tengan lástima, etc.

Esta es otra etapa a superar para llegar a la sanación, no hay un camino fácil, solamente llenarnos de valor y enfrentar lo que nos espera. Probablemente haya personas que quieran humillarnos, que quieran burlarse por haber pasado eso, pero estas personas son las que hay menos. Si algo muestra el movimiento #MeToo es que no se está solo o sola en este camino, hay demasiadas personas que les ha pasado lo mismo. Seguro que se pueden encontrar personas comprensivas que extenderán su mano para rescatarnos.

#4 – Miedo

Una de las consecuencias más directas del abuso está el miedo. No solamente como consecuencia de la violación, sino todo tipo de abuso. Y no hay receta para superarlo. No se puede evitar, a menos que la persona se aleje de lo que la hace sentir amenazada (su lugar de trabajo, caminar de noche, su barrio, dormir en su cama, etc.). Por ser un sentimiento tan subjetivo, y tan difícil de superar los que acompañan a personas que han sufrido cierto tipo de abuso deben ejercer la empatía y la comprensión al máximo. No es egoísta querer renunciar al trabajo, no es por llamar la atención que la persona busca que le acompañen hasta la puerta de su casa, no es por capricho si alguien prefiere no dormir solo o sola.

El miedo también trae el silencio. Sobre todo en las sociedades donde no hay políticas efectivas para proteger a las víctimas. Por eso la campaña #MeToo ha sido, y es, tan importante, ayudando a visibilizar este problema, ayudando a las víctimas a unirse y cambiar el modo que se trata este tema.

#5 – Buscar ayuda

Muchas veces (me atrevo a afirmar que casi siempre) la culpa y el dolor no se supera si la persona permanece sola, sin contar lo que le ha sucedido, sin buscar ayuda. Por lo tanto para una recuperación eficaz es necesario pedir ayuda. Lo mejor es buscar un profesional, porque tendrá una visión más neutral de la experiencia y el entrenamiento para ofrecer las herramientas que ayuden a la víctima a encontrar su lugar de paz y equilibrio emocional otra vez.

Pero para muchos acceder a la ayuda profesional no es viable (por temas económicos, o por la cultura en la que vivimos, o por alguna otra razón personal), entonces se puede buscar ayuda en otros lugares, un amigo/a o un familiar. Es importante confiar en la pareja, si se tiene, ya que la actitud en la intimidad sexual probablemente se verá afectada y no entenderá por qué, y puede llevar a la ruptura (que causará un estrés extra para la víctima). Pero eso es algo que cada persona debe tomar en cuenta según la situación personal de cada uno.

También se puede (si ninguna otra vía está disponible) chatear con alguien, como usar el chat de Afirmación, o de algún otro grupo dedicado a la contención y ayuda.

Sanación

Photo of a man and a woman holding hands with the sun setting in the background.

Este es el punto que puede llevar el resto de nuestras vidas. Nunca se vuelve a ser la misma persona después de padecer el abuso. Pero es posible vivir una vida plena, volver a sentirse cómodo/a con la sexualidad, y disfrutar de la intimidad sexual otra vez.

Para llegar a la sanación se debe, primero, perdonarse a sí mismo, arriesgarse a confiar otra vez en las personas, y ser valiente para salir adelante.

Para muchos ayudar a otros les ha dado las herramientas para encontrar las respuestas a sus propios interrogantes. No dejes de extender la mano si ves la oportunidad.

Escrito por David Mans

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