En búsqueda de mi identidad, ¿quién realmente soy?

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Carlos Andrés Uribe Cortes:

Soy feliz y completo en estos momentos, pero hablaré de cómo era yo unos años atrás. Fui mormón, crecí en una familia amorosa que vive o trata de vivir los mandamientos de Dios; hablar de la Iglesia puede ser incómodo para alguno de ustedes, ya que siempre hemos sido rechazados por ser quienes somos. Estuve más de diez años buscando mi verdadera identidad fueron años de lucha y frustración, de reclamos a mi Padre Celestial por haberme hecho como era. ¿Por qué tenía que ser diferente? ¿Por qué no puedo ser como los demás? Era lo que pensaba. Le pedía ayuda a Dios para tener el más mínimo sentimiento hacia una mujer.

Pensé que en la misión dichos sentimientos cambiarían y que el Padre Celestial ejercería este milagro en mí; pero déjenme decirles que esto nunca sucedió.

José David Mora Olarte:

Recordar mi infancia es pensar en las palabras de Nefi: «Yo nací […] de buenos padres y recibí, por tanto, alguna instrucción en toda la ciencia de mi padre». Crecí como un fiel miembro de la Iglesia con una familia amorosa. A la edad de once años ocurrió algo que marcó mi camino en la vida, tras un año de luchar con el cáncer mi mamá murió. Mis últimas palabras a ella fueron: «Mamá, iré a una misión, me casaré, y prometo volvernos a ver». Mi vida fue guiada bajo esa promesa; serví como misionero en la misión México Pachuca y conocí a una hermosa joven con quien pensé tener mi familia eterna. Seguiría lo que Dios y mi familia esperaban de mí, pero yo sabía que ese no era mi camino. Al volver a casa recuerdo verme en mi habitación y preguntándome «¿Es esto lo que yo deseo? ¿Seré feliz? ¿Mentiré a mi esposa y a mí mismo el resto de mi vida sobre quien realmente soy?»

Tome la decisión de contar a mi familia que era gay y que yo deseaba algo muy diferente para mí

EL AMOR SOBRE TODAS LAS COSAS

Jamás pensamos en nuestras vidas llegar a tener alguien, nuestro pensamiento estabaa en total armonía a las enseñanzas de la Iglesia.

En una hermosa mañana de domingo, nuestras miradas se entrelazaron y también nuestras historias. ¡Quién iba a pensar que todo cambiaría desde ese momento! No sabemos si fue destino o casualidad, pero en ese momento comenzó una linda amistad, nos apoyamos el uno al otro en cada batalla personal que poco a poco comenzó a crecer un amor genuino e incondicional. Decidimos darnos una oportunidad, fuimos descubiertos, separados, se habló de nosotros, los que creíamos nuestros amigos en la Iglesia ya no estaban, poco a poco las esperanzas se apagaron.

Conocimos Afirmación, quienes nos enseñaron que existen muchos caminos para ser feliz y que todo requería decisión y sacrificio. Después de escuchar estas palabras que quedaron en nuestros corazones. Decidimos estar juntos y fuimos excomulgados; pero comenzó una hermosa historia que aún continua.

Amarnos a nosotros mismos tal cual somos es el camino de felicidad que debemos seguir. Todos tenemos un potencial divino, y si vemos más allá de nuestras imperfecciones sabremos que realmente somos perfectos tal cual somos.

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