Encontrando una familia

¡Hola a todos! Mi nombre es Ryan Flores. Como mi introducción dice, tengo quince años, estoy en mi segundo año de secundaria.

Un poco más de mí. He vivido la mayor parte de mi vida en Twin Falls, Idaho. Es un pequeño, y bastante religioso pueblo. Soy como cualquier otro adolescente. Me gusta pasar desapercibido… pero no demasiado. Sería más fácil si no tuviera el cabello púrpura. Cuando era pequeño traté de ser como cualquier niño. No quería ser diferente, estaba perfectamente conforme siento como cualquiera. Si me miras pensarías que era como cualquier otra niña. La cosa es que no era como cualquier otra niña, porque era un… chico.

Cuando era más joven me dijeron que tú nacías de la forma que debías vivir y eso era todo. Dios te hizo así por una razón. No debes tener otros sentimientos. Se suponía que debías ponerte un vestido y que eso debe gustarte. Solamente creía que las cosas eran de la manera que debía ser, y que no podía hacer nada para cambiarlo. Eso fue hasta el año pasado.

El año pasado reconocí una parte de mí que con la que había estado inconscientemente luchando por años. Era un chico.

Recuerdo que al principio estaba saltando arriba y abajo al darme cuenta finalmente de quién era. Entonces fui consciente que eso sería ir contra todo lo que me habían enseñado, todo lo que sabía. Entonces pensé, «¿Qué dirá mamá?» Sentí inmediatamente que tenía que negarlo. Me rogué a mí mismo reconsiderarlo. Simplemente volver a evaluarlo. Eso nunca podría ser yo.

Recuerdo teniendo sueños donde tenía cabello corto y el pecho plano. Me despertaba en completa euforia solamente para ver la dolorosa realidad estrellándose contra de mí. Sabía que tenía que decirle a alguien. No podía seguir respondiendo como alguien que no era yo. Infinitas situaciones pasaron por mi mente. ¿Voy a ser acosado? ¿Mis amigos me aceptarán? ¿Me echarán fuera de mi hogar?

Salí del closet. Mi «decisión» de salir no fue una decisión. Era cuestión de vida o muerte. Mi mamá estaba confundida. Pero ella hizo lo que cualquier madre haría. No lo entendió, pero siguió amándome.

Mi consejero me dirigió a un grupo local de discusión LGBTQ llamado PFLAG (Padres, familias y amigos de lesbianas y gais). Entré, me presenté y la siguiente cosa que supe es que estaba siendo invitado a un viaje al estado vecino para la conferencia ¡la siguiente semana! Y mi madre siendo una madre protectora dijo: «Seguro, puedes ir».

No tenía absolutamente ni idea en qué me estaba metiendo, o que podría ser una de las mejores cosas que me sucedieran en la vida. Afirmación me dio a mí y a mi familia, esperanza, de ver tantas personas exitosas construyendo un nombre para ellos mismos mientras estaban tratando de ser fieles a sí mismos. En el tiempo donde no sabía si podía seguir otro año, Afirmación me mostró que no solamente podía sobrevivir, sino que podía progresar.

Asistir a Afirmación abrió tantas puertas para mí. Solamente quería encontrar personas en las que podía verme reflejado, personas que han pasado por lo mismo que estaba pasando, personas que podían decirme que no estaba loco. Gané tanto apoyo y amor de cada uno. Afirmación fue más lejos y más alto, dándome una vida de experiencias ganadas, dejándome saber que a pesar de lo que algunas personas dicen, yo también pertenezco.

Volví de Afirmación más feliz de lo que he sido en mucho tiempo. Me trajo luz en los momentos oscuros de duda. Siendo posible conectar con chicos de mi edad y adultos, creando amistades que durarán por siempre. Y posibilitando ensanchar mi conocimiento es algo que todos deberían poder disfrutar. En un tiempo cuando estaba perdido, Afirmación me llevó a las personas que ahora llamo familia, por lo que estoy eternamente agradecido.

Puedes leer el original en inglés aquí

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