Fui a buscar mi verdadero yo

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Rafael Oliveira – Fortaleza
Mi contacto con los misioneros de la Iglesia mormona ocurrió cuando yo tenía 14 años. Hacía dos años yo había dejado de asistir a la Iglesia católica y buscaba una nueva denominación. Me demoré un poco para bautizarme (mi familia no lo permitía), pero con persistencia de las hermanas mi madre aceptó. Estoy muy agradecido por las experiencias vividas dentro de la Iglesia mormona, algunos principios que mantengo hasta hoy.
Desde niño me di cuenta de que me gustaban los niños y que por lo tanto, tenía algo diferente. Durante los años en que estuve en la Iglesia lo tomé como una prueba para mi vida. Nunca le dije a ningún líder, pero convivía con eso en mi mente.
Cuando llegó el momento de servir una misión, una vez más hubo una fuerte presión de mi familia para no ir, pero un factor que pesaba en mi mente era que yo estaba mintiendo al ir al templo sin hablar de eso, sin que los líderes lo supieran.
Acabé desistiendo con las maletas listas, literalmente. Este fue el período muy malo para mí en la Iglesia, pues yo era presionado por el obispo y presidente de la estaca. Después de eso, empecé a ir a la Iglesia con menos frecuencia, acabé cambiando de rama (de Parangaba a Aldeota), eso me ayudó a estar firme de nuevo, pero con la certeza de que yo no podría ser un miembro normal.
En ese período, empecé a cursar filosofía, con eso mi mente se abrió para muchas cosas, principalmente mi sexualidad. Yo sabía que cuando tuviera el primer contacto sexual con otro hombre, no tendría más retorno (antes de ser miembro de la Iglesia tuve una pequeña relación con un primo sin muchas consecuencias). Y eso se dio cuando conocí a un chico por internet.
Recuerdo que me sentí muy triste, pero no podía negar que había sido bueno. Me alejé de la Iglesia. Lo eché de menos, pero no me veía asistiendo. Tengo amigos en la Iglesia. Me encanta escuchar la música de la Iglesia. Fueron años que me marcaron.
Me considero con formación religiosa mormona, pero sabiendo que el mormonismo es sólo un programa religioso como muchos otros.
Ya había oído hablar de la Afirmación, hasta busqué un contacto, pero en la época sólo intercambié contacto con un colombiano por las redes sociales y no hubo continuidad. Después de un tiempo sentí interés en buscar y establecí contacto con Sandra Cristina a la Presidenta de la Afirmación en Brasil.
Muy bueno saber que hay personas que pasaron por cosas parecidas por las que pasé y que hay interés de unos en fortalecer y ayudar a otros a aceptar o saber convivir de la mejor manera su vida.

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