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Noticias de Afirmación

Jairo Fernando González Díaz y Laurie Lee Hall se han unido a la Junta Directiva

En octublre la Junta Directiva votó para ocupar la vacante que dejara las renuncias de los hermanos Fred Bowers y Kathy Carlston. Jairo Fernando González Díaz de Manizalez, Colombia y Laurie Lee Hall de Tooele, Utah son los más nuevos miembros de la Junta Directiva Internacional de Afirmación: Mormones LGBT, Familias y Amigos.

La familia de J. Fernando González se cuenta entre los primeros conversos en Colombia, de allí una trayectoria inusual de mormón activo desde chico en una sociedad conservadora y católica donde el mormonismo era apenas conocido. En su momento sirvió una misión en diferentes ciudades de Colombia, acentuando su liderazgo y convicciones.

Su formación profesional incluyó un título profesional del Politécnico Colombiano, así como el desarrollo de su experticio como auditor en firmas fe reconocida trayectoria como Price Waterhouse Coopers y Nexia International; en esta última su desempeño incluyó el montaje de una estructura técnica conceptual que aún subsiste. En tiempos más recientes se estableció como Socio Fundador de Infinity, empresa contable y de consultoría que desarrolla sus actividades en empresas importantes del occidente de Colombia y Ecuador.

Las metas actuales incluyen la afiliación a plataformas incluyentes para la población LGBTI a través de la vinculacion activa con la Cámara de Comercio LGBTI y empleo diverso, así como el apoyo para Afirmación como una organización compasiva para quienes quieren conciliar su vida afectiva sin perder de vista sus principios y autoestima.

Laurie Lee Hall se unió a la Iglesia SUD a los dieciocho años de edad, cuando estudiaba arquitectura en el Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York. Después de completar una misión honorable en Argentina, ella fue sellada a su esposa en el Templo de Washington DC. Ellos son padres de cinco y abuelos de once niños. Laurie Lee sirvió en numerosos llamamientos a través de su vida, incluyendo presidente del quórum de élderes, líder de sumos sacerdotes, obispo, consejero de estaca y presidente de estaca. Veintiún años atrás la Iglesia la contrató y trabajó diecisiete años como directora departamental en Instalaciones Edilicias de la Iglesia. Ella considera un gran honor para su carrera su trabajo como arquitecta responsable por el diseño y la construcción de muchos templos y muchos proyectos especiales, incluyendo el Tabernáculo de Salt Lake, la Biblioteca Histórica de la Iglesia, y muchos de los sitios históricos de la Iglesia. Su proyecto más reciente y placentero ha sido la expansión del Centro de Capacitación Misional en Provo.

De sus memorias más tempranas Laurie sabe que su identidad de género ha sido siempre femenino, contrario a su aparente sexo biológico. Por cincuenta años, ella aceptó convivir con esa incongruencia como un sacrificio necesario, hasta que su salud mental y emocional quedaron en riesgo y la forzaron a afrontar sus problemas directamente bajo el cuidado de profesionales de la salud física y mental. Aún así todavía no se sentía libre de poder expresar sus sentimientos, hasta que recibió varias sagradas experiencias del amor de Dios confirmando su verdadera identidad como una amada hija de Padres Celestiales. Después de pedir permiso para transicionar y cambiar de apariencia, y permanecer como empleada de la Iglesia como un acuerdo de conveniencia, su presidente de estaca canceló su recomendación para el templo, forzándola a retirarse antes de tiempo. Poco tiempo después ella fue excomulgada después de rechazar un ultimátum de los líderes de la Iglesia para transicionar o renunciar a la Iglexia.

 

Viviendo auténticamente como mujer, todo los efectos negativos de la disforia de género con los cuales habían sido completamente intratables hasta ese momento fueron inmediatamente mitigados y pronto eliminados de su vida. Ella se encontró con una compasión cada vez mayor hacia los demás y un deseo de servir mayor, especialmente a aquellos en riesgo. Tiene todavía un testimonio del evangelio, de su Padre Celestial, de la expiación, del ministerio del Espíritu Santo, cuya presencia ella continúa disfrutando. Su único deseo es vivir y adorar de acuerdo a los dictados de su propia consciencia, la cual incluye su género, el cual ella siente que es inmutable y una característica esencial de su identidad eterna.

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