Joven mormón de 16 años escribe un ensayo para la clase de inglés

diciembre 11, 2016

 

football-heroLa jornada del Héroe

Por Kayden Maxwell

Traducción Israel Flores Alvarez

Hay una sensación indescriptible cuando estás esperando seguir un camino definido en tu vida, y todo el mundo alrededor de ti sigue la misma fórmula para una vida feliz, pero un día te despiertas y te das cuenta que no encajas en el plan. Y todo lo que sabes se desmorona.

Pasé los primeros años de mi vida aprendiendo exactamente cómo vivirla. Mi futuro, junto con el futuro de todos los demás, fue todo planeado:

Bautizarme,

Asistir a la escuela,

Recibir el sacerdocio,

Asistir a las actividades de la iglesia y de los Boy Scouts,

Servir en una misión,

Volver a casa,

Ir a la universidad,

Encontrar a una mujer hermosa y casarse con ella tan rápido como sea posible,

Tener hijos, y dedicar el resto de la vida para ellos.

Es un proyecto de vida maravillosa, de verdad. Y yo estaba bien con él.

Pero yo sabía que era diferente de alguna manera. Nunca pude entender por qué o cómo, pero simplemente no era igual a los que me rodean. Siempre estaba rodeado de mis maravillosas amigas, todos mis amigos eran niñas.

“Soy un hombre mujeriego”, simplemente asumí.

Y así fue como pasé la escuela primaria.

Llegué a la escuela secundaria, me di cuenta que no desarrollaba ningún sentimiento más profundo por cualquiera de estas amigas. Me sentía conectado con todas ellas a través de una amistad profunda y que significaba mucho para mí. Mis pensamientos se confundieron al tratar de convencerme de que con cualquiera de estas chicas podría llegar a ser más que un mejor amigo.

Tal vez fue un flechazo, pero espera…el tipo de allí hace que mi estómago se llene de mariposas.

Me encanta estar cerca de ella, pero desearía tener el valor de hablar con ese tipo de allí.

Ella es hermosa, pero espera, ¿por qué mis ojos se clavan en él y por qué se niegan a despegarse?

Yo no aceptaría esto.

No era yo.

Meti todos mis sentimientosMetí todos los sentimientos indeseados en una caja fuerte, la escondí en mi cerebro y la encerré allí, convencido de que con el tiempo desaparecería y nunca tendría que hacer frente a ellos.

Era sólo una fase.

Sólo una fase.

Yo lo superaría.

Trate de cambiar mi forma de pensar. “Oh, sí, ella es hermosa. Y me encanta que sea mi amiga. Sí, debo amarla”.

Y funcionó. Me conseguí una novia. Me encantaba estar cerca de ella. Pero en mi cabeza sabía que solo era una gran amistad, sin embargo, me decía a mí mismo que era mucho más que eso.

Ella trató de besarme una vez, y volví la cabeza en estado de alarma. Estaba incómodo y totalmente sorprendido por mi propia respuesta. La bóveda en mi mente se sacudió violentamente, exigiendo expulsar todo. Traté de hacerlo callar, pero pronto la energía utilizada para ocultar los sentimientos sólo se convirtió en energía que alimentaba lo que sentía, haciéndolo más notable, más intimidante, más potente, mientras trataba desesperadamente de sepultar todo ello de nuevo.

Entonces comprendí.

Mi corazón se hundió en mi estómago, todo mi ser entró en pánico. No podía mantenerme al día en la escuela. No podía mirar a mis padres a los ojos. Me volví como una tortuga escondida dentro de su caparazón, completamente oculto, evitando por completo el mundo, no confiaba en nadie.

Nadie podía saber.

Yo estaba disgustado conmigo mismo, y no quería nada más que para superarlo.

Nadie podía saber.

Oré noche tras noche para que Dios eliminara este horrible aspecto de mi vida.

Mi almohada era siempre estaba humedecida de lágrimas al suplicar al Señor del que por favor solucionara el error que cometió en mí.

Nadie podía saber. Nadie podía saber.

No dejaría que existieran estos sentimientos.

Me consumía el terror de mi alma. Ya no podía comer, ya no podía orar, no podía dormir. Al enfrentar la realidad de lo que yo era.

Nadie podía saber.

Mi madre se dio cuenta de mis cambios de humor. Ella sabía que yo estaba molesto. Me hacía preguntas  y yo negaba que algo estuviera mal en lo absoluto. Pero ella me conocía mejor de lo que yo mismo creía.

te sientes atraído por los chicosUna noche, después de interrogarme profundamente acerca de mis estados de ánimo recientes y la pérdida de apetito, finalmente me preguntó.

«¿Te sientes atraído por los chicos?»

Me lo dijo con amor y con preocupación, pero sus palabras sacudieron todo mi ser; lograron abrir la bóveda interior donde estaban ocultos mis sentimientos y los expulsaron a la superficie, abrumándome en pánico y temor por el futuro. Asentí con la cabeza a través de las lágrimas y finalmente me encontré con sus ojos. Sabíamos que teníamos por delante una montaña, pero en ese momento, sabíamos que nos teníamos el uno al otro para subirla juntos.

Hablamos con el obispo. Mis opciones eran claras. Podría casarme con una mujer o podría estar solo durante toda mi vida. «Pero no se preocupe, en el más allá se perfeccionará», me dijo. Allí yo me sentiría atraído a las chicas como se supone que debo y podré tener una familia allí. El plan perfecto que había aprendido desde mi nacimiento se aplicaría allí para mí.

Yo no encajaba.

A pesar del apoyo incondicional de mis padres, mi alma quedó envuelta en la oscuridad.

El mundo se convirtió en el infierno para mí, con las llamas del odio hacia mí mismo ardiendo con furia siempre. Necesitaba respuestas y nadie tenía ninguna. Me quedé solamente con «Dios trabaja de maneras misteriosas» para consolarme y explicar por qué mi mundo se caía a pedazos, mientras que otros ni siquiera conocen el sabor de la duda. Me sentí casi ignorado, renunciando a cada intento que hemos hecho, pero ni siquiera el obispo tenía las respuestas que necesitaba. Siempre cuestionándome y sin recibir una solución a:

¿Quién era yo?

¿Por qué Dios me envió así?

¿Él no me ama lo suficiente como para dejarme ser feliz?

¿Qué pasaría si los demás sabían?

¿Porque me hizo de esta manera?

¿Podría esto quitarse de mí?

¿Cómo podía decir que no apoyaría el matrimonio homosexual cuando en verdad es lo que más entusiasmo y esperanza sentía?

¿Estaba siendo una buena persona?

¿Qué pasaría si decidiera tener hijos?

Sentí que sería un buen padre, y ahora nunca tendría la oportunidad de serlo, a no ser que me casé con alguien a quien no me siento atraído. ¿Cómo se sentiría una esposa si su marido no se siente atraído por ella? Le diría que ella se ve hermosa y ella diría que le cree, pero en el fondo estaría la duda constante. La voz vil siempre susurrándole, diciendo: «Es gay, él no piensa que eres hermosa».

¿Qué tipo de cumplido es «Me encanta su personalidad», cuando en muchas ocasiones es de las únicas cosas que se pueden apreciar?

Yo sabía que el matrimonio estaba fuera de toda opción, ya que nunca podría destruir la vida de otros

Estaba condenado a vivir una vida entera solo.

No tenía nada que esperarPero me dijeron que todo se solucionaría después de esta vida. Y pronto mi conclusión y mayor esperanza fue que debía poner fin a mi vida. No tenía nada que esperar. No tenía un plan de vida feliz como todos a mí alrededor. Me aferraba a la esperanza de que mi carga porque me gustaran los chicos habría desaparecido después de mi muerte.

Hubo personas a mi alrededor que acabaron con sus propias vidas. Mi madre temía que fuera uno de ellos. Ella me observaba de cerca, pues la depresión estaba en todas partes.

No me gustaba a mí mismo.

Me sentí un ser terrible por dentro.

Iría a la Iglesia, y ser ofendido de cómo los miembros hablaban del matrimonio entre personas del mismo sexo como algo diabólico. Me senté en silencio mientras que los amigos con quien había crecido acusaban a los homosexuales de ser egoístas, inmorales, manipuladores, y muchas otras cosas, cosas que sabía que yo no era. Cuanto más fui a la Iglesia, más triste me sentía, menos me gustaba a mí mismo. Durante un tiempo, estuve convencido de que la única manera llegar a una vida feliz era si dejaba la Iglesia por completo.

Ese era mi plan.

Con el paso del tiempo, llegué a conocer a una serie de adultos homosexuales que habían resuelto estas cuestiones en sus vidas y que eran felices. Cada uno de ellos me enseñó muchas cosas y me ayudaron a amarme a mí mismo de nuevo. Me enseñaron mi verdadero valor.

Fue un largo proceso de maduración y aprendizaje, un proceso que me ayudo a sentirme más cómodo con este aspecto de mí mismo. Una vez que hube superado todos mis traumas, los problemas de autoestima se desvanecieron. Llegué a un acuerdo con mi religión. Me di cuenta de que nunca podría salir de la Iglesia.

Soy un mormón; ser gay no va a cambiar eso.

Soy gay; ser mormón no va a cambiar eso.

No soy un error que Dios hizo, él me conoce y quiere que sea feliz.

Sé que no encajo perfectamente en el plan de ensueño Mormón. Pero mi futuro se apartó del solitario y triste futuro, a uno esperanzador y brillante al darme cuenta de que ser yo mismo es más importante que cualquier otra cosa.

AmorComo ya he encontrado la paz dentro de mí mismo, desarrollé una abrumadora sensación de amor para todo el mundo a mí alrededor. Muchas veces los jóvenes pasan por cosas difíciles. No todo el mundo necesita esperar hasta la edad adulta para tener un cambio de vida.

Una vez que llegué a la paz con mi religión y mi sexualidad, sabía que había trabajo que hacer. Aún hay muchos prejuicios en las congregaciones SUD que hacen que muchos jóvenes se sientan inseguros

Y esta es la causa de la depresión.

Es la causa de los problemas de autoestima.

Esta es la razón por la cual la gente siente que la única esperanza para ellos es terminar con su vida.

Y para mí eso no es aceptable.

soy sólo una personaSé que soy sólo una persona frente a una cuestión de tamaño Goliat, pero el mensaje de amor siempre va a encontrar la forma de ser difundido…

Sólo necesito iniciarlo.

Por lo tanto, con el fin de ser un ejemplo para otras personas necesitadas, salí. Al principio estaba asustado porque no sabía qué esperar, pero lo hice de todos modos, porque sabía que hay gente que necesita un amigo y necesitan la clase de ejemplo que puedo ser. Y la gente ha reaccionado mejor de lo que jamás podría haber esperado que lo harían.

Ahora estoy seguro, feliz y lleno de amor. Mi tarea consiste en estar aquí para las personas que necesitan un amigo, como yo lo necesite, y para cambiar la forma en que las cosas están en la iglesia mormona, difundir el amor en lugar de juicios y rechazo. Superé la soledad y odio a mi mismo, y yo estoy dispuesto a ayudar a otros a hacer lo mismo.

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Puedes leer el original en inglés aquí

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