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Juntos en un solo camino

John D. Gustav-Wrathall, Presidente, Afirmación

Discurso para la Cena de Patrocinadores de Afirmación, Salt Lake City, UT, 1 de abril de 2016

John

Ocasionalmente me preguntan algo sobre Afirmación: Mormones LGBT, Familias y Amigos. Algunas veces la pregunta viene de un devoto SUD en relación a los que ya no son creyentes. Otras veces viene de ex-mormones sobre los que sí creen. La pregunta es: “¿Por qué esa gente no nos deja ser y forman su propia organización?”.

 

Entiendo por qué hacen esa pregunta. He aprendido que, dependiendo de cómo te posiciones en un momento concreto respecto a la fe SUD o a la iglesia SUD, la clase de actividades que te llenan y convencen son completamente distintas. El lenguaje que usas para hablar de ti y de tu camino de vida va a ser distinto. A menudo, el lenguaje que tiene sentido y las actividades que llenan y convencen a un creyente mormón activo despiertan dolor emocional por aquellos que dejaron la iglesia. Frecuentemente, el lenguaje que tiene sentido y las actividades que llenan y convencen a una persona que ha dejado la iglesia y que ya no cree deja atrás a creyentes tristes, vacíos e insatisfechos. Las personas de ambos lados en que se divide la iglesia o la fe con frecuencia viven diversos grados de alienación, desconexión, aburrimiento, frustración y molestia cuando se enfrentan con los valores de aquellos que están al otro lado.

 

La intensidad de esta brecha aumentó sensiblemente a partir del anuncio de la nueva política de la iglesia SUD en familias homosexuales en noviembre de 2015.

 

Aquellos que habían dejado la iglesia y ya no eran creyentes vieron esta política como una prueba definitiva de que la Iglesia nunca cambiará su visión en materia de sexualidad y género. Vieron la política como una declaración de guerra contra la comunidad LGBT, como una señal de que los mormones (o al menos sus líderes, y aquellos que apoyaban a los líderes) estaban llenos de odio e intolerancia. Vieron la política como validación definitiva de su decisión de abandonar la iglesia y rechazar el sistema de creencia mormón. Un buen número de creyentes y miembros activos LGTB mormones y simpatizantes creyeron que con la nueva política ya no habría más lugar para ellos en la iglesia y que una iglesia que pudiera instituir esa clase de política no podía ser guiada por revelación o por la compasión de Cristo, y por tanto, también abandonaron la iglesia.

 

Llegó un punto en el que yo mismo me pregunté si quedaría más que un pequeño grupo de mormones LGBT confesos en la iglesia después de aquella política. Durante los meses posteriores a la nueva política he llegado al mayor número posible de personas LGBT que sabía que eran activos en la iglesia y les he preguntado: “¿Cómo estás? ¿Aún acudes a la iglesia?” Y he comprobado con gran sorpresa que la gran mayoría todavía creen y se mantienen activos en la iglesia. Todos con problemas por la política. Muchos de ellos han tenido experiencias espirituales poderosas que los fortaleció y les dio esperanza. Muchos han sido testigos de una efusión de amor de los miembros y líderes de la iglesia así como un crecimiento de mormones desilusionados con la política y empezaron a cuestionar fuertemente este asunto. Muchos están más determinados que nunca a reclamar su fe y su iglesia, e impedir que cualquiera les niegue su identidad como seguidores de Cristo o ser partícipes de lo que Dieter F. Uchtdorf ha definido como “proceso continuo de la Restauración”. (Dieter F. Uchtdorf, “Are You Sleeping through the Restoration?”, April 2014 General Conference of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints).

 

En otras palabras, los mormones LGBT aún existen en ambos lados de la división de la iglesia o fe, incluso cuando la nueva política parece haber aumentado sensiblemente la distancia entre ellos. Los mormones LGBT creyentes están más determinados que nunca a agarrarse a su fe contra viento y marea. Los ex-mormones LGBT encuentran más complicada la lealtad a la iglesia y más incomprensible que nunca. Por esto pareciera lo más natural ahora más que nunca preguntar si no sería mejor que cada quien tuviera su propia organización. Definitivamente hay momentos en los que a mí, como presidente de Afirmación, me parece que esto haría las cosas mucho más fáciles.

 

Sin embargo, por razones que me parecen más convincentes que nunca, creo que lejos de hacer las cosas mejor o más fácil para todos, un cisma haría las cosas mucho peor para todos. Haría que cualquier organización sucesora fuera mucho menos útil o susceptible de servir, fortalecer y salvar las vidas de los mormones LGBT. Lo cierto es que nos necesitamos unos a otros.

 

No es ningún secreto que yo soy uno de los mormones LGBT del lado de la división de la iglesia. Por esa razón quiero empezar diciéndoos por qué yo, que comparto testimonio, mormón gay creyente necesito a aquellos que ya no creen en la iglesia SUD. También quiero hablar de lo que pienso que aquellos de nosotros que todavía creemos tenemos que ofrecer a vosotros que no creéis. Finalmente quiero centrarme en las sinergias que se crean cuando todos trabajamos juntos, así como en las formas en que somos de mucho más servicio como una comunidad unida que cuando no lo somos.

 

Por eso quiero hablar muy personal y específicamente a mis compañeros mormones LGBT creyentes. Yo estuve en el lado de la división de la iglesia o fe de los ex-mormones durante 19 años. En términos de mi desarrollo y crecimiento como ser humano y como persona de fe, este era el momento más sagrado y también más importante en muchos aspectos de mi vida. Fue precisamente en aquellos años que pude salir del armario y llegar a un lugar de auto-aceptación. Fue en esa época en que empecé a salir con chicos que aprendí lecciones muy importantes acerca de mi sexualidad, conocí a mi esposo con el que llevo 23 años y nos casamos y formamos un hogar y una vida juntos. Las lecciones más importantes que he aprendido en mi vida han sido en esta relación. Me ha enseñado mayormente la disciplina que se requiere en el verdadero amor. Me ha enseñado que el amor verdadero aprende a soltar aquello que deseamos y dar su lugar a las necesidades del otro.

 

Los elementos más importantes de aquella época de mi vida fueron la libertad y la búsqueda son trabas de la verdad. Existe un aspecto de purificación en la libertad y la duda. Si no tenemos la libertad para preguntar cualquier cosa, independientemente de lo incómodo, jamás tendremos la confianza de que nuestras respuestas serán las verdaderas. La duda, mis compañeros creyentes, es de hecho un don que nos permite distinguir la verdad del error mediante el examen de cada pretensión de verdad.

Estos elementos de la libertad y escepticismo son el núcleo diferenciador entre Afirmación y otros grupos como Evergreen y North Star que han tratado de servir a la población LGBT mormona. Estas otras organizaciones han reclamado siempre ser la respuesta de antemano. Ellos saben cuál es la respuesta a nuestro problema, y su meta es ayudarnos a vivir esa respuesta. Nuestra meta, la meta de Afirmación es proveer una comunidad de amor incondicional en la que tú puedes encontrar tus propias respuestas, aquellas que funcionan exclusivamente para ti.

 

Ocasionalmente he escuchado el miedo expresado por personas que estaban cuestionando o experimentando dudas en relación con sus creencias mormonas de que pudieran no ser ya bienvenidas en Afirmación si pasaran al lado de la duda. Y no hay nada que pudiera estar más lejos de la misión de Afirmación que eso. Necesitamos esos cuestionamientos. Necesitamos esas dudas. Necesitamos una comunidad cuyo valor central sea la libertad y la búsqueda sin trabas de la verdad. Demostramos nuestro compromiso con estos valores con la bienvenida y la inclusión de todas aquellas personas que quieran participar en Afirmación sin mirar sus creencias religiosas específicas o afiliación religiosa. No solamente sois bienvenidos en Afirmación si no creéis, sino que sois necesarios en Afirmación. Vuestras experiencias, esperanzas, sueños amor, vuestra vida, todo es necesario en Afirmación para poder ayudarnos a todos a cuestionar, soñar y distinguir la verdad del error.

 

Ahora quiero dirigirme específicamente a aquellos de vosotros que habéis dejado la iglesia, que ya no creéis en el mormonismo. ¿Qué es lo que mis compañeros creyentes y yo podemos ofreceros? La respuesta es un mundo mejor y menos homofóbico.

 

Estudios científicos sólidos y empíricamente validados han mostrado una y otra vez que el factor principal que convence a las personas heterosexuales a abandonar actitudes homofóbicas y transfóbicas a favor de actitudes de tolerancia, aceptación y apoyo, el factor número uno es el contacto con una persona L, G, B o T. Investigaciones científicas en California en la época del Prop 8 mostraron, por ejemplo, que si un oponente al matrimonio igualitario tuviera al menos una conversación sobre el tema del matrimonio con una persona gay, uno de cada cuatro oponentes del matrimonio igualitario cambiaría su opinión al respecto. Las conversaciones más efectivas fueron aquellas en las que las personas compartían valores y una base común.

 

Esta investigación se introdujo en Minnesota durante la campaña de la Enmienda 1 y fue validada. Cuando empezó la campaña de la Enmienda 1, los defensores del matrimonio gay estaban muy por detrás en los sondeos. Los líderes de la campaña lo calcularon. Se dieron cuenta de que para alcanzar la victoria 250000 ciudadanos necesitaban cambiar de opinión sobre el matrimonio gay. Basados en la investigación realizada en California, concluyeron que necesitábamos fomentar 1 millón de conversaciones. La campaña entera en contra de la Enmienda 1 se basó en propiciar estas conversaciones entre la gente. Las conversaciones basadas en la fe fueron una parte crítica de la estrategia: católicos hablando con otros católicos, luteranos con luteranos, judíos con otros judíos y también mormones con más mormones. Yo formé parte de la mesa redonda de fe en Minnesota encargada de ayudar a promover esas conversaciones religiosas. Fue crítico tener conversaciones centradas en valores comunes sobre fe, familia y el significado y la naturaleza del matrimonio. Y para no alargar el cuento, tuvimos nuestro millón de conversaciones, subimos en las encuestas y tiramos abajo la Enmienda 1.

 

El principal problema para todos los LGBT mormones es la homofobia y la transfobia en la iglesia. Dejar la iglesia puede darte un respiro en este sentido. Sin embargo aún habrá miembros de la familia y amigos mormones creyentes. Muchos de vosotros aún viviréis en comunidades donde la iglesia SUD puede influir y tener impacto en política así como en actitudes hacia la gente LGBT. Y los desafíos creados por actitudes anti-LGBT en la iglesia no se resolverán con una simple conversación, ya que no estamos hablando sobre una enmienda política en una votación, sino que estamos hablando sobre cuestiones de vida, muerte y significado profundos.

 

Las personas que creemos, que somos activos en la iglesia, que encontramos caminos a través de vivir con fe y piedad y en la búsqueda de revelación personal y una relación más profunda con Dios estamos sentando las bases para una fe SUD y una iglesia SUD que puede trascender la homofobia y la transfobia. Son nuestros valores comunes y nuestra creencia en la Restauración y nuestra relación profunda y duradera con otros miembros de la iglesia lo que representará la clave de esa trascendencia, si es que llega a darse.

 

Entonces, ¿cuáles son las sinergias que se crean cuando los que estamos en ambos lados de la brecha que nos divide nos acercamos, cuando encontramos la unidad en Afirmación y nos agarramos a las fuerzas únicas que nos ofrecen los que no piensan como nosotros?

 

En primer lugar, me gustaría señalar que no todos están en uno u otro lado de la brecha que nos separa. Somos muchos los que estamos en esa brecha, muchos que cuestionamos y estamos confundidos, y que aún no sabemos qué pensar acerca de la fe. Si Afirmación se encargara de separar a los creyentes de los no creyentes, esto solo aumentaría el conflicto entre aquellos que no saben dónde situarse. Estas personas ya no encajarían completamente en ninguna organización. Sin embargo, una organización que abre sus puertas y recibe tanto a creyentes como a los que no creen, fácilmente tiene lugar para aquellos que están en conflicto y se cuestionan todo, y también para los que no saben si creer o no. Les proporciona opciones, ejemplos y una comunidad donde saben que tienen su lugar y se les quiere sin reserva, un lugar donde tienen la libertad de preguntar cosas fuertes y donde encontrar respuestas completamente satisfactorias, respuestas que ofrecen la posibilidad de abrazar la fe, o bien de redefinirla, o, si su corazón así lo siente, de ir más allá de la fe.

 

Es este último punto, la idea de que Afirmación necesita ser una comunidad de amor incondicional que es la clave de uno de los retos más desesperados y peligrosos que la comunidad LGBT mormona enfrenta: el problema del suicidio. Una vez más, me gustaría apelar a lo que sabemos de la investigación científica y empírica sobre el fenómeno del suicidio. Esto nos muestra que cualquiera que sea el desafío existencial que un individuo suicida pudiera enfrentar, la protección más importante y la defensa contra el suicidio es una red de apoyo fuerte familiar, de amigos y de la comunidad. Por esta razón es de vital importancia que Afirmación sea capaz de trabajar con la familia completa de un individuo LGBT, y no solo el individuo LGBT que de alguna forma pudieran estar aislados por sus familias. Se necesita trabajar con la comunidad más extensa SUD para ayudar a convertir los barrios SUD y las estacas en lugares seguros para jóvenes y adultos vulnerables. Afirmación debe ser una comunidad de amor incondicional, debe ser el modelo y ser lo que queremos ver en la totalidad de las redes sociales y familiares que afectan a los mormones LGBT. Y con el fin de hacerlo de forma eficaz, Afirmación debe considerar tanto a la fe como a la duda, así como todo lo que existe entre ambos extremos.

 

Para mí hay una razón definitiva, una razón muy personal por la que Afirmación debe tener una unidad sólida en esta división de fe de la iglesia, y es precisamente la gente que ha bendecido mi vida y ha sido mi amiga, las personas, con sus peculiaridades y sus fortalezas únicas, su sentido del humor y sus ideas y creatividad que me inspiraron, me enseñaron y me ayudaron. ¿Qué hubiera sido mi vida sin personas como Jen Blair o Daniel Parkinson, o Kathy Carlston, o Ellen Koester (quien en el momento de redactar este discurso está explorando de nuevo sus creencias y herencia católica romana, incluso estando sólidamente afianzada en la comunidad de Afirmación), o Sam Wolfe (quien en el momento de redactar este discurso parece estar explorando de nuevo su relación con la iglesia SUD)? Si Afirmación fuera una organización que hiciera un examen de membresía, muchísimas de estas almas brillantes, compasivas, enérgicas e inteligentes no habrían podido participar. Y yo quiero y necesito que puedan participar al 100%. Quiero más personas como ellos en nuestra organización. No podríamos hacer lo que hacemos sin ellos.

 

Cuando me topé por vez primera con Afirmación en 2005, era una organización que había oscilado muy lejos hacia la tarea única de acomodar a aquellos que dejaron la iglesia y ya no eran creyentes. No parecía una organización que quisiera o que fuera segura para aquellos mormones LGBT creyentes. Aquella Afirmación llegó a un punto de crisis, en la que, como organización estuvimos literalmente a punto de cerrar nuestras puertas porque no teníamos ni el dinero ni la energía ni el factor humano para mantener Afirmación. Y no era una Afirmación que pudiera ayudar eficazmente a aquellos que estaban en la más profunda de las crisis de identidad sexual y su fe. No se puede resolver ese conflicto si no hay un espacio para la fe. Afirmación quería llegar a la juventud y apoyarla, pero no lo hacía eficazmente porque una organización que no es segura para la fe no será segura para los mormones LGBT o sus familias. Por lo que espero que fieles de Afirmación como James Kent estén dispuestos a testificar cómo ha marcado la diferencia que Afirmación haya podido traer y retener a personas como Randall Thacker o la familia Montgomery, o Nick Einbender y Spencer Mickelson, o Ron y Sue Raynes, o más recientemente Bill Evans y Laura Dulin.

 

Así pues necesitamos desesperadamente una Afirmación unida por la brecha de la iglesia y la fe, sin embargo decir que lo necesitamos no es suficiente. Si realmente lo queremos, tenemos que trabajar en ello. Las tensiones entre los dos bandos son un hecho. El hecho de que nos necesitamos mutuamente no cambia que las tensiones sean dolorosas a veces. Y al menos en este discurso yo no voy a ofrecer un montón de soluciones concretas a ese problema. En consonancia con los valores antes mencionados de Afirmación, sugeriré que para encontrar soluciones se requiere libertad y escepticismo, esperanza y fe así como un compromiso sólido hacia la comunidad y hacia los otros. En otras palabras, requerirá de mucho amor.

 

Y de acuerdo con ese valor fundamental de amor, me gustaría brindar una sugerencia que creo que podría ayudar muchísimo a superar esa brecha y reducir las tensiones y curar las heridas causadas por esa división. Si estáis en el lado del post-mormonismo y escucháis a alguien criticar o atacar a un miembro de Afirmación por sus creencias SUD o porque están “demasiado cómodos con la iglesia”, por favor, hablad por ellos, defendedlos. Si estáis en el lado de la iglesia y estáis involucrados en la planificación de una actividad de Afirmación, preguntad cosas a las personas que ya no son creyentes mormones para saber cómo esa actividad puede ser más inclusiva para ellos. Tratemos de ser defensores de aquellos que están en el otro lado de la brecha que nos separa. Intentemos parar y pensar, en lugar de pensar en perseguir nuestros propios propósitos y necesidades individuales, considerar los deseos y las necesidades de los demás también. No se trata de que no podamos o no debamos hablar por nosotros mismos. ¡Afirmación no funciona si no lo hacemos! Pero, ¿cómo será para cada uno de nosotros la curación si reconocemos que las nuestras no son las únicas necesidades en Afirmación sino que en esto estamos todos juntos?

 

En los años que me he involucrado con Afirmación, he sido un defensor consistente, algunos podrían decir que únicamente, del lado de la iglesia en esta división. Lo que estoy aprendiendo como presidente de Afirmación es que el rol de presidente requiere que llegue a ser un defensor de aquellos que se encuentran en el otro lado de la brecha. Por lo que estoy aquí para declarar en los términos más enérgicos posibles que necesito ayuda para hacer espacio en Afirmación para la duda y para servir a aquellos que han dejado la iglesia y los que nunca regresarán a ella. Uno de mis valores espirituales centrales como creyente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es que cuando estoy al servicio de mi prójimo – y no puede haber ninguna atadura a este servicio, ni condiciones sobre quién recibirá o no servicio – únicamente estoy sirviendo a mi Dios. Estoy inmensamente agradecido por sabios consejeros como Jen Blair y Daniel Parkinson que me están ayudando a vivir más plenamente este rol de servicio. Pido a los miembros y líderes de Afirmación en el mundo que me ayuden a vivir en el rol de servicio mejor.

 

Pido a quien sienta la llamada, creyente o no creyente, activo en la iglesia o inactivo, a venir y unirse a nosotros en esta obra de amor al prójimo, salvar vidas y curar almas. Y pido que todos trabajemos por vivir mejor nuestro servicio a los demás.

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