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La búsqueda

Escrito por J. Fernando González Díaz

28 de febrero 2017

Al caer la tarde a bordo de un avión en un día lluvioso….

¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria,
o el hijo del hombre para que lo visites? (Salmos 8:4)

La búsqueda…

Cuando eres gay y mormón, se aprende a sentir miedo, desde chico, y cuando creces; hay miedo a todo, al bullying, a ser descubierto, a las críticas, al pecado, al infierno, a defraudar la familia, a no ser digno; cada uno de estos fantasmas se presentan individualmente y en conjunto, vienen con la familia, con la Iglesia, con los compañeros, con los amigos, son monstruos enormes y malvados que finalmente se expresan de modo tajante en esa frustración de no llegar a ser. Y sientes que estás en un camino ciego.

Puedo percibir la esperanza ingenua que me surgió cuando en una mañana soleada iniciando la misión, un patriarca emotivo colocaba sus manos sobre mi cabeza para hablarme de una familia maravillosa que vendría, del sellamiento en un templo, del espíritu de Elías y de un regreso poco menos que glorioso al mundo celestial.

Un día cualquiera al pasar los años te das por vencido, entiendes que desde tu perspectiva eso no puede ser… y la familia no es como la imaginó el patriarca, ni el matrimonio contenía una novia con velo blanco, ni tenías que morir para tocar el cielo. Por un instante y por muchos días las noches se vuelven más oscuras, y en silenciosas reflexiones comienzan a rondar por tu cabeza interrogantes que sólo te incumben a ti: ¿En dónde quedan tus sueños? ¿En dónde tu mira eterna? ¿Estoy destinado a estar sólo y por qué? ¿Puede que mi Padre Celestial me haya condenado sin haber terminado mi tiempo de probación?

Ni los vientos son cuatro, ni siete los colores, y los zarzales crecen junto con las flores…(Para Vivir – Joan Manuel Serrat).

Llega el momento en que debes redefinir tu vida…

…y justo cuando te das por vencido, llega un amor furtivo para alterar tu alma, y vuelves a sonreír y las mañanas se vuelven más luminosas, y las noches frías se tornan cálidas. Hay un mundo de colores ocultos que se revela ante ti, algunas veces cuando el afecto es esquivo el mundo te regala pequeños triunfos que te muestran como todo vale la pena y vuelves a vivir.

Algunas veces te toca huir a los rincones del mundo para no ser criticado por la Sociedad, ni percibido por los espectadores de tu vida, pero en cada encuentro descubres el paraíso y percibes la eternidad, y no te importa nada más, porque sabes que de algún modo el universo te estaba reservando su mejor sorpresa.

Y celebras que tu mundo es diferente, y que una familia es tu pareja sin importar su género y condición, pero también entiendes que el concepto de familia es tan amplio que cobija bajo un mismo paraguas a quienes se acercan a ti, entonces desaparece el miedo de ser. Y a veces hasta la soledad es buena compañía.

Pero ya no estás sólo, y tus sentimientos se quedan contigo hoy y para siempre y nada vuelve a ser lo mismo.

J. Fernando Gonzalez Díaz
J. Fernando Gonzalez Díaz en la manzana del Templo, Salt Lake City, Utah.

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