La fuerza de un grupo en la suma de la esperanza

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Por Luiz Correa

Un año después de la primera conferencia de Afirmación en Recife, estamos de vuelta para reencontrarnos cada uno de los que participamos de momentos de mucha alegría y espiritualidad. Para nuestra sorpresa este grupo que fue de dieciocho personas se convirtió en uno de treinta y dos personas.

Treinta y dos personas que estaban allí, buscando momentos de regocijo, paz y alegría. Esta conferencia fue mucho más que eso, fueron momentos de descubrimientos, aprendizaje, intercambios de experiencias y vivencias. En cada rostro fue posible ver la alegría de estar presente en este momento único, el fin de semana que estábamos conmemorando la Pascua, el símbolo del renacimiento. Fue exactamente lo que sucedió con algunos de los presentes, el renacimiento de la esperanza, la felicidad, la oportunidad y la libertad.

Cada mirada, cada abrazo se daba con mucho afecto, demostrando a todos los que estaban allí que eran bienvenidos. Los que ya habían participado en la conferencia en el año interior renovaron sus energías y recordaron lo que sintieron la primera vez. Los que estaban por primera vez tuvieron la certeza de que allí, entre todos, era el lugar donde ellos realmente debían estar.

Asistir a esta conferencia era, para cada uno de nosotros, el objetivo principal, no importaba los obstáculos que pudieran surgir y las cosas que podían impedirnos estar allí, porque el deseo y la fuerza fueron preponderantes. Personas viajando dos, tres, seis, veinticuatro horas, nada de eso importaba, solamente el enorme deseo de estar todos juntos.

Muchas de nuestras historias allí contadas mostraban que sí, somos guerreros, y que con nuestra fuerza y la ayuda de Nuestro Padre Celestial podremos llegar muy lejos.

Esta conferencia fue muy especial porque tuvimos no sólo los mormones LGBTQUIA+, sino que tuvimos entre nosotros católicos, judíos, evangélicos y estudiantes del Islam, mostrando así que Afirmación es eso, un lugar que acoge a la gente no mirando su fe, sino a su corazón.

Esta conferencia fue tan especial que también generó frutos para Afirmación, donde personas que vieron las publicaciones sobre la conferencia, sintieron el deseo de estar con nosotros en esta jornada. Este es el camino que debemos seguir de la esperanza personal y de dar la esperanza al prójimo.

 

Simony Silva Maximiliano

«¿Qué se puede decir de esos días?
Días de compartir la vida; días de aprendizaje; días para renovar el sentido de la familia; verdaderamente días bendecidos…
Sí, es posible buscar a Dios y tener experiencias con Él, independiente de nuestra orientación sexual. ¡Gracias Familia de Afirmación! ¡Gracias a todos los que estuvieron presentes! Besos desde el corazón para todos».

 

Camile Steffany

«Afirmación Mormones LGBT, es una organización con miembros de la Iglesia SUD, el propósito de la organización es ayudar a otras personas LGBT que eran o son miembros de la Iglesia, acogiendo a estas personas y buscando ayudarlas en su autoaceptación, mostrándole que no está sola. Creo que nuestro Padre Celestial nos ama por lo que somos, independientemente de nuestra sexualidad. Creemos que Dios nos juzga de acuerdo con nuestro carácter. Afirmación me ayudó a volver a tener fe, a sentir el Espíritu Santo de nuevo. Saber que el Padre Celestial sigue presente en mi vida, sabiendo que no es pecado amar y ser amada, independientemente de la orientación sexual o identidad de género. Es muy bueno practicar la fe que tenía antes de ser juzgada por mi orientación sexual, me alegro de poder ayudar a otras personas a buscar creer en sí mismas y saber que tienen un Dios que nos ama y que quiere que seamos felices. Creo que la Iglesia es verdadera y que tenemos un profeta vivo, creo en Dios Padre, Jesús el hijo y en el Espíritu Santo. Y tengo fe que un día la Iglesia nos aceptará como nosotros somos».

 

Luciene Correa (Ilhéus – BA) 

«Mi experiencia en la conferencia de Afirmación fue maravillosa, poder conocer gente nueva y reencontrarme con amigos. No tiene precio poder ayudar a otros a tener espiritualidad y encontrar un propósito, y estar más cerca de nuestro Padre Celestial sin temor de ser quienes realmente somos, sin miedo a ser feliz».

 

Cristina Encarnação (Ilhéus – BA)

«Hoy mi amor es mayor que el dolor que sentí un día».

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