Blog, Rostros de Afirmación

La historia de Becky

Traducción hecha del artículo publicado en el sitio MormonAndGay, que está disponible solamente en inglés. MormonAndGay es la página oficial de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que trata el tema de la homosexualidad y atracción hacia el mismo sexo (AMS), compartiendo mensajes alentadores e historias de personas reales que atraviesan esta situación.

Becky siempre ha amado a su hijo Xian. Fue cuando se hizo pública su homosexualidad, que poco a poco aprendió más sobre el amor de lo que nunca creyó posible, sobre todo que el amor incondicional no significa justificar. Ella se negó a negar su fe, y se negó a negar su amor por su hijo.

Yo soy mormona y tengo un hijo homosexual. Lo amo con todo mi corazón, alma, y fuerza. Y amo mi religión con todo mi corazón, alma, y fuerza. Es el núcleo de lo que soy. Yo nunca, nunca, nunca daré la espalda a mi hijo, y nunca, nunca, nunca voy a dejar mi fe religiosa. Punto. Me han preguntado cómo y por qué. Es porque Dios ha hecho claro para mí que debo amar a mi hijo Xian incondicionalmente.

Admito que me tomó un tiempo para entender realmente lo que «amor incondicional» significaba. Confundí «ser amorosa» con «justificar».

 

Pero una vez que me di cuenta de lo que realmente significa el amor incondicional, mi corazón creció un centenar de veces, no sólo para mi hijo, sino también para todas las personas en todas partes. Mi fe es muy fuerte. No puedo negarlo. Y nunca voy a negar mi profundo amor por mi hijo, tampoco.

Al reflexionar sobre nuestra experiencia, puedo ver muchas cosas que Dios me ha enseñado a través de Xian. Mi fe se ha ensanchado de maneras que nunca pensé posibles. Me enseñó lo que realmente significa tener compasión, empatía y amor sincero. Cuando Xian me dijo: «Mamá, no sé lo que mi futuro es, pero casarse con una chica no parece posible», fue difícil de oír, sobre todo sabiendo que mi hijo estaba alejándose de la Iglesia. Y ahora que está en una relación, nuestra familia ha aprendido a ampliar nuestro círculo de amor. Alejarlos de nosotros no estaría en sintonía con lo que el Salvador enseña.

 

El amor puede parecer una pregunta en situaciones como la nuestra, pero en realidad, es la respuesta.

He aprendido que mis acciones, guiadas por la oración, incluye el reconocimiento de aquellos que me rodean que podrían estar sufriendo. Me he esforzado mucho para venir de un lugar de amor. He aprendido que si me concentro en las situaciones difíciles de manera positiva y me acerco desde el amor, veo belleza y la maravilla en lugar de desastres y dolores de cabeza.

Mientras Xian estaba creciendo, me preguntaba sobre él. No había nada que pudiera poner en palabras, y yo no quería darle mucho pensamiento. Alejé mis pensamientos diciéndome a mí misma que él no quería tener una novia antes de su misión. Me hizo mucha ilusión que deseara ir a la misión por su propia voluntad, y lo hizo. Sirvió una misión honorable en la Misión de Michigan Detroit. Al regresar, fue a la escuela en la Universidad de Brigham Young  en Hawaii, con especialización en trabajo social. Entonces, durante las vacaciones de Navidad en su último año en la universidad, me envió un mensaje con la declaración: «Mamá, soy gay». Yo siento que el Señor me estaba preparando para eso.

Varios meses antes que nos contara que era gay, he recibido algunas impresiones fuertes que Xian era homosexual.

Lo que me temía que iba a ser una realidad. Sin embargo, yo no quería creerlo. Incluso después de leer las palabras: «Mamá, soy gay», no lo podía creer al principio. Realmente me tomó por sorpresa.

Mientras asimilaba que esto era real, una avalancha de preguntas corrió a través de mi mente. ¿Qué hice mal? ¿Qué podría haber hecho de otra manera? ¿Cómo puedo solucionarlo? ¿Qué pensarán los demás?

Esa primera noche mientras estaba sentada con mi hijo en el sofá, escuchando, tratando de darle sentido a lo que estaba diciendo, sentí su dolor, su dolor y su esperanza de un mañana mejor. Yo le dije que lo amaba y que mi amor nunca cambiaría. Entonces, no me gusta admitirlo, pero empecé a dar consejos, como si supiera algo de lo que había estado pasando. Compartí lo que creía que eran palabras de consuelo y esperanza en relación con el Evangelio, sin darme cuenta de que en realidad eran dagas penetrando el corazón de mi hijo, una y otra vez. Eran cosas que ya conocía porque él les había oído cientos de veces durante su crecimiento. En algún momento, empecé a comprender que Xian necesitaba  que yo lo escuchara y amara, como si nada hubiera cambiado. Después de todo, él era el mismo niño que había conocido y amado.

Me gustaría poder decir que fue fácil y natural para mí simplemente escuchar y amar. Realmente no me di cuenta de eso hasta mucho más tarde. Pensé que estaba escuchando y amando esa noche, pero me di cuenta de que podía hacerlo mejor. Estoy muy agradecida por tener un hijo tan paciente. Lloró mucho,  y yo no estaba segura de por qué. Yo le decía que lo amaba, pero había tantas lágrimas.

Cuando regresó a la universidad,  yo estaba concentrada en tratar de «arreglarlo» en lugar de amarlo.

Más que nada, quería oírlo decir que a pesar de que era homosexual seguiría comprometido con el Evangelio

De esa manera, mi corazón podía sentirse en paz y todo estaría bien. Le enviaría correos electrónicos llenos de escrituras y citas de líderes de la Iglesia que creía que le traería consuelo y le ayudaría a mantenerse en el camino. Pero solo le hicieron las cosas más difíciles para él y puso distancia en nuestra relación.

Al cambiar mi enfoque para amar a Xian, realmente amarlo, no importa qué; y escucharlo a él, realmente escucharlo, nuestra relación mejoró. Las lágrimas cesaron.

No sólo es el amor la respuesta, también es una elección consciente, una elección que el Señor quiere que hagamos.

A medida que me esforcé por tener más amor, el Señor llenó los vacíos -y algo más.

Nadie es perfecto, pero puede ser perfecta en tratar de ser perfectamente amable, perfectamente amorosa, y respondiendo desde un lugar de amor.

He abierto mi corazón y los brazos más ampliamente de lo que jamás pensé que podría, mi corazón ha crecido un centenar de veces. Mi puerta está abierta a todos y cada uno.

Dios no me ha dado todas las respuestas. Eso sería demasiado fácil. Más bien, Él ha respondido a mis oraciones de la manera que solo un amoroso Padre Celestial puede. A medida que me he vuelto a Él para tener comprensión y orientación, me ha dado más razones para confiar en él y apoyarme en él. También me ha dado más que aprender.

Tal vez debería estar en una bola llorando y pensando: «¿Qué le ha pasado a mi familia eterna?» Pero he aprendido la importancia de dejar ir. Pongo todo a los pies del Salvador, una y otra vez. Y entonces sientes como se levanta esta enorme carga, y tengo paz.

 

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo. (JUAN 14:27)

Sigo confiando y dejo que el Espíritu me guíe, recordando que Él ama a nuestros hijos mucho más de lo que podamos amarlos nosotros. Todo el mundo quiere ser amado y aceptado, respetado y confiable, ser valorados por lo que son. Todos somos hermanos y hermanas. Me siento afortunada de saber que tenemos un Padre Celestial amoroso, que nuestro Salvador, Jesucristo, habla a través de un profeta viviente que nos guía y nos dirige y nunca nos llevará por mal camino. Al seguir su consejo y orientación, recordando que la familia es fundamental en el plan de salvación, yo soy capaz de seguir amando y mantener las líneas de comunicación abiertas.

El élder Richard G. Scott declara:

 «(…) te convertirás en un instrumento por medio del cual el Señor pueda bendecir a otra persona. El Espíritu te hará sentir el interés que el Salvador tiene en ti, y luego la calidez y la fortaleza de Su amor.

( “PARA SER SANADO”, LIAHONA, MAYO DE 1994)

He encontrado que esto es cierto, ya que sinceramente me he esforzado por ser un instrumento en las manos del Señor.

Confío en que mientras me concentre en amar a Xian y a todos mis hijos y otras personas completamente, todo saldrá según el juicio perfecto de Dios.

Espero que todos podemos alcanzar en amor y bondad a nuestros vecinos, familiares y amigos LGBT/AMS. Podemos ayudar a los demás, ser comprensivos, y mostrar el amor, al igual que nuestro Salvador hace por nosotros. Podemos tender lazos, enviar un texto, dar un abrazo, llevar un plato de galletas, enviar flores, o invitar a alguien a cenar. El amor es la respuesta. La bondad es el camino, es la manera del Salvador.

Familia Mackintosh, con Becky y su esposo Scott en el centro

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