Blog

Lo que se espera cuando se queda esperando

 

Escrito por Luiz Correa

 

En algún momento de nuestras vidas estamos esperando algo o alguien. Nos han esperado al llegar a este mundo ya partir de ahí, esperamos muchas veces para muchas cosas, para comer, para beber, esperar el autobús que nos llevará a la escuela, esperar a la profesora entrar en el salón, esperar las notas del final del semestre , esperar la respuesta a esa universidad que tanto luchamos para entrar, esperar una propuesta de empleo, esperar encontrar a alguien que forma parte de nuestras vidas.

Un niño cuando tiene hambre, y todavía no sabe hablar, llora para que le atiendan. Cuando necesitamos un taxi, tenemos que llamarlo, ya sea por medio de una aplicación o hacer señas para que se detenga, de lo contrario pasarán de largo.

En nuestra vida también es así, no sirve simplemente esperar que las cosas sucedan sin que nosotros hagamos nada. No podemos exigir entrar en una universidad importante si yo no he estudiado para lograr alcanzar este objetivo, no es suficiente con esperar que suceda algo para poder alcanzarlo.

Muchas veces nos frustramos con algo o alguien porque esperamos demasiado.

«Se dedica a esperar el futuro sólo quien no sabe vivir el presente»

Séneca

Como dijo el gran intelectual, escritor y abogado Séneca, esperar por el futuro es olvidarse de vivir el presente. Es en el hoy que tenemos que esforzarnos para que en el mañana podamos esperar recompensas de nuestros esfuerzos del ayer.

Esperar se convierte en un mal, cuando no nos preparamos. Estar esperando alguna ventaja por algo que no nos esforzamos es algo malo, perjudicial para nosotros mismos.

El futuro no traerá mucho cuando uno se queda parado esperando a que las cosas sucedan. Necesitamos trabajar, hasta el punto de prepararnos para que algo suceda o por alguien que aparezca en nuestra vida.

La espera puede ser algo electrizante; pero, dependiendo de cómo nos preparamos, esta espera puede ser frustrante y angustiante.

Hagamos que nuestras vidas sean como el motor pulsante de un coche potente que siempre está trabajando para llevarnos donde necesitamos y queremos llegar, pues hicimos nuestra parte para que las cosas pudieran suceder. Vamos a hacer de nuestra espera algo agradable y esperanzado, que nos haga bien a nosotros mismos y saber que esta está valiendo la pena, que todo nuestro esfuerzo para que llegáramos hasta aquí, pueda haber valido la pena y que los frutos de esta espera serán algo sublime en nuestras vidas.

«La peor ambición de un hombre es desear cosechar los frutos de su vida entera pero que nunca plantó».

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *