Blog, Rostros de Afirmación

Mi nuevo amanecer

PINKDAWN_p1_resizeMi nombre es Israel Flores, tengo 29 años, vivo en la ciudad de Puebla, México y quisiera compartir con ustedes un poco de cómo he comenzado a ver y disfrutar el amanecer de una nueva vida.

Soy el primogénito de una familia muy conservadora, y desde pequeño tenia noción de mi orientación sexual, aunque por la edad que tenía no comprendía en ese entonces todas las experiencias que tendría que pasar para ser realmente feliz. Mi infancia fue difícil, pues el comenzar a cuestionarme acerca de los sentimientos que tenía y el saber lo que mis padres pensaban en cuanto al tema de la homosexualidad, provocó sentimientos de inseguridad en mí y comencé a reprimirme y a tener sentimientos adversos en contra de mi persona.

Es difícil ver cómo la gente que está a tu alrededor te ignora o te hace a un lado por el hecho de ser distinto a los demás. Traté de adaptarme a las normas que la sociedad dicta, y mostraba a todos un doble rostro, descubriendo al final que lo único que estaba logrando con eso era vivir con temor todos los días, estaba sacrificando el ser auténtico por un afán de ser aceptado por los demás sin poder aceptarme a mí en primer lugar. Comprendí que al estar viviendo de esta forma no podía compartir mis verdaderos sentimientos y tampoco podía dejarme querer por los que me rodean.

A los 20 años conocí la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y obtuve un testimonio de mi Salvador Jesucristo y de su Evangelio restaurado, entré a las aguas del bautismo el 17 de julio del 2005 y comencé a vislumbrar cuál era el camino que mi Padre Celestial tenía destinado para mí. El convertirme en parte de la Iglesia fue un proceso difícil, ya que soy el único miembro en mi familia; sin embargo, de entre todas estas pruebas el Señor me proveyó de la fortaleza para poder sobrellevar mis cargas, así como también me dio el entendimiento de que Él ama a todos por igual, sin distinción de raza, credo u orientación sexual. Somos Sus hijos y Él desea lo mejor para cada uno de nosotros.

Este proceso ha comenzado a dar frutos, pues creo firmemente que el Padre ha dispuesto los tiempos para cada uno de nosotros: a inicios de este año conocí Afirmación y comencé a sentir en mi corazón la respuesta que tanto anhelaba en mis oraciones. He roto el silencio que me agobiaba grandemente y he compartido mis sentimientos con los que me rodean, incluso mis líderes en la Iglesia, ya que como Secretario de Estaca, tenía claras cuáles podrían ser las consecuencias por expresar estos sentimientos, pues algunos líderes opinan que situaciones como esta deben ser tratadas por medio de entrevistas o restringiendo algunos privilegios como miembro de la Iglesia. Sin embargo sentía la necesidad de mostrarme tal y como soy con ellos, sintiendo por parte de la mayoría, la comprensión que solo proviene de la misericordia divina.

Sé que éste es sólo el inicio de un largo camino lleno de éxitos y algunas caídas, pero el hacerlo con la plena libertad de ser fiel a mí mismo y el ser sincero con lo que siento y mostrarlo a los demás es parte de las herramientas con las que el Señor nos provee para poder perseverar y lograr un verdadero cambio en nuestra mente y corazón. Estoy agradecido con mi Padre Celestial porque me ha permitido vivir en este tiempo y me ha dejado vivir estas cosas, porque todo esto me ha hecho ver que Su sabiduría no tiene límite y que Él conoce el porqué de todas las cosas. Sé que el estar en Afirmación es el camino que el Padre ha marcado para mí a fin de que pueda alcanzar la felicidad que Él desea para cada uno de nosotros, pues el amor tal y como Él lo enseña no tiene ninguna clase de distinción.

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