Blog, Rostros de Afirmación

Nunca más solo

Por James Kent

Traducción David Mans

En 1988 tenía treinta años, estaba confundido y perdido, y deseaba estar muerto. Mi mejor amigo, quien era santo de los últimos días y heterosexual, me invitó a una reunión de Afirmación en San Francisco, que tomó horas para llegar en auto.

Recuerdo entrando en la Iglesia Metropolitana, en la calle Eureka, del barrio de Castro. Una batalla interior se estaba desatando dentro de mí. Un lado decía: «¡Vete ahora!», y el otro: «¡Quédate!», mientras subía las escaleras al segundo piso.

Cuando abrí la puerta, Ron Kershaw dijo: «Bienvenido a Afirmación». Y allí estaba, en una habitación con treinta y un gais y lesbianas mormones; y me di cuenta, por primera vez, que no estaba solo…

Mi amigo no se unió a mí en las siguientes semanas, pero cada domingo a la tarde conducía a San Francisco y asistía a las reuniones. Fue a través del grupo de Afirmación San Francisco que supe de la rama de solteros de San Francisco y de su obispo, Stan Roberts, quien fue mi maestro de seminario cuando empecé la escuela media en 1972. Él tenía su propia misión: «No importa tu situación, ven a la Iglesia y serás bendecido». Eso era muy radical en los años 80’.

Fue por causa de Afirmación que finalmente pude mirarme en el espejo y admitir: «Esto no es una fase, ¡esta es tu vida!». Todavía me tomaría un mes contarle a mi mejor amigo que era homosexual (todavía no podía usar la palabra gay).

Cuando el director del grupo de San Francisco, Mel Barber, me invitó a asistir a la Conferencia de Afirmación en el hotel Roosevelt en West Hollywood, California, le dije que no podía pagar el viaje, el registro de la conferencia de treinta y cinco dólares, y el costo del hotel. Mel me dijo: «Estoy yendo en auto, entonces no hay que gastar en transporte, y podemos compartir la cama, entonces tampoco tendrás que pagar por el costo de la estadía. Necesitas solamente los treinta y cinco dólares del registro». Podía pagar los treinta y cinco dólares, así que decidí participar.

Había estado solamente cuatro meses y mayormente me mantuve entre mis amigos del grupo de Afirmación San Francisco, pero hubo algunos de otros grupos que se pusieron en contacto conmigo y me hicieron sentir bienvenido. Apenas me di cuenta en ese tiempo que se volverían mis amigos de por vida.

De tanto en tanto hago ejercitar mi memoria nombrando las veintiocho conferencias que he asistido desde 1988… La Conferencia de Afirmación en Provo este 21-24 de septiembre será mi 29° Conferencia de Afirmación. No sé dónde se va el tiempo cuando estoy disfrutando encontrarme con nuevo amigos, y poder renovar la amistad como si no hubieran pasado las décadas.

Ya no tengo problemas por ser gay (y un poquito transgénero), o cómo me relaciono con el poder mayor. Anhelo la oportunidad para brindar lo mismo a las generaciones futuras de miembros SUD que salgan del clóset, ya sea adolescentes, adultos, o en sus ochentas.

A través de las últimas cuatro conferencias (dos en Salt Lake City, y dos en Provo) la asistencia se ha triplicado a más de seiscientas personas. Cada conferencia ha tenido su propia magia y recuerdos, hechos por las personas que asistieron:

La juventud en su adolescencia y sus mamás dragonas, jóvenes adultos (algunos recién llegados de sus misiones), transgénero, parejas de orientación mezclada, Gamofites (padres mormones gais), aliados heterosexuales —amigos y familia, todos compartiendo la herencia de la Iglesia SUD.

Si el costo es un problema está disponible un préstamo, particularmente si esta es su primera conferencia. Consiga un pasaje aéreo de súper oferta y amigos para compartir un auto (o tome el tren) a Provo. Comparta una habitación para bajar los costos. Será una oportunidad única para aprender, compartir, y hacer nuevos amigos.

Espero verlos en Septiembre. Aloha, James.

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