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Preparándonos para la Conferencia

Discurso dado por Tom Christofferson, miembro de la mesa directiva de Afirmación en una Charla Fogonera de Afirmación, Ciudad de Lago Salado, Abril 4 de 2014

tom_christofferson_130_164-130x160Nos reunimos todos en la víspera de la Conferencia General, un tiempo que algunos estarán esperando con anticipación y otros con trpidación. El Presidente Harold B. Lee es a menudo citado cuando dijo: “La función de la Iglesia es parecida a la definición que un hombre dio a cerca del periódico: para confortar al afligido y afligir a aquellos que están muy cómodos.”1 Nos sintamos o no muy cómodos, podría adivinar que varios podrían recordar ejemplos de mensajes en la Conferencia General pasada que nos reconfortaron, y otros que afligieron. Así que, ¿qué haremos al continuar adelante con esos sentimientos de aflicción que han resultado de un mensaje durante alguna sesión de la conferencia? Algunos han decidido que no desean participar para nada; otros tal vez piensan en escuchar en ascuas, temiendo el momento en que tendrán que rechinar los dientes, pero sabiendo que los discursos mas largos son por mucho de 20 minutos, la mayoría de 15 o 12.

Sin embargo, me gustaría sugerir y explorar con ustedes esta noche un acercamiento alternativo para prepararse y participar de la Conferencia General.

Antes de discutir este acercamiento, permítanme decir que mi perspectiva ha sido moldeada por haber nacido en una familia mormona activa, así como haber crecido en la iglesia, servido una misión y por haber llegado a un periodo de mi vida donde sentí que había alcanzado un punto de no volver, donde podía ser plenamente como un hombre gay, o seguir tratando de ser lo que no era, un hombre heterosexual, y seguir siendo un devoto mormón, pero en ese momento no podía ver un camino donde hiciera las dos cosas.
A través de los años y con mi amado compañero, Clarke, habiendo buscado por otras teologías, llegué a la misma conclusión que Pedro: “Dijo entonces Jesús a los doce: ¿También vosotros queréis iros? Y le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.”2

Por lo tanto, hace mas o menos siete años tuve un fuerte deseo de regresar a mi hogar en el evangelio e integrarme lo mejor que pudiera como un Santo de los Últimos Días gay.

Si bien no los conozco a todos, sí conozco varios Santos de los Últimos Días LGBT o con Atracción hacia Personas del Mismo Sexo, así como familiares y amigos que participan en Afirmación, y aunque nos encontramos en diferentes etapas de nuestro viaje, permítanme compartir con ustedes alguna información que he visto en ustedes colectivamente.

Han tenido experiencias en sus vidas, como conversos, como misioneros, como niños o como adultos donde han sentido en su vida el Espíritu del Señor testificándoles de la bondad y amor de su Padre Celestial, y de la restauración del evangelio de Jesucristo. Sus experiencias en la iglesia y en el mundo los han vuelto sensibles a las aspiraciones y deseos de otros, e intentan ser pacificadores y ser parte de la creación de un mundo que es mas justo y amable. Ustedes han sentido en algunos momentos que estaban fuera de los círculos de las normas sociales, o tal vez en desacuerdo con miembros de su familia y de la iglesia. Gracias a esas experiencias ustedes están mas al tanto de los que les rodean que son diferentes en alguna forma externamente visible o internamente sensible, y su deseo es trazar un círculo inclusivo donde todos sean reconocidos, bienvenidos y amados. Ustedes están conocen sus propios talentos y habilidades y desean ser capaces de contribuir con éstos de una manera mas completa a sus familias, a la iglesia y al mundo que les rodea. Desean ser de utilidad a los demás y ser merecedores del don de la caridad, el amor puro de Cristo, y anhelan ser llenos y actuar con ese amor más y más cada día. Saben lo que significa engrandecer su alma, ser parte de algo más grande que ustedes mismos, compartir un propósito en común con otros de mentes y corazones similares a los suyos al buscar que su vida sea de trascendencia los quehaceres del día a día y que ennoblecerá sus almas. Tal vez con gran consistencia, o tal vez sólo en raros momentos de fuerza y resolución, ustedes alcancen a ver por medio de sus oraciones, su estudio diario de las escrituras, su asistencia a la iglesia un marco en el cual construir una fe mayor, y especialmente ganando mayor claridad en el entendimiento del Padre en sus vidas. Su mayor deseo es escuchar las palabras “bien, buen siervo y fiel”. 3

En un discurso durante la conferencia hace algunos años, el Elder Neil L. Andersen hizo lo que para mí es una astuta y poderosa observación cuando dijo: “Donde sea que se encuentren en el camino del discipulado, están en el sendero correcto, el camino hacia la vida eterna”4. Al observar donde ustedes y yo nos encontramos esta tarde, todos estamos en ese sendero correcto del discipulado hacia la vida eterna.

El atributo que ciñe a todos los discípulos es la fe, recordando la explicación de Alma: “la fe no es tener un conocimiento perfecto de todas las cosas; de modo que si tenéis fe, tenéis esperanza en cosas que no se ven, y que son verdaderas.”5 Tenemos fe en que somos hijos de padres celestiales que nos conocen y que nos han conocido desde las eternidades a cada uno de nosotros, nuestras esperanzas, nuestras dificultades, y que nos aman sin reserva; tenesmos fe en el rol mesiánico del Salvador, y en el poder capacitador de su sacrificio expiatorio en nuestro beneficio. 6 El acercamiento alternativo del que hablaba mas temprano que les estoy sugiriendo es que veamos, escuchemos o asistamos a la Conferencia General enfocándonos en 4 maneras de aumentar nuestra fe como discípulos del Salvador. Primero, nuestra fe aumentará al escuchar por el Espíritu; segundo, nuestra fe aumentará al aprender por medio de la revelación personal; tercero, nuestra fe aumentará a través del amor que mostremos a nuestro Padre Celestial y a sus hijos; y, cuarto, nuestra fe aumentará al trabajar para cumplir Su voluntad en nuestra vida. 7 En esta conversación examinaremos las escrituras juntos, recordando lo que los profetas modernos como videntes y reveladores han dicho; y , es mi oración que lo hagamos teniendo en mente el gran amor que tiene el Padre Celestial por cada uno de nosotros y con la influencia inspiradora del Espíritu Santo.

¿Cuáles son las cuatro maneras de aumentar nuestra fe al participar de la Conferencia General?

Primero: Escuchar por medio del Espíritu

Para poder escuchar, debemos liberar nuestras mentes y corazones de un enfoque en retos pasados y heridas para poder ser capaces de estar presentes y escuchar y sentir lo que será dicho. En el bello himno que cantamos al son de la gloriosa música de la “Finlandia” Jean Sibelius, Katherina von Schlegel escribió estas palabras eternas:

Calma, mi alma: el Señor está de tu lado;
Con paciencia toma tu cruz de pena y dolor,
Deja a tu Dios dar orden y proveer;
En todo cambio, Él permanecerá.
Calma, mi alma: Tu mejor, tu celestial Amigo
Te guía por espinos a un final feliz,
Calma, mi alma: Tu Dios emprenderá
La guía en el futuro, como lo hizo en el pasado.
Tu esperanza, tu confianza no deben temblar;
Todos los misterios al final saldrán a la luz.
Calma, mi alma: Las olas y los vientos aún reconocen
La voz que los rigió cuando moraban debajo.
Calma, mi alma: La hora está llegando
Cuando estaremos por siempre con el Señor,
Cuando la decepción, el dolor y el miedo se hayan ido,
El lamento olvidado, las mas puras alegrías del amor restauradas.
Calma, mi alma: Cuando el cambio y las lágrimas hayan pasado,
Seguros y benditos nos volveremos a encontrar.8

El propósito explícito de la Conferencia General es que seamos llenos del Espíritu. En la sección 44 de Doctrina y Convenios, el Señor manda a la iglesia que se reúna para una conferencia, diciendo: “Y sucederá que, si son fieles y ejercen la fe en mí, derramaré sobre ellos mi Espíritu en el día en que se congreguen.”9 Y en el patrón que tan a menudo vemos, el Señor también ha indicado las bendiciones que seguirán a la obediencia a este mandamiento: “a fin de que vuestros enemigos no tengan poder sobre vosotros, y seáis preservados en todas las cosas; para que os sea posible guardar mis leyes y sea deshecha toda traba con que el enemigo procura destruir a mi pueblo.”10 Estoy particularmente agradecido por la promesa de un poder que nos dotará de capacidad.

En la Conferencia General de octubre del año pasado, el Elder Robert D. Hales dio un pensamiento sobre el proceso de la creación de un discurso de conferencia: “Estas conferencias siempre se llevan a cabo bajo la dirección del Señor, con la guía de Su Espíritu. A nosotros no se nos asignan temas específicos. Durante semanas y meses, a veces hasta con noches de insomnio, esperamos al Señor. Mediante el ayuno, la oración, el estudio y la meditación, sabemos el mensaje que Él desea que demos (…) Recibimos los mensajes de la conferencia luego de prepararnos en oración, por medio del Espíritu Santo.11

El Presidente Thomas S. Monson en sus palabras al inicio de la conferencia dijo: “Ahora, hermanos y hermanas, estamos aquí para ser instruidos e inspirados. Muchos mensajes que tratan varios temas del Evangelio se darán en los próximos dos días. Los hombres y las mujeres que les hablarán han buscado la ayuda del cielo con respecto a los mensajes que darán. Ruego que seamos llenos del Espíritu del Señor a medida que escuchemos y aprendamos.”12

Al escuchar a cada orador, y la música, tenemos una oportunidad de ir mas allá de nosotros mismos y nuestros prejuicios. El presidente Heber J. Grant relacionó una experiencia cuando, a pesar de las limitaciones el orador, el efecto que tuvo en él el testimonio del Espíritu fue muy profundo: “Cuando era un hombre joven, probablemente diecisiete o dieciocho años de edad, escuché al obispo Millen Artwood predicar un sermón en el Barrio Trece. Estaba estudiando gramática en ese momento y noté que cometió varios errores durante su plática. Escribí su primera frase, sonriendo para mí y diciendo: ‘Voy a tener suficiente material para todo el invierno en mi clase nocturna de gramática con tan sólo 30 minutos del discurso del hermano Artwood’. Cada semana teníamos que llevar a nuestra clase cuatro oraciones que escucháramos y que no estuvieran gramáticamente bien, así como sus correcciones. Pensé que escucharía su discurso al mismo tiempo que hacía las correcciones. Pero no escribí nada más después de esa primera frase- ni una sola palabra; y para cuando Millen Artwood había terminado de hablar, las lágrimas corrían por mis mejillas, lágrimas de gratitud acción de gracias inundaban mis ojos por el maravilloso testimonio que este hombre había dado de la divina misión de José Smith, el profeta de Dios, y de la grandiosa inspiración que seguía al profeta en todas sus labores. A pesar de que han pasado mas de 65 años desde que escuché ese sermón, es hoy tan vívido, y el sentimiento que tengo es tan firme en mí como el mismo día que lo escuché… Ese testimonio fue la primera profunda impresión que entró en mi corazón y en mi alma sobre la misión divina del profeta… éste fue el primer testimonio que me conmovió hasta las lágrimas bajo la inspiración del Espíritu de Dios sobre ese hombre.”13

Segundo: Aprender a través de la Revelación Personal

Como José Smith enseño: “Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los apóstoles y los profetas concernientes a Jesucristo: que murió, fue sepultado, se levantó al tercer día y ascendió a los cielos; y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices de eso.” 14 Así es que lo que aprendemos principalmente por medio de la revelación es la realidad de Jesús, Su filiación divina, “el Mesías ungido”, que el poder redentor de Su sacrificio por el que todos serán resucitados, y el poder habilitador de Su expiación para que seamos justificados y santificados y por lo tanto exaltados. 15

En la sección 131 de Doctrina y Convenios leemos: “Es imposible que el hombre se salve en la ignorancia” 16 y en Mosíah: “…sino para que me escuchéis, y abráis vuestros oídos para que podáis oír, y abráis vuestros corazones para que podáis entender, y vuestras mentes para que los misterios de Dios sean desplegados a vuestra vista”.17

Algunos de los mensajes que escucharemos tal vez nos brinden respuesta a nuestras preocupaciones individuales; otras tal vez desafíen nuestro entendimiento actual. Como santos de los últimos días LGBT, mientras deseamos conocer las respuestas a las grandes preguntas de nuestras vidas- nuestro lugar en el Plan de Salvación, la oportunidad de amar y ser amados en esta vida, las maneras en que podemos servir y bendecir la vida de aquellos que nos rodean- somos abandonados para encontrar estas respuestas en el día a día, una oración a la vez. Tal vez estén familiarizados con la cita del Elder Dallin H. Oaks como aparece en distintos grupos de Facebook y blogs, que dice algo como: “Si ustedes creen que son un caso tan especial como para que el firme consejo que he dado no aplique en ustedes, por favor no me escriban una carta… Como autoridad general es mi responsabilidad predicar principios generales. Cuando lo hago, no trato de definir todas las excepciones. Hay excepciones a algunas reglas… Pero no me pidan que de una opinión respecto a la suya en particular. Yo sólo enseño reglas generales. Si una excepción aplica a ustedes es su responsabilidad. Ustedes deben llegar a esa conclusión de manera individual con el Señor.”18 Ese es el reto verdadero al escuchar la Conferencia, discernir el consejo al que yo como individuo puedo llamarme excepción del consejo que llama a mi consciencia para meditar, orar y alterar el curso. Nuestra habilidad de aprender a actuar por fe al avanzar en nuestro camino de discipulado es una función de nuestra habilidad de recibir y discernir la revelación personal.

El Elder Bruce R. McConkie, hablando en un devocional en BYU, dijo: “Deseo señalar (…) el hecho de que la revelación no esta restringida a un profeta de Dios en la tierra. Las visiones de la eternidad no están reservadas para los apóstoles- no están reservadas para las Autoridades Generales. La revelación es algo que debería llegar a cada individuo. Dios no hace acepción de personas19, y cada alma, en última instancia, es tan preciada en su vista como las almas de aquellos que son llamados a posiciones de liderazgo. Gracias a que Él opera sobre principios de leyes eternas, universales y que no se desvían, cualquier individuo que viva bajo la ley que le permite recibir revelación puede saber exacta y precisamente lo que sabe un profeta, puede recibir ministerio de ángeles tal como lo hacía José Smith y puede estar en una armonía perfecta con todas las cosas del Espíritu.20 Nuestra preocupación es recibir revelación personal, llegar a conocer por nosotros mismos, independientemente de cualquier otro individuo o grupo de individuos, lo que es la mente y la voluntad del Señor (…) pertinente a nosotros y nuestras preocupaciones individuales. Providencialmente, cada miembro de la Iglesia es dado “el don del Espíritu Santo” que, por definición significa que tiene el derecho de constante compañía de este miembro de la Deidad, basado en su recitad y fidelidad personales (…) Fue Moisés quien dijo “…¡Ojalá que todos los del pueblo de Jehová fuesen profetas, que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos!”21 y dijo Pablo que deberíamos “procurar profetizar.”22, 23

El Elder Robert D. Hales escribió: “Al crecer en el evangelio, es natural que tengamos preguntas y a veces dudas. Preguntas genuinas pueden avivar el combustible de nuestro crecimiento espiritual. Al buscar respuestas, las dudas en asuntos de religión que surgen como falta de conocimiento pueden ser constructivamente resueltas por medio del estudio. Podríamos preguntarnos ¿Cómo cuestionar sin volvernos suspicaces y sin perder el deseo de creer? En varios momentos de nuestra vida, las preguntas surgen sobre políticas, procedimientos e incluso principios. Nuestra actitud, o cómo hagamos las preguntas, es de vital importancia. Si demandamos una respuesta en nuestros términos, tal vez no veamos la respuesta que el Señor nos está dando. Si tenemos fuertes sentimientos acerca de un tema y no estamos dispuestos a escuchar, tal vez no entendamos la respuesta que se nos es dada. Para recibir respuestas a nuestras preguntas genuinas, buscar con un corazón humilde y una mente abierta es el primer paso. Después, el estudio sincero y la oración, así como el consejo de líderes del sacerdocio nos dan oportunidades de aumentar nuestro entendimiento. Al hacer esto, nuestra fe crece, nuestro testimonio se fortalece y nos ayuda a crecer. Por lo tanto, Él nos permite estar consagrados a la búsqueda personal de respuestas (…) Mi experiencia personal es que la respuesta a nuestras oraciones viene muy a menudo de manera lenta y en un largo período de tiempo. Al actuar en base a los sentimientos de nuestros corazones, sentimientos de paz, confort, confirmación empezarán a crecer dentro de nosotros, y sabremos que vamos en el camino adecuado.”24

Permítanme contrastar el proceso de adquirir revelación personal que apenas revisamos con el procedimiento que utilizaría para encontrar un buen restauran. En la última circunstancia, buscaría en Internet una lista de recomendaciones y vería lo que dice el consenso; probablemente pregunte también a algunos amigos que hayan cenado ahí previamente. Al hacer esto, mientras mas votos y revisiones pueda tener al alcance, mejor será mi información. Sin embargo, en la situación donde estoy tratando de entender la voluntad del Señor en mi vida, sólo hay una voz que puede contestarme con autoridad, y es la del Espíritu Santo. En Alma leemos: “He aquí, os digo que el Santo Espíritu de Dios me las hace saber. He aquí, he ayunado y orado muchos días para poder saber estas cosas por mí mismo. Y ahora sé por mí mismo que son verdaderas porque el Señor Dios me las ha manifestado por su Santo Espíritu; y éste es el espíritu de revelación que está en mí.”25 Y como dijo Brigham Young: “¿Cómo sabremos que estamos obedeciendo a Dios? Sólo hay un método por el cual podemos llegar a saberlo, y es por la inspiración del Espíritu del Señor testificando a nuestro espíritu que somos Suyos, que le amamos y que Él nos ama. Es este espíritu de revelación que nos hace saber esto.”26

El conocimiento certificado como verdadero por el Espíritu Santo genera entendimiento y brinda iluminación, comprensión, perspectiva y una profundidad de deseo y compromiso que no se obtienen por ningún razonamiento. Como el Presidente Harold B. Lee frecuentemente enseñaba: “Cuando entendemos más de lo que sabemos con nuestras mentes, cuando entendemos con el corazón, entonces sabemos que el Espíritu del Señor está actuando sobre nosotros.”27

Concuerdo con Nefi cuando dijo: “Sé que ama a sus hijos; sin embargo, no sé el significado de todas las cosas.”28 Por tanto, es muy confortante para mí, una reflexión hecha por José Smith: “Cuando suben por una escalera, deben empezar hasta abajo, y ascender paso a paso , hasta que llegan al último escalón; así es con los principios del Evangelio- deben empezar con el primero, luego seguir adelante hasta que aprendan todos los principios de la exaltación. Pero pasará mucho tiempo después de haber cruzado el velo antes de que los hayan aprendido. No se supone que entendamos todo en ese mundo; será una gran tarea aprender nuestra salvación y exaltación incluso después de la sepultura.”29

Tercero: Crecer en la fe a través de amar al Padre celestial y a sus Hijos

En su ministerio terrenal, el Salvador nos enseñó que la suma y la sustancia del Evangelio es el amor. «Amados, amémonos unos a otros: porque el amor es de Dios; y todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios; porque Dios es amor».30 también nos enseñó que el amor es un principio de acción y de esfuerzo constante. «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.»31. Es en la vida diaria, en la cotidianeidad del contacto con nuestros compañeros de trabajo, con los miembros de nuestras familias y de nuestros barrios, con extraños en la calle que demostramos nuestro amor por el Señor nuestro Dios y por sus hijos. Afortunadamente, al igual que en todos nuestros esfuerzos no quedamos solos: nuestro Padre Celestial nos dará fuerza para hacer su voluntad, y nosotros también podemos ganar poder a través de la unidad con otros discípulos.

Hace un par de años estaba realizando un viaje de negocios la semana siguiente a la Conferencia General. Estaba el domingo en Singapur y miré la dirección del barrio más cercano al hotel. Cuando llegué, encontré que puesto que la Conferencia se produjo a media noche de la hora local, su práctica para los dos domingos después de la Conferencia General era mostrar los videos de un día de sesiones de la Conferencia, y los miembros traer comida para que todos presentes pudieran compartir un almuerzo juntos tipo un gran picnic entre sesiones. La tecnología actual ciertamente habría permitido a todos los miembros y familias ver las sesiones en un momento adecuado en la comodidad de sus propias casas, así que me conmovió este despliegue de su unidad. En Moisés leemos: «y el Señor llamó Sión a su pueblo, porque eran uno en corazón y voluntad y vivían en rectitud; y no había pobres entre ellos.»32

«El Profeta Joseph Smith dijo: «La edificación de Zión es una causa que ha interesado al pueblo de Dios en todas las edades; es un tema sobre el cual profetas, sacerdotes y Reyes se han fijado con peculiar deleite; han mirado hacia adelante con gozosa anticipación al día en el que vivimos, «33 Conforme consideramos la unidad necesaria para que Zion florezca, deberíamos preguntarnos… ¿Estamos individualmente y como pueblo libre de luchas y contiendas y unidos «según la unión exigida por la ley del reino celestial»? 34 El perdón del uno al otro es esencial para esta unidad. Jesús dijo, «Yo, el señor, perdonaré a quien sea mi voluntad perdonar, mas a vosotros os es requerido perdonar a todos los hombres» 35.

“Llegaremos a ser uno de corazón y voluntad si cada uno pone al Salvador como centro de nuestras vidas y seguimos a aquellos a quienes Él ha comisionado para guiarnos”36

Nosotros podemos orar, como P. Parley Pratt escribió en la estrofa final del hermoso himno «Padre en el cielo, creemos»: «Bautízanos con el Espíritu Santo y séllanos contigo, que nos podemos unir el anfitrión redimido y con los Santos ser uno». 37 Antes de que dejamos el tema de la creciente fe a través de nuestro amor por el padre celestial y a sus hijos, sería negligente si no reconozco la enorme gratitud que siento por mis padres y cómo han durante décadas abordaron el reto de conciliar su sólido compromiso con el Evangelio con su amor hacia un hijo gay. Mis padres estuvieron casados durante casi sesenta y ocho años antes de que mi madre falleciera hace dos años y medio. Felizmente, hace poco celebramos cumpleaños 94o de mi maravilloso padre. Mis padres tomaron pronto la decisión de que nada rompería el círculo de amor que une a nuestra familia. Puede que no seamos capaces de alcanzar la perfección completa en muchos aspectos de la vida, pero podemos ser perfectos en el amor incondicional de los padres para con los niños y de los niños para con los padres y del uno al otro. Los principios eternos del Evangelio nos ayudan a tener una mayor determinación: puesto que queremos estar juntos para siempre, debemos tratar los unos a los otros todos los días de una manera que refleje ese deseo. Mis padres y yo hemos tenido muchas oportunidades con los años, en los viajes juntos y en tiempos tranquilos en mi casa o la de ellos de hablar de muchas cosas. Recuerdo una conversación con mi padre donde le dije cuánto lo amo y el gran aprecio que tengo hacia la caridad y la empatía que me muestra. Él estuvo callado por unos momentos y luego dijo, «Pensé en qué habría pasado si hubiese ido a casa y le dijera a mi padre que era gay, y estoy muy seguro de que me habría me echado de casa y no querría tener nada que ver conmigo, nunca más». Luego dijo: «Creo que cada generación se mejora en la crianza de los hijos y el aprendizaje de cómo demostrar nuestro amor». En otra ocasión hace unos años mis padres y yo hablamos sobre cuál era la mejor forma para estar unidos en nuestras oraciones; llegamos a la conclusión de que podíamos reconocer en nuestras oraciones nuestra fe en que el Padre Celestial es perfectamente correcto y perfectamente justo, y que algunas de las cosas que no entendemos hoy las dejamos en Sus manos. También sé que nunca han dejado de orar por que hubiera una manera para mí de regresar completamente a la membresía en la iglesia, igual que para Clarke y esa es otra oración en la que nos hemos unido. Estoy tan agradecido por el ejemplo que he visto de amor perfecto en la tierra.

Cuarta: El trabajo para ejecutar Su Deseo en nuestras vidas

El Elder David A. Bednar se refiere con frecuencia en sus discursos de la Conferencia y en sus escritos al principio de que es quizás de mayor importancia para nosotros quienes pretendemos ser discípulos de el Salvador, «Como tú y yo vamos a entender y emplear el poder de la expiación en nuestras vidas personales es orando para buscar la fuerza para cambiar nuestras circunstancias, en lugar de orar para que cambien nuestras circunstancias. Nos convertiremos en agentes que «actúan» en lugar de objetos que «actúan en consecuencia». No puedo imaginar una audiencia a quien esa verdad sea más conveniente y más urgente, que a los Santos LGBT/SSA 38.39. Hablando desde la perspectiva de mi propia experiencia en el punto medio de mi vida, estoy agradecido por los rasgos y talentos que siento se encuentran intrínsecamente atados al ser gay. Siento que me han hecho más susceptibles a la comprensión y aceptación de los demás y a mi corazón más ansioso por seguir el camino del Maestro. La llamada del discipulado no es poco. Como James dijo, «pero ser hacedores de la palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos».40 Y que estoy seguro que todos nos podríamos recitar al unísono las palabras de Nefi: «y aconteció que yo, Nefi, dijo mi padre: voy a hacer las cosas que Jehová ha mandado, porque sé que el nunca da mandamientos a los hijos de los hombres sin prepararles la vía para que cumplan lo que les ha mandado.»41

El Elder Jeffrey R. Holland ha dicho, «Cada una de estas conferencias marca una llamada a la acción no sólo en nuestras propias vidas, sino también en nombre de otros alrededor de nosotros, los que son de nuestra propia familia y fe y aquellos que no lo son… en octubre de 1856… El mensaje inspirador del Presidente Brigham Young de la conferencia general a los Santos, [era] simplemente «vayan y traigan a esa gente que está ahora en las llanuras”. Tan cierto como que el rescate de los necesitados era el tema de la conferencia general de octubre de 1856, así lo es también que es el tema de esta conferencia y de la conferencia anterior y el de la de la próxima primavera. Puede que no sea ventiscas y entierros en tierra helada a lo que nos enfrentamos en esta conferencia, pero los pobres siguen ahí — los pobres y los cansados, los desalentados y los desanimados… Lleva a tu equipo y vagón; cárgalo con tu amor, tu testimonio y un saco de harina espiritual; luego conduce en cualquier dirección. El Señor te llevará a aquellos con necesidad si quieres abrazar el Evangelio de Jesucristo que se ha enseñado en esta conferencia. Abre tu corazón y tu mano a aquellos atrapados en el equivalente del siglo XXI de la Ensenada de Martin y la puerta del diablo. Al hacerlo, honramos la petición reiterada del maestro en nombre de la oveja perdida, monedas perdidas y almas perdidas.” 42

Y, como un recordatorio de que cada una de estas cuatro acciones en el sendero del discipulado que hemos comentado como una manifestación de nuestra fe, el Élder Neal A. Maxwell dijo: «se necesita fe a persistir en hacer lo correcto, particularmente lo correcto en silencio, para la cual no hay ningún reconocimiento.»43

¿Puedo concluir esta sección con una porción de la historia de Joseph Millett que probablemente les es familiar de un cortometraje que se realizó hace unos años? Dijo: «uno de mis hijos vino, dijo que la gente del hermano Newton Hall estaba sin pan. No comió nada ese día. Le puse… un saco de nuestra harina para enviarlo al Hermano Hall. Sólo entonces el hermano Hall vino. Yo dije, «hermano Hall, cómo estás de harina.» «Hermano Millett, no tenemos nada.» «Bueno hermano Hall, hay alguna en la bolsa. La he dividido y estaba por enviársela. Sus hijos me dijeron que estaba sin ella.» El Hermano Hall comenzó a llorar. Dijo que él había intentado con otros. Que no pudo obtener ninguna. Fue a los cedros y oró a Jehová y el Señor le dijo que fuera con Joseph Millett. «Bueno, hermano Hall, no tiene por qué traer esto después si el Señor le envió por ella. No me debe a mí por ella» El Hermano Millett concluyó, «No puedo decirte lo contento que me hizo sentir el saber que el Señor sabía que había una persona como Joseph Millett.44

Como Jesús prometió, «Venid a mí, todos vosotros que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.” 45

Conclusión

Yo sé que su camino en el discipulado, y el mío, seguirán compeliéndonos a escuchar, aprender, amar y a trabajar. Les doy mi testimonio que el Padre Celestial nos conoce y está atento a cada uno de nosotros. Él nos ha dado habilidades y talentos para que elevemos a los que nos rodean. Él nos ha llamado a ser “la sal de la tierra”46 y el “sabor de los hombres”47. Testifico con Pablo que nos basta su “gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por causa de Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”48 Tal vez no todas las respuestas que buscamos nos sean inmediatamente accesibles, pero como Sus hijos en días pasados, el Señor proveerá “pan diario” para sostenernos mientras perseveramos en buscarle.49 Uno mi testimonio al del Elder Maxwell, que “La implacable realidad, hermanos y hermanas, es que nunca estamos mucho muy lejos de la necesidad de ejercer “fe para arrepentimiento” incluyendo el arrepentimiento de nuestros pecados de omisión. Tal fe para arrepentimiento no es para el próximo año o el próximo mes, pero sino para hoy y mañana”50 Ruego que la experiencia de los próximos dos días brinde un avivamiento y ensanchamiento de nuestro deseo por el discipulado, así como una oportunidad de recibir revelación específica aplicable a cada uno de nosotros, para que sepamos como actuar con fe, cómo accesar al poder habilitador de la expiación para que nuestras acciones nos acerquen cada vez más al Señor, para saber como nuestras vidas de fe y amor pueden bendecir a aquellos que nos rodean, y un tiempo para de nuevo “cantar la canción del amor que redime”51 en gratitud por la gracia de nuestro Salvador. Digo estas cosas en Su nombre, Jesucristo, amén.

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1 Las Enseñanzas de Harold B. Lee. Traducción libre al español.
2 Juan 6:67-68
3 Mateo 5:21
4 “¿Qué piensa el Cristo de mí?”, Elder Neil L. Andersen, Conferencia General de Abril, 2012.
5 Alma 32:21
6 “Gracia”, Diccionario Bíblico Traducción libre al español.
7 Adaptado de una Conferencia de Área por el élder Thomas S. Monson, citado por el Presidente N. Eldon Tanner durante la Conferencia General de Octubre, 1976. Traducción libre al español.
8 Hymns, 124 “Be still, my soul” Traducción libre al español.
9 Doctrina y Convenios 44:2
10 D&C 44:5
11 “La Conferencia General: Fortalce la fe y el testimonio”, Conferencia General, Octubre de 2013
12 “Bienvenidos a la Conferencia”, Conferencia General, Octubre de 2013.
13 Heber J. Grant, Gospel Standards, compilado por G. Homer Durham. Traducción libre al español.
14 Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, pag. 52
15 Véase D&C 20:30-31; 88:68; Moisés 6:59-60; Helamán 3:35
16 D&C 131:6
17 Mosíah 2:9
18 “La Dedicación de una Vida”, Elder Dallin H. Oaks, Charla Fogonera SEI. Mayo 1, 2005 Traducción libre al español.
19 Hechos 10:34
20 Alma 26:21—22
21 Números 11:29
22 1 Corintios 14:39
23 Devocional en BYU, 11 de octubre 1966; publicado como: “Cómo obtener Revelación Personal” Ensign, Junio de 1980, pp. 46-50 Traducción libre al español.
24 “Return: The Four Phases of our Mortal Journey Home”, Elder Robert D. Hales, Deseret Book Company. Traducción libre al español.
25 Alma 5:46
26 Diario de Discursos, 12:99 Traducción libre al español.
27 “When Your Heart Tells You Things Your Mind Does Not Know,” Presidente Harold B. Lee, The New Era, Febrero de 1971. Traducción libre al español.
28 1 Nefi 11:17
29 Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Joseph Smith. Traducción libre al español.
30 1 Juan 4:7-8
31 Mateo 22:37-40
32 Moisés 7:18
33 Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Joseph Smith. Traducción libre al español.
34 D&C 105:4
35 D&C 64:10
36 “Venid a Sion”, Elder D. Todd Christofferson, Conferencia General Octubre de 2008.
37 Hymns, 180 Traducción libre al español.
38 2 Nefi 2:26
39 “In the Strength of the Lord”, Elder David A. Bednar, Devocional en BYU. Octubre de 2001. Traducción libre al español.
40 Santiago 1:22
41 1 Nefi 3:7
42 “De nuevo llegaron profetas a la tierra”, Elder Jeffrey R. Holland, Conferencia General Octubre de 2006.
43 “The Pathway of Discipleship”, Elder Neal A. Maxwell, Charla Fogonera del SEI. Enero de 1998. Traducción libre al español.
44 Best-Loved Stories of the LDS People, p.141. Traducción libre al español.
45 Mateo 11:28-30
46 3 Nefi 12:13
47 D&C 101:39
48 2 Corintios 12:9-10
49 Véase “Give Us This Day Our Daily Bread”, Elder D. Todd Christofferson, Charla Fogonera en BYU. Enero de 2011. Traducción libre al español.
50 “The Pathway of Discipleship”, Elder Neal A. Maxwell, Charla Fogonera del SEI. Enero de 1988. Traducción libre al español.
51 Alma 5:26

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