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¿Qué hacer con los miembros LGBT en su barrio?

El siguiente es un resumen del discurso dado por Matt Mosman, del Sumo Consejo de la estaca San Francisco, en la conferencia para Mormones LGBT titulada “Circling the Wagons” en diciembre del 2012. El título de la conferencia es una expresión que hace referencia a la formación circular que disponían los pioneros con sus carretas para proteger a los individuos vulnerables de los ataques que sufrían en sus viajes por el oeste de los Estados Unidos.

Para leer el artículo completo (en inglés) da click aquí.

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«Aprendiendo a trabajar y a esperar»

Me da mucho gusto ver una reunión de tantas personas en apoyo de los mormones LGBT. Amo la iglesia SUD, y tengo muchos amigos que son gays. Como cualquier seguidor de Cristo, yo apoyo el amor y la amistad, la aceptación y el entendimiento, así que este es un gran evento.

Como muchos de ustedes, soy miembro activo de la Iglesia. Sé que el Libro de Mormón fue divinamente inspirado, sé que José Smith es el profeta de la restauración y sé que Thomas S. Monson es un profeta hoy en día y que recibe guía divina. Mi llamamiento actual es como miembro del Sumo Consejo en la estaca San Francisco.

Pero estoy aquí porque tengo familiares y grandes amigos que son mormones y gays, y desearía que no tuvieran que sufrir como lo hacen. Estoy aquí porque he visto cosas buenas en las vidas de las personas en Bay Area, no porque hayamos innovado la doctrina de la Iglesia, sino por tratar de abrir un poco la cultura de algunos barrios. Francamente, porque hemos intentado hacer barrios mas cristianos y porque creo que cada barrio debería ser así.

Quiero hablar sobre malentendidos comunes que tenemos sobre las políticas y posiciones que tiene la Iglesia respecto a las personas LGBT y sobre cómo creo que los miembros de la Iglesia podrían usar las posturas correctas para recibir de mejor manera a los gays en sus congregaciones. Hablaré de dos cosas: la primera, sobre la postura correcta sobre los concejos disciplinarios y la segunda, la postura correcta respecto a la elección en cuanto a personas LGBT se refiere.

Sin embargo, quisiera recalcar unos puntos sobre lo que se ha hablado en la conferencia:

  1. Sobre la “terapia de conversión”, que asegura que puede cambiar la orientación sexual de las personas, la Iglesia ha sido muy clara: en una entrevista en 2006 el apóstol Dallin H. Oaks sugirió que al no haber evidencia clara sobre la efectividad de estas terapias, la Iglesia no toma una postura en particular, sin embargo, la mayoría de las mismas han “contenido serios abusos” y enfatizó que la Iglesia no tiene parte en esas terapias abusivas.
  2. Sobre los términos, y me gustaría decir abiertamente que aquí sí me gustaría ver cambios: la Iglesia alienta a sus miembros a referirse a las personas LGBT como gente que “sufre” de “Atracción al Mismo Género”. No creo que la mayoría de los mormones entiendan que esté término es peyorativo y ofensivo. Reduce los sentimientos de una persona homosexual por su pareja, que son tan variados como los míos y los tuyos por nuestros cónyuges y que involucran conexión y una vida compartida, a simple “atracción”. El término hace que sólo sea acerca del sexo.

Ahora bien, respecto a lo que realmente quería hablar:

Va a ser muy difícil que la membresía SUD de la bienvenida a los miembros que son gays si prácticamente todos los LGBT abandonan la Iglesia. Y muchos de ellos no asisten por una razón perfectamente aceptable, así que me gustaría empezar con el “elefante en la habitación” que se encuentra todo hombre y mujer LGBT que decide asistir a Escuela Dominical: ¿Seré excomulgado(a) de esta Iglesia que amo por ser gay?

Quiero sugerir que las políticas actuales de la Iglesia no implican que esa deba ser la norma para las personas LGBT en la Iglesia. Quiero abandonar el mundo de la conjetura y la opinión y sumergirme de lleno en las políticas de la Iglesia SUD, y quiero agradecer a mi querido amigo el obispo Matt Marostica del barrio Berkeley por esta sabia instrucción.

Voy a hablar ahora de lo que literalmente dice el Manual de Instrucciones de la Iglesia, así es que no me da miedo que lo que voy a decir represente otra cosa que no sea una política actual de la Iglesia SUD. Y no estoy hablando por la Iglesia, pero el manual sí.

El Manual de Instrucciones de la Iglesia es un documento del que cualquier lector podría concluir que fue escrito con sumo cuidado. Como este documento guía las políticas de la iglesia en todo el mundo, es editado y re-editado para asegurarse que refleja fielmente las políticas que la Iglesia desea ver instituidas en cualquier lugar donde ésta opere.

Donde el Manual habla de los concejos disciplinarios de la Iglesia, hay una pequeña lista que da muy pocas razones – muy pocas cosas que un miembro podría haber hecho- que requieren que un obispo o presidente de estaca llame a un consejo disciplinario, que es el consejo que podría, en teoría, resultar en la suspensión o excomunión. Muy pocas razones. Y el comportamiento homosexual no es una de ellas.

Después enlista algunas cosas por las que un obispo o presidente de estaca podría elegir llamar a un consejo disciplinario, y es ahí donde el comportamiento homosexual aparece como una posibilidad. Entonces, tenemos dos listas: la lista corta que requiere de disciplina eclesiástica, y una lista larga que no la requiere, pero la considera como una posibilidad. Ahora bien, aquí hay dos cosas que deberían saltar a la vista de cualquier lector:

  1. Primero, debemos notar que si un obispo o presidente de estaca instituye una política por la que todo miembro de la Iglesia LGBT debe enfrentar un consejo disciplinario, ese líder está actuando fuera de las políticas de la Iglesia. Cuando la Iglesia dice “debe” y después da una lista pequeña, asumimos que va en serio. El líder local no está en libertad de instituir otra política que añada a dicha lista. Esa saría otra política diferente, no apoyada por la Iglesia. De la misma forma en que no podemos añadir faltas a la segunda lista, no debemos pasar lo que está en la segunda lista, a la primera.
  2. Segundo, los consejos disciplinarios deben tomarse con cuidado y toneladas de meditación y oración. La pequeña lista de cosas que requieren un consejo disciplinario son verdaderas historias de terror.

Así es que a cualquier líder que busque una manera de no enviar a todos sus miembros LGBT a un consejo, le sugeriría que lea el Manual de Instrucciones, ahí está la respuesta. Y a un obispo o presidente de estaca que suspende o excomulga a los miembros LGBT por pura política, les alentaría a que piensen de nuevo esa postura para estar más en línea con la política real de la Iglesia. Y no es solo mi opinión, lean el Manual, y léanlo cuidadosamente esta vez. Puede que en alguna ocasión tengan que llamar un consejo disciplinario con amor, cuidado y seguramente un poco de temor, para situaciones que no estén en la primera lista. Pero esta no tiene, no debe, de ser la regla.

Así es que si estamos haciendo las cosas bien y de acuerdo al Manual de Instrucciones de la Iglesia, nuestros miembros que son gays deberían sentirse cómodos de asistir a la Iglesia y adorar con nosotros. Hasta donde se no se necesita una entrevista de recomendación para adorar con nosotros, ni tienes que aclarar ningún asunto pendiente para poder recibir nuestro amor y nuestro cariño. Espero que nuestros hermanos LGBT eligan hacer esto, y espero que puedan encontrar un hogar espiritual en nuestros barrios y ramas. Sería maravilloso para nuestros miembros heterosexuales el tener mas experiencias con nuestros hermanos y hermanas LGBT. Creo que estas experiencias ayudarían a cambiar la mente de algunas personas respecto a lo que significa ser gay en primer lugar. He estado en congregaciones donde, incluso recientemente, se sugiere que el ser gay es una “elección”, lo que es a la vez decepcionante y sorpresivo.

Y me sorprende porque las personas que tienen esta opinión parecen creer que de alguna manera apoyan la postura de la Iglesia, cuando no es así. Para aclarar, la Iglesia no tiene una postura oficial sobre que si el ser gay es o no una elección. El apóstol Dallin H. Oaks dijo, “La Iglesia no tiene una postura sobre las causas de cualquiera de estas susceptibilidades o inclinaciones, incluso las relacionadas a la atracción al mismo sexo. Esas son preguntas científicas –si nacen o se hacen- son cosas en las que la Iglesia no tiene una postura.” (1)

Eso significa que podemos quitar el halo de pureza que rodea a los que sostienen la postura de que ser LGBT es una elección. No pueden decir que es la postura de la Iglesia. Se quedan solos con el extraño argumento de que millones de personas toman esa decisión, seguramente por los grandiosos beneficios que la sociedad le ofrece a los gays. Y la postura de la Iglesia es correcta, pues el “nacer” o “hacerse” gay no es una pregunta religiosa. No son conjeturas respecto a la condición humana, son hechos verificables. Por hacer una analogíaa: nadie orará para saber si mido 1, 93 o no, simplemente tomarán una cinta métrica.

Muchas iglesias conservadoras sugieren que ser gay no es algo con lo que se nazca, pero esto es absurdo. No necesitamos mirar a las eternidades en busca de una perla de gran precio para saber la respuesta cuando podemos simplemente ir y preguntar a un hombre gay o a una mujer lesbiana. La mayoría responderá que lo han sido desde antes que pudieran ponerle un nombre.

De otra manera, nadie cuestiona si les platico que mi primer amor fue una chica de Lewiston que se llamaba Melissa; ¿Por qué entonces, dudamos si un hombre nos dice que su primer amor fue un chico llamado Brad en Kansas? Pero para aquellos que no están convencidos aún, les daré otro argumento para que crean que hay quien nace siendo gay: Porque Jesús lo dijo.

Para entender lo que Jesús dijo, debemos entender el significado de la palabra “eunuco” en el tiempo de Jesús. Durante la época del imperio Asirio y los Faraones, un eunuco era un sirviente masculino que tenía un trabajo particular para el rey que incluía resguardar o proteger a las mujeres de la familia real. Ya sea porque el rey no quería lealtades divididas con los herederos o familiares políticos del eunuco o porque éste estaría en contacto cercano con las mujeres de la familia, la descripción del trabajo para un eunuco tenía un requerimiento especial: que no fuera a establecer ningún contacto sexual con mujeres.

Probablemente por el sensacionalismo, nos enfocamos siempre en los llamados “eunucos hechos por los hombres”, que eran castrados o mutilados a una edad temprana. Para finales de la época, el término no solo se refería a hombres castrados, sino a un gran rango de hombres que no podían o no tendrían sexo con las mujeres. Había “eunucos para Dios”, usualmente para referirse a los monjes y probablemente el más común “eunuco natural” o “eunuco de nacimiento”, que se refería a un hombre que no quería tener relaciones sexuales con mujeres. Un hombre que no lo haría porque no era lo suyo. Un eunuco natural… era un hombre gay.

Esta interpretación está respaldada en la ley romana que se conoce como Digesto o Pandectas durante el gobierno de Justiniano I. En dicha ley se creó una separación entre los “eunucos naturales” que gozaban de los derechos normales de un ciudadano de Roma, y los “eunucos hechos por los hombres” que tenían menos derechos.

Sabiendo que en el meridiano de los tiempos la palabra “eunuco” se utilizaba para nombrar a un hombre que no tanía relaciones sexuales con mujeres, podemos entender mejor algo que Jesús dijo en Mateo 19:12. Si lo que acabo de decir es nuevo para usted, adivino que cada vez que lo leyó antes se encontró contrariado y no lo entendió, si ese es el caso, está a punto de comprenderlo clara y simplemente por primera vez:

“Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron á sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos; el que pueda ser capaz de eso, séalo.”

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¿Por qué me importa esto tanto? ¿Por qué es importante creer que las personas pueden nacer siendo gay, y no que ser LGBT es una elección?

Bueno, para empezar, porque obviamente es cierto, y a mí me importa que los miembros de la Igleisa sigan el ejemplo de José Smith, y busquen la verdad, donde quiera que la encuentren. Pero de igual manera es importante porque es una manera mas amable de pensar acerca de nuestros hermanos y hermanas LGBT.

La gente que cree que ser gay es una elección, no puede decirlo sin un poco de desdén, no hay aceptación en sus voces, no hay compasión y definitivamente no hay amor. En cuanto aceptas que las personas gays son parte de las maravillosas creaciones de Dios, se vuelven personas hermosas. Se vuelven tus hermanos y hermanas en el camino, no extranjeros que tratan de forzar su agenda en los demás. Abre un camino hacia la amistad, el amor y la aceptación que no existía antes.

He escuchado a gente que cree que es una elección decir que ellos “toleran” e incluso que “aman” a sus hermanos y hermanas LGBT. Pero la tolerancia no es aceptar, y una forma de amor en la que miras hacia abajo a quien dices amar no es amor. Mostramos amor por la forma en que actuamos hacia una persona y en cuan fervientemente deseamos su felicidad.

Uno de los pensamientos clave que quiero compartir con mis hermanos y hermanas LGBT es este: Los acepto tal y como son. Y en mi amplia experiencia en esta iglesia, no he encontrado mayor fe y heroismo que entre mis amigos LGBT. A mi amigo Mitch Mayne no le gusta que use la palabra “sufrimiento”, ¡pero vaya que han sufrido!. Han luchado y han llorado, han tomado decisiones y se han comprometido con esfuerzos que rompen el corazón y que son más difíciles que nada de lo que yo haya experimentado en mi propia vida. Son mas fuertes. Quiero que escuchen, mas que nada de lo que he dicho hoy, que les admiro.

Admiro en parte porque son pioneros. Se han abierto un camino en senderos difíciles para hacer el paso mas fácil a los que vienen detrás. Henry Wadsworth Longfellow hablaba de ustedes cuando escribió:

Vidas de hombres grandes nos recuerdan

Que sublimes pueden ser también las nuestras,

Y, al partir nos dejan huellas

En las arenas del tiempo; –

Huellas que tal vez vea otro,

Navegando el curso más solemne,

Tras naufragio y barco roto,

Y siga con el corazón indemne.

Seamos pues, y más haciendo,

Con el corazón dispuesto;

Aún logrando y aprendiendo,

A trabajar y a esperar.

En el nombre de Jesucristo, amén.

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Mitch Mayne con el Hermano Mosman (derecha), del Sumo Consejo de la Estaca San Francisco

 


(1) N. del T. En el momento en que se dio este discurso no se contaba con la difusión necesaria para el sitio oficial de la iglesia (mormonsandgays.org) donde se aclara que la postura oficial de la Iglesia es que la homosexualidad NO es una elección.

 

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