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¿Qué valoramos más? – Dos grados fuera del centro

«Dos grados fuera del centro» es un blog mensual de Rich Keys sobre las luchas personales, cuestiones y temas que hablan de la experiencia SUD/LGBT. A veces es serio, a veces humorístico, pero siempre se acercará a las cosas desde una perspectiva ligeramente diferente.

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Por Rich Keys

Noviembre 2017

Este mes se cumplen dos años del cambio de la política en november de 2015.  Es uno de esos eventos que son tan importantes en nuestras vidas, que probablemente recordaremos siempre dónde estábamos cuando nos enteramos de ello. Para los mormones convencionales, no es un tema muy importante a menos que mencionemos, «aquel día en que los mormones homosexuales legalmente casados y fieles desde ese momento se consideraron apóstatas, probablemente se tuvieron que enfrentar a consejos disciplinarios; y las bendiciones, bautismos, confirmaciones y ordenaciones están siendo retenidas a sus hijos hasta que cumplan 18 años, se muden de su hogar familiar, renuncien a la relación de sus padres e incluso entonces solo reciban estas cosas después de que los soliciten y se les conceda la aprobación de la Primera Presidencia».

Ah, sí, esa política.

Pero para nosotros, no es necesaria ninguna explicación. La «política de noviembre» lo dice todo.

El domingo siguiente a la noticia, salía de la reunión sacramental después de terminar el postludio del órgano. Me encontré al lado del obispo. No muchos otros estaban a nuestro alrededor. Él me preguntó: «¿Cómo te va?» Le dije que estaba confiando un poco más en el Espíritu en estos días y no tanto en la política.  Él comprendió sin decir una palabra. Luego dije: «Desearía que los líderes coloquen el manual en el último cajón de su escritorio debajo de un montón de papeles y vayan al Señor en busca de respuestas, y nunca consulten el manual a menos que el Espíritu les haya dicho que lo hagan, y luego solo como un último recurso». Con toda seriedad, él respondió: «No podríamos hacer eso. Todos estarían haciendo algo diferente».

Y allí estaba: de repente me doy cuenta de que no se supone que debemos adorar al Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Se supone que debemos adorar al Dios de la conformidad. El secreto para entrar al cielo no es preguntarnos a nosotros mismos: «¿Qué haría Jesús?» Sino preguntamos: «¿Qué haría el manual?» No estamos buscando la verdad y buscando el Espíritu. Estamos marchando hacia el cielo con la precisión de un desfile militar norcoreano. No importa lo que hagas, siempre y cuando estés haciendo lo mismo. Afortunadamente, el Espíritu me dijo que enfriara mi protesta («mal momento, lugar equivocado, y no te gustará el resultado»), así que dejé que su comentario cuelgue en el aire, desnudo, expuesto, sin nada que oculte todas sus implicaciones.

Desde entonces he pensado en otros que no adoraron al Becerro de Oro de la Conformidad: el Señor mismo que sacudió las cosas cuando llegó, José Smith que sacudió las cosas cuando llegó, y muchos otros, tanto históricamente como en mi propia vida. Como yo, cada uno de ellos experimentó momentos en sus vidas en que se sintieron solos, y fueron consolados y fortalecidos por el Espíritu y guiados a otros que harían lo mismo. Como mormones y aliados LGBT, cada uno de nosotros trata de sacudir las cosas mientras seguimos al Espíritu, sabiendo cuándo alargar nuestro paso y cuándo enfriar nuestras protestas. En esos momentos difíciles de nuestras vidas, es tranquilizador que podamos acudir al Señor para cualquier respuesta que necesitemos, y él no tiene que buscar primero en un manual.

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2 thoughts on “¿Qué valoramos más? – Dos grados fuera del centro

    1. La política de la Iglesia se aplica a padres homosexuales casados con una persona de su mismo sexo, y a los hijos que conviven con ellos, no se aplica a los padres que tienen hijos homosexuales viviendo en pareja.
      La Iglesia hace gran hincapié en la importancia de la familia, lo más importante es la unidad y el amor dentro del hogar. Que vivas con tu hijo y su pareja no hace más que reafirmar tu compromiso con los convenios que has hecho al bautizarte.
      Un saludo.

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