Querido mormonismo

enero 10, 2016

Querido mormonismo: tus miembros LGBTQ siguen heridos ¿Qué sigue?

Por Peter Harrisson
Traducción de Iñaki Araquistain

Ser un mormón gay nunca ha sido fácil; dos partes intrínsecas de tu identidad – tu orientación sexual y tu fe – están en conflicto. Dentro de uno mismo, este conflicto ya es difícil de resolver, a eso añádele el rechazo de la sociedad y de la comunidad religiosa y se vuelve inaguantable a veces. Crecer como mormón y salir del clóset fue una larga jornada, una larga y difícil jornada en la que aún sigo. Cuando salí del clóset, a diferencia de muchos otros mormones LGBTQ que conozco, mi familia fue suficientemente comprensiva y casi siempre me mostró amor. Salí a un padre cuyo amor incondicional es un pilar de fuerza en mi vida. Se lo conté a mi madre que aún se esfuerza por entender lo que esto significa para su hijo: “¿Seguirá activo en la Iglesia?” “¿Saldrá con hombres o vivirá una vida en celibato?”. Éstas son las preguntas sobre las que ha reflexionado y aún reflexiona.

La historia de cómo salí del clóset muestra un poco el contexto de la situación principal de esta publicación, – el reciente cambio de las políticas de la Iglesia. La mayoría de los mormones (particularmente aquellos en las comunidad SUD/LGBTQ) están conscientes del reciente cambio de políticas de la Iglesia SUD donde claras reglas son establecidas para los miembros LGBTQ y sus familias. El cambio de políticas (que está incluida en el manual para líderes de la Iglesia) dice que ser parte de un matrimonio homosexual ahora se encuentra en la definición de la Iglesia de apostasía. El cambio de políticas también afecta a los niños criados por parejas del mismo sexo – ya no tienen permitido ser bautizados hasta que cumplan los 18 años. Para ser bautizados, deben repudiar la práctica de la homosexualidad, salir de casa de sus padres y recibir un permiso del liderazgo superior de la Iglesia: la Primera Presidencia.

Estos dos cambios (particularmente el primero) tal vez no sean sorpresa para muchos – la Iglesia nos ha a menudo recordado su posición en cuanto al matrimonio. Creen que éste es estrictamente entre un hombre y una mujer. Aún cuando es claro lo que la Iglesia enseña, este cambio de políticas golpeó como un maremoto a la comunidad SUD/LGBTQ, aparentemente afectando a todos de una u otra manera. Aquí estoy, un mormón gay viendo como se desenvuelve todo esto. Debo admitir que estuve sorprendido por el cambio, pero no tanto como otros. He sabido la posición de la Iglesia desde que era muy joven y siempre fui dudoso de que algún día aceptara a la homosexualidad plenamente. Me dije hace mucho, cuando aún estaba reconociendo que era gay, que no dejaría que la Iglesia (particularmente lo que los líderes dijeran) me afectara a mí, mi autoestima y felicidad. Todavía tengo que hacer una elección consciente para desconectarme de lo que escucho en cuanto las, a menudo, equivocadas e hirientes cosas que la Iglesia dice en cuando a los asuntos LGBTQ.

De cualquier manera, cuando las noticias de estas políticas fueron sacadas a la luz, no pude apartar más la retórica. Ahora más que nunca la línea había sido marcada y eso me rompió el corazón. Fue increíblemente doloroso ver que la Iglesia en la que crecí me rechazaba a mí y a tantos otros en la comunidad SUD/LBGTQ. Lloré, no sólo por mí mismo, sino por todas las familias que conozco personalmente a quienes básicamente le han dicho “No eres bienvenido en nuestra Iglesia”, “No dejaremos que bautices a tus hijos, no te queremos”, “Tu matrimonio no es un matrimonio válido, los vemos a ti y a tu cónyuge como apóstatas”, ¿cómo puede uno hacer frente a este nivel de rechazo?

Por mí mismo, me doy cuenta de que estaré bien, después de casi tres años de construir una comunidad grande de amigos comprensivos y amorosos, familia, y gente a quien le importo. Sé que mi familia me ama y que eso nunca cambiará. Pero ¿cómo este cambio de políticas afectará al niñito homosexual sentado en la congregación pensando si algún día será bienvenido en la Iglesia? ¿Qué tal del hombre joven gay que tan desesperadamente quiere llevar su nuevo novio a su casa para que conozca a su familia, su familia mormona? ¿Cómo reaccionarán? ¿Le darán la bienvenida a la nueva pareja con los brazos abiertos o la rechazarán? ¿Y qué hay del individuo trans que creció en una Iglesia en la que le dicen que el género es esencial, pero su género asignado no corresponde a quien realmente es? ¿Su madre lo seguirá amando cuando salga como trans? ¿Su padre mormón, que es obispo, le permitirá usar ropa en la que se sienta cómodo/a y referirse a él o ella con los pronombres que prefiera? Finalmente, espero que para mí todo esto estará bien, pero me pregunto qué sucederá a los demás jóvenes mormones LGBTQ. ¿Serán dejados atrás? ¿Los líderes dejarán a las 99 para ir por la descarriada? Es mi esperanza sincera que los miembros y líderes de la Iglesia harán como Cristo enseñó – que extenderán amor, genuino y puro, a nuestros hermanos y hermanas LGBTQ.

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1 Comment

  1. JOAQUIN BUSTAMANTE el enero 12, 2016 a las 8:56 AM

    HACE MUCHOS AÑOS ATRAS ESTABA INACTIVO EN LA IGLESIA Y UN DOMINGO DECIDI ASISTIR Y EL CORO CANTO EL HIMNO “AMA EL PASTOR LAS OVEJAS”. LAS LAGRIMAS CORRIAN POR MI ROSTRO, IMPOSIBLE DEJAR DE HACERLO. EN ESE MOMENTO DECIDI QUE NADIE NI NADA ME QUITARIA MI TESTIMONIO DEL EVANGELIO Y QUE A TARVES DE ESE HIMNO MI PADRE CELESTIAL ME ESTABA DICIENDO QUE ME AMABA Y EL ESTABA PENDIENTE DE MI.

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