Blog, Dos grados fuera del centro

Si no triunfas a la primera… – Dos grados fuera del centro

Enviado a Afirmación después de la reversión de la política de Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de noviembre de 2015 que prohibieron que los hijos de padres LGBTQ sean bendecidos y bautizados y rotuló como apóstatas a los miembros de la Iglesia que entran en matrimonios con personas del mismo sexo. Estos cambios se conocieron dentro de la comunidad mormona LGBTQ como la «política de exclusión», «política de noviembre de 2015» o «PoX». El día después de que se anunció la reversión de esta política, Nathan Kitchen, presidente de Afirmación, invitó a todos los que deseen compartir sus sentimientos auténticos y experiencias de dolor, ira, alivio, tristeza, felicidad, confusión, sea lo que sea lo que hayan sentido con la reversión de esta política. «Como Presidente de Afirmación, quiero estar seguro de que Afirmación no te oculta, ni a ti ni a tus experiencias, a medida que avanzamos.», escribió Kitchen en su invitación. Si tienes una historia para compartir acerca de la reversión de la política de exclusión, por favor envíelo a [email protected] También puede leer otras historias de la reversión de la política de exclusión.

Nota de disculpa.

«Dos grados fuera del centro» es un blog mensual de Rich Keys sobre las luchas personales, cuestiones y temas que hablan de la experiencia SUD/LGBT. A veces es serio, a veces humorístico, pero siempre se acercará a las cosas desde una perspectiva ligeramente diferente.

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Por Rich Keys

Somos un pueblo que perdona. En lo más profundo, la mayoría de nosotros queremos ver a nuestro prójimo triunfar, vencer, levantarse del los problemas en que se han metido y cambiar para mejor. Los aplaudimos incluso cuando solo hacen pequeños pasos, porque su caída es nuestra caída y su éxito es nuestro éxito. Los vemos, y nos vemos a nosotros mismos. Pero lo mortal en nosotros no es incondicional. Queremos ver un corazón quebrantado y un espíritu contrito, una «sinceridad sincera», no un comunicado de prensa preenvasado de los abogados. Si se confiesan públicamente incluso antes de que el mal se haga público, incluso mejor.

Muchos de los que crecimos en la Iglesia SUD (o en cualquier iglesia) recordamos que nos enseñaron las lecciones simples pero importantes en Primaria: ser honestos, hacer lo correcto, ser amables y decir que lo sentimos. Incluso se lo enseñamos a nuestros hijos desde el vientre cómo arrepentirse. No necesitan arrepentirse hasta que cumplan 8 años, pero queremos prepararlos para lo que está por venir.

–¿Cómo te sientes cuando has hecho algo mal?

–Mal.

–¿Qué debes hacer?

–Pedirle perdón a Nuestro Padre Celestial.

–¿Y después?

–Pedirle perdón a la persona que lastimaste.

–¿Y entonces?

–Mostrar nuestro amor.

–¿Cómo haces eso?

–Siendo un amigo, compartir, ayudándolo, para que te conozcan por el bien que haces por ellos y ya no recuerden lo malo.

Un enfoque perfecto para el arrepentimiento es uno que refleje la expiación del Salvador y lo que Él haría, y cuando se enseña un tema complicado como el pecado mortal y la reconciliación del hombre con Dios y se lo simplifica, incluso un niño pequeño puede entenderlo.

Así que parece irónico que la Iglesia que nos enseñó todas esas cosas acerca de expresar arrepentimiento y que debemos buscar el perdón, no siempre practica lo que predica. Según Dallin H. Oaks, quien fue un apóstol cuando lo dijo y ahora es el próximo en la fila para convertirse en presidente/profeta, la Iglesia no «pide perdón y no lo damos».

En una entrevista de video chat de 2015 con el Salt Lake Tribune, también dijo: «A veces miramos hacia atrás a los problemas y decimos: ‘Tal vez fue contraproducente para lo que deseamos lograr’, pero miramos hacia adelante y no hacia atrás»[1].

Y ahí está el problema: una Iglesia que proclama ser la Iglesia verdadera, dirigida por un profeta que recibe sus órdenes del Señor mismo, no puede mantener viva esa imagen si tiene que disculparse todo el tiempo por errores pasados. Eso es lo que hacen las iglesias hechas por el hombre. Esa es otra razón por la que somos un pueblo peculiar, dirigido por una Iglesia peculiar. Por lo tanto, nunca nos disculpamos ni nos enfocamos en el pasado, solo seguimos adelante.

En noviembre de 2015, la Iglesia emitió una política infame que calificaba a todas las parejas de homosexuales casados legalmente como «apóstatas», un término serio y severo que significaba en tiempos anteriores para señalar aquellos que están en rebelión abierta a la Iglesia. Como tales, estaban sujetos a la excomunión inmediata. La política también prohibió a los hijos de estos «apóstatas» la membresía en la Iglesia, incluidas las bendiciones de registro, los bautismos, el don del Espíritu Santo, el sacerdocio, etc., hasta que cumplieran 18 años, se mudaran del hogar de sus padres y denunciaran su estilo de vida, y solamente después de todo esto podrían bautizarse, si su petición de bautismo era aprobada por la Primera Presidencia. En aquel momento dijeron que estas nuevas políticas se aplicaban para que su posición frente a la Iglesia fuera consistente con los hijos de un matrimonio plural.

Ahora, menos de cuatro años después (un nanosegundo en el tiempo de la Iglesia para esto), la Iglesia anunció la semana pasada que esas políticas de 2015 estaban siendo rescindidas. Irónicamente (aquí está la palabra que empieza con «I» de nuevo), fue el mismo Dallin H. Oaks quien hizo este anuncio oficial. Pero cumplió su palabra, no se disculpó ni se concentró en el pasado. No mencionó el éxodo de tantos miembros buenos y fieles que consideraron la política de 2015 como la última gota y abandonaron a la Iglesia, y otros cuyos testimonios se apoyaron en la vida debido a ello.

Así que asumo que los Hermanos obtuvieron la respuesta que buscaban cuando el Señor les dijo: «Tal vez eso fue contraproducente para lo que deseas lograr», y todos estuvieron de acuerdo, sin disculpas, no mires atrás, simplemente avanza.

Para aquellos de nosotros que estamos esperando una disculpa formal, no podría contener la respiración. Personalmente, espero que el próximo paso sea que dejen de usar el término «atracción por el mismo sexo (AMS)» y nos llamen gay, lesbiana, bisexual y transgénero (dudo que estén listos para «queer» pronto)… y luego etiqueten a los polígamos como aquellos que tienen «atracción por esposas múltiples». Eso parece justo, ¿no es así?

 

[1] Peggy Fletcher Stark, “¿Sin disculparse? ¿De verdad? Mormones cuestionan su postura al líder Dallin H. Oaks (No apology? Really? Mormons question leader Dallin H. Oaks’ stance)”, Salt Lake Tribune, 30 de enero del 2015.

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