Sodomita y Consagrado

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Escrito por Brus Leguás Contreras

En los Escritos sagrados, hay algunas cosas difíciles de entender, las cuales «los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición» (2 Pedro 3:16; Versión Reina-Valera Revisada de 1960).

 

Una de las cosas que los indoctos e inconstantes tuercen tiene que ver con la ocurrencia de la palabra sodomita en algunas traducciones y versiones arcaicas de la Biblia, como, por ejemplo, en Deuteronomio 23:17.

Se trata de uno de los textos favoritos de los homófobos, quienes abusan de este versículo al utilizarlo com o uno de sus dardos favoritos en contra de los homosexuales.

En estas páginas se proporciona material básico para un fácil entendimiento y comprensión de la cuestión, la que tiene vital importancia sobre todo para quienes deseen obtener un conocimiento desde el punto de vista exegético no dogmático ni doctrinal. Este material, pues, puede ser usado libremente y prescindiendo de la fe de cada cual o de la carencia de ella.

El objetivo es mostrar cómo las ponencias, puntos de vista, opiniones o declaraciones dogmáticas que acerca de este tema suelen hacerse carecen de la más mínima base y no deben ser tomadas en serio debido a que se basan en interpretaciones antojadizas y no en lo que realmente dice el texto bíblico.

En la reproducción anterior, se ha señalado la ocurrencia de la palabra sodomita en Deuteronomio 23:17, de acu erdo al texto de la Versión Reina-Valera de 1995, Edición de Estudio. Hasta hace algún tiempo, esta era la form a común de traducir este pasaje de la Escritura en la mayoría de las versiones o traducciones de la Biblia, si no en todas.

El texto hebreo, en tanto, por ejemplo, en Génesis 13:12-14, de acuerdo al texto hebreo de la Biblia Hebraica Stuttgartensia , la más afamada edición de la actualidad, es particularmente interesante en cuanto a las palabras usadas en el texto original. Aquí, la palabra hebrea םדס aparece dos veces, como se ha re saltado en esta reproducción. La palabra hebrea םדס aparece vocalizad a con shewa y holam, de manera que se lee sedóm.

Reproducción parcial de Deuteronom io 23:17, de acuerdo a la Biblia Hebraica Stuttgartensia (aquí, por una variación en la numeración, corresponde a Deuteronomio 23:18). La palabra hebrea השׁדק , que se suele traducir por ramera o prostituta, está vocalizada con shewa , tsere y qámats, de manera que se lee qedeshá . En tanto, en la segunda ocurrencia marcada en esta reproducción, la palabra שׁד ק , forma masculina de la anterior, es vocalizada con qámats y tsere, leyéndose qadésh.

Por eso, atendiendo a lo que en realidad dice el texto bíblico y no pudiendo continuar sosteniendo un punto de vista y una opinión que no resiste el menor análisis, los traductores y revisores de las versiones y traducciones de la Biblia han optado por traducir literalmente, o bien han agregado notas al pie de las páginas, aclarando el sentido y significado original.

Algunas personas afirman que la Biblia se refiere a los homosexuales como sodomitas. Nada más  alejado de la realidad. En verdad, ha de admitirse que la Biblia no tiene ninguna palabra para homosexualidad, como tampoco para homosexual. Y esto es tan cierto de la Biblia y del pueblo israelita, como de las otras culturas del Próximo Oriente antiguo. Y lo mismo puede afirmarse de las culturas clásicas de Grecia y Roma. No existía una palabra equivalente al término moderno homosexual, porque a nadie le interesaba hacer esa distinción. De hecho, puede decirse que había palabras en griego para pederasta y pedófilo, con connotaciones diferentes a las actuales; y se sabía que había hombres que mantenían relaciones sexuales con otros hombres. Pero no existía una palabra específica. Así, por ejemplo, del gran Julio César se dijo que era el «vir omnia mulieribus et mulier omnia virorum», esto es, «hombre de todas las mujeres y mujer de todos los hombres», describiendo su indiscriminada actividad sexual. Pero nadie dijo que era homosexual o bisexual, por ejemplo, porque, antes que nada, era un hombre y ese carácter no lo perdía por su actividad sexual.

La Biblia y la lógica natural reconocen que solamente existen dos géneros, el masculino y el femenino. Pero eso no obsta que exista una amplia gama de orientaciones sexuales en esos dos géneros y que pueden ir desde lo que actualmente se define como absolutamente heterosexual hasta lo absolutamente homosexual.

Esa sería una de las razones por las cuales no existe en la Biblia, pese a su riqueza idiomática, como tampoco en las literaturas de otras culturas, como la egipcia, la akkadia, la griega o la romana, a modo de ejemplo.

La primera vez que aparece un término con que se pretende identificar a los hombres homosexuales es en Deuteronomio 23:17 (23:18 en algunas versiones y traducciones, por una mera diferencia en la forma en que se divide el texto sagrado en versículos y capítulos).

Nótese que en Deuteronomio 23:17 no aparece, en ningún lugar, ni siquiera en los versículos anteriores o posteriores, la palabra hebrea סדם, sedóm, de donde la forma castellana Sodoma. Si el original dijera sodomita, tendría que aparecer la palabra סדם, sedóm, lo que no ocurre, en modo alguno. Aquí, en esta reproducción parcial del texto del Antiguo Testamento Interlineal Hebreo-Español, de Ricardo Cerni, las palabras hebreas השׁדק, qedeshá, y שׁדק , qadésh, se vierten como ramera y hombre prostituido, respectivamente. Obviamente, hombre prostituido y homosexual no son sinónimos. Y, además, no puede decirse que los hombres prostituidos a que hace referencia la Torâh hubieran sido homosexuales, ya que falta toda prueba en esa dirección. Solamente se puede decir que eran prostitutos, el equivalente masculino de la qedeshá, pero no puede afirmarse que no fueran heterosexuales. Lo demás, la identificación del qadésch con el hombre homosexual, obedece a una casuística que más vale perdonar que tratar de entender, ya que evidencia una absoluta ignorancia de la Escritura y, por ende, de lo que dice la Palabra de Dios.

Algunas versiones, com o la Reina-Valera de 1995, Edición de Estudio, entendiendo que ya no se puede continuar en la misma dirección de presentar textos no solo errónea sino del todo sesgadamente traducidos, ha optado por agregar una nota al pie de la página aclarando al lector lo que en realidad quiere decir la Escritura con la palabra sodomita. Dice la nota aludida: «Alusión a una forma de prostitución difundida entre los pueblos del antiguo Oriente, relacionada con los ritos de la fertilidad. Mediante la unión sexual practicada en los templos se trataba de asegurar la fertilidad de los campos y del ganado.»

Casi treinta años antes, la versión católica romana de los misioneros claretianos Pedro Franquesa y José María Solé, había hecho historia, cuando tradujo las palabras hebreas qedeshá y qadésch como prostituta sagrada y prostituto sagrado, respectivamente, entendiéndose que se trata de personas que practicaban la prostitución como consecuencia de un voto de consagración a una determinada deidad pagana.

De un estudio más profundo de los hechos, puede afirmarse que desde hace décadas ya se estaban introduciendo modificaciones a la forma en que los traductores católicos y protestantes estaban vertiendo la palabra hebrea qadêš a los idiomas modernos, particularmente en lo que se refiere al castellano y al inglés. Y esos cambios se vieron plasmados en varias versiones y traducciones durante todo el siglo XX.

Arriba, reproducción de De uteronom io 23:18 en la Versión Regina, edición manual de 1968. Existe una pequeña diferencia de numeración de los versículos entre las traducciones católicas y las que no lo son. Es por eso la diferencia numeraria en este versículo, que en la mayoría de las traducciones aparece como Deuteronom io 23:17.

Desde hace varias décadas, los traductores católicos, con la correspondiente aprobación eclesiástica, han estado siendo un poco más fieles al texto hebreo original en este caso, y han estado reparando un error, error que no tiene que ver con la traducción, sino que se trata de una evidente manipulación del texto sagr ado para forzarlo a decir lo que no dice en realidad. Obviamente, una persona, hombre o mujer, que practica relaciones sexuales por una motivación religiosa, no puede ser caracterizada como homosexual. Las relaciones sexuales de estos consagrados, que se prostituían por motivos religiosos, se daban, por lo demás, dentro de un marco de circunstancias heterosexual, y su objetivo era asegurar la fertilidad de los campos, del ganado y de las personas. La historia de las religiones antiguas es muy clara a este respecto, y las correcciones en las traducciones bíblicas vienen solamente a corregir uno de los casos en que los traductores sucumbieron a sus propios prejuicios e inventaron la manera de imponer una condena divina a la homosexualidad, cosa que las Escrituras en sí mismas no autorizan.

 

Varias traducciones y versiones de la Biblia han seguido, durante el siglo XX y en el presente siglo, el ejemplo de traducir la palabra al español en vez de sustituirla por sodomita .

 

La reproducción anterior es otro de los ejemplos de lugares donde los comentaristas oficiales de la Iglesia mormona reconocen que sodomita no se refiere a la homosexualidad ni a los homosexuales, sino a prostitutos masculinos cultuales, los cuales, como es bien sabido, no eran homosexuales, sino absolutamente heterosexuales.

 

Siga leyendo otro estudio relacionado:

La homosexualidad y las escrituras desde una perspectiva Santo de los Últimos Días

La homosexualidad y las escrituras desde una perspectiva SUD #2

La homosexualidad y las escrituras desde una perspectiva SUD #3

One Comment

  1. Omar Elías Valenzuela Escobar says:

    Cómo siempre artículos tan interesantes por Brus Leguas, un estudioso de los textos que ensucian la veracidad de la homosexualidad

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