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Un ministerio de compasión en nuestros barrios y estacas.

Artículo original en inglés en el sitio de ALL – ARIZONA: Arizona LDS LGBT.

por Jonathan Manwaring

AL-Conference-5-of-28Al comenzar en esta mañana, quiero dar las gracias a todos los que han organizado y contribuido a esta conferencia en alguna manera. En especial, quiero agradecer a nuestros amigos por su valentía y fe de conducir esta causa aquí en Arizona. También quiero dar las gracias a Rachel por sus inspiradoras palabras. Ella ha sido tan paciente y comprensiva conmigo mientras he caminado este camino junto a mi hermano, Jamison. Algunos de nuestros momentos más profundos y significativos han sucedido al meditar y luchar con esta situación;  nuestros lazos se han fortalecido al haber investigado profundamente y al tratar de darle sentido a las cosas. También quiero añadir mi agradecimiento por aquellos de ustedes que han venido hoy aquí con coraje y un corazón abierto, incluso si sentían un poco de indecisión o ansiedad al estar aquí. Quiero que sepan, que hoy están entre amigos.

Como mencionó Rachel, mi hermano menor, Jamison, confió en nosotros que es gay hace ya unos diez años. Recibí una llamada de él un viernes, preguntándome si podía ir a su casa después del trabajo «sólo para hablar». Todo el camino de 30 minutos en coche del trabajo a su casa fue exasperante, mi corazón latía, mi mente erraba -no podía entender por qué tenía que ir hasta su casa «sólo para hablar.» Llegando a su casa podía ver el nerviosismo en sus ojos y escuchar el temblor en su voz. Después de sentarse, me miró a los ojos y me dijo que tenía sentimientos de atracción por el mismo sexo -yo no sabía exactamente lo que eso significaba, dijo que había tenido estos sentimientos por muchos años, pero que sabía que necesitaba hablar conmigo al respecto y tener mi apoyo. No puedo describir realmente los sentimientos que tenía en ese momento, era como un «torbellino» [1] de pensamientos, conclusiones y juicios que corría por mi mente, ninguno de los cuales coincidían con quien estaba sentado frente a mí, mi hermano. Mientras lo miraba pensé lo que él era y que siempre lo había sido, mi corazón estaba lleno de amor y empatía por mi pequeño hermano, que había estado luchando internamente con sentimientos de «vergüenza, falta de autoestima y miedo al rechazo» [2] durante tantos años. En ese momento, le dije que esto no cambiaba nada y que lo que yo veía en él no era diferente a lo que veía antes. Pero no tenía ni consejos, ni sugerencias, ni promesas, y le di la única cosa que yo sabía que sería correcta en ese momento: un abrazo, que parecía más real que cualquier abrazo que jamás le hubiera dado, y yo sentí que todo estaría bien. Sentí que de alguna manera especial, ese abrazo creó cierta sanación para él y comenzó un nuevo vínculo entre nosotros dos dentro de este viaje.

Fue más tarde esa misma noche que compartí con él y Rachel una frase familiar de mi bendición patriarcal que por fin tenía sentido: «Yo te bendigo para que puedas ser eficaz al ayudar a sanar los corazones de los miembros de tu familia, que han tenido experiencias que les parecen injustas. A veces sólo un abrazo, a veces sólo un oído atento. En raras ocasiones darás consejos, pero cuando lo hagas, se te inspirará a decir las cosas de una manera bondadosa que ayude, eleve y fortalezca». [3] Entonces supe que el Señor se había dado cuenta de mi hermano y que esperaba que yo ayudara a «sanar [su] corazón».
Me gustaría poder decir que los años transcurridos desde ese día han sido fáciles, pero como mencionó Rachel, ha habido dolor y frustración en el camino. Recuerdo que unos días después de que él saliera del clóset con nosotros, yo estaba levantando pesas en el gimnasio, sentía tanta ira y frustración que después de cada serie de repeticiones lanzaba las pesas al suelo tan fuerte como podía. Esto sin hablar de la frustración que él debe haber sentido, al llevar un programa de terapia reparativa, salir con mujeres y poner todo su esfuerzo en superar esta «batalla». Hubo muchas lágrimas, muchos desacuerdos, pero también había mucho amor, comprensión, y luz. En los años siguientes, se sentía cada vez más completo de ser como era y compartió lentamente esta parte de su vida con sus familiares y amigos, hasta que a principios de 2013, salió por completo al resto del mundo. [4] Fue también entonces cuando Rachel y yo sentimos susurros innegables por medio del Espíritu a «salir del clóset» no sólo como partidarios de él, sino para enlistarnos en este ministerio de «expresar amor, compasión y de divulgación». [5]

Hoy en día, espero y pido en oración poder ofrecer sugerencias para aquellos de ustedes que ministran a los miembros LGBT / AMS en sus barrios y estacas, en especial a aquellos de ustedes que pueden servir en obispados o presidencias de estaca. Mucho de lo que he aprendido ha llegado a través de mi vocación anterior como obispo, así como las experiencias de cientos de mormones gays / AMS que he conocido a través de asociaciones fuera de mi barrio. Estas experiencias son paralelas a lo que la Iglesia ya ha manifestado en sitios web oficiales, y que estaremos citando con frecuencia en los comentarios de hoy.

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Ministrando a la individual

Cuando Jesús fue criticado por allegarse a los «renegados», él respondió diciendo: «¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que está perdida». [6] Como líderes, nuestro tiempo, la visión y alcance realmente debería centrarse en la oveja perdida, que en la conferencia de hoy representa a nuestros hermanos y hermanas homosexuales.

La mayoría aquí reconocen el «torbellino de enorme velocidad» [7] que puede ser «la conciliación de la atracción del mismo sexo con una vida religiosa». [8] Ese acto de equilibrio espiritual requiere la voluntad de los líderes de la iglesia para tender una mano de apoyo a los miembros homosexuales en sus congregaciones con amor y comprensión. Esto ayudará a que muchos se queden cerca de la Iglesia y, posteriormente, del Señor. Pero la ruta puede ser espinosa y llena de pruebas a lo largo del camino.

Algunos de mis amigos gays me han dicho que han se veían a sí mismos como «leprosos impuros» en la iglesia, que necesitan distanciarse del rebaño «limpio» y «sin mancha» de la Iglesia, sin embargo, han dejado claro que «la atracción a los de su mismo sexo … no debe ser visto como una enfermedad» [9] que necesite ser curada. Creo que hay que ver la experiencia como algo similar a los que vienen a este mundo con ciertos rasgos, como los ojos azules o el pelo castaño; la orientación sexual no es un fallo o un defecto, simplemente «es».

Con esto en mente, los líderes de la Iglesia deben «tratar de medir el éxito de los esfuerzos de los miembros al venir a Cristo y fortalecer las conexiones emocionales con los demás, en lugar de por los intentos de eliminar la atracción hacia el mismo sexo». [10] Al venir más a Cristo, los miembros de la Iglesia sabrán entonces la voluntad del Señor para su vida a través del Espíritu Santo y, a su vez, sentirán más «el amor y la aceptación» [11] hacia sí mismos. La comparación de la atracción o la orientación a una adicción, una debilidad u otras pruebas mortales fomenta la idea errónea de que la orientación sexual es una decisión que uno hace, cuando la iglesia ha dejado claro que «las personas no optan por este tipo de atracciones». [12]

Además, también hay que tener cuidado de comparar la experiencia homosexual con otras «pruebas» que miembros de la iglesia pueden tener. Aunque la mortalidad presenta diversos retos y circunstancias a muchos de los hijos de Dios, no todas las situaciones son iguales. Por ejemplo, yo solía creer que la orientación sexual de mi hermano y la idea del celibato de por vida sería igual que para muchos adultos solteros en la iglesia que no tienen la oportunidad de casarse y pasan la vida solos, sin embargo, lo que no me daba cuenta es que probablemente un mormón ora con fe a diario con la esperanza de encontrar a su compañera eterna, mientras la hermana o el hermano gay no pide encontrar el amor durante el día, y no tiene ninguna esperanza de que su deseo de amar se pueda cumplir en esta vida. Aunque bien intencionado, debemos tener cuidado de no equiparar situaciones que no son iguales.

También hay que tener cuidado de «evitar ofrecer respuestas excesivamente simplificadas, como la idea de que el matrimonio o el servicio misional eliminarán la atracción hacia el mismo sexo» [13]. «A diferencia de tiempos pasados, la Iglesia no aconseja a las personas con atracción hacia el mismo sexo a casarse con personas del sexo opuesto «[14] con el fin de «superar» su homosexualidad. Hay algunos ejemplos de los que han hecho que funcione un «matrimonio de orientación mixta». Pero, como Gordon B. Hinckley dijo en 1987, «El matrimonio no debe ser visto como un paso terapéutico para resolver problemas tales como las inclinaciones homosexuales» [15] Dallin H. Oaks continuó: «[Esto] significa que no vamos a poner en riesgo a las hijas (o hijos) de Dios al concertar matrimonios de manera fraudulenta o bajo una nube de incertidumbre». [16]

 

Los líderes de la Iglesia a menudo son cuestionados por los miembros gays / AMS buscando asesoramiento específico sobre qué hacer con su orientación y su miembresía en la iglesia. Los líderes deben buscar inspiración para estos miembros, pero a menudo la respuesta viene como lo hizo a Nefi: «Yo no sé el significado de todas las cosas, pero sé que Dios ama a sus hijos» [17] o como Pedro cuando respondió al mendigo en los escalones del templo diciendo «plata y oro no tengo (puede que no tenga la respuesta para tu vida hoy), pero lo que tengo te daré. Y él lo tomó de la mano y lo levantó «. [18]

Sé de muchas situaciones en las que un obispo o líder mostró la amistad y el apoyo que un miembro gay de la iglesia necesitaba para sentirse cerca del Señor y tener esperanza para su futuro. En una ocasión en que mi hermano se sentía frustrado y necesitaba respuestas, un obispo amoroso le dijo: «No estoy seguro de qué decirte, pero no te voy a dejar sólo».

En la sección 20 de Doctrina y Convenios, se nos dice que debemos «invitar a todos a venir a Cristo» [19]. El proceso de venir a Cristo puede ser diferente para algunos, así como todos nosotros estamos en diferentes puntos de ese camino, pero como el Presidente Uchtdorf nos ha recordado, «el lugar perfecto para comenzar es exactamente dónde se encuentra en este momento» [20]. Los líderes de la Iglesia harían bien en aceptar a los miembros homosexuales / AMS, sin importar dónde se encuentren en su camino y permitir que el Espíritu del Señor entre en sus vidas y los dirija. Dar ultimátums a estos miembros, o a cualquier miembro para el caso, no va de acuerdo con lo que el Señor enseña «sino por persuasión, por longanimidad, benignidad y mansedumbre, y por amor sincero» [21].

Para los que optan por seguir una relación del mismo sexo o, tal vez, sienten la necesidad de alejarse de la iglesia por un tiempo «para resolver [su] propia salvación» [22], nuestro amor, estímulo y participación no debe parar, de hecho, debemos promover nuestros esfuerzos para hacer que se sientan parte de la congregación, no importa qué camino de vida que tomen. Como el elder Neil L. Andersen acaba de declarar en una conferencia general hace tres semanas, «todo el mundo, independientemente de sus decisiones y creencias, merece nuestra amabilidad y consideración» [23]. Mi opinión personal es que muchos mormones gays que deciden buscar un relación aún quieren seguir el resto de las normas del Evangelio que siempre han vivido, como la palabra de sabiduría y la fidelidad a una sola persona. Un amigo me dijo que deseaba que su presidente de estaca le hubiera animado a estar cerca del resto de las normas del Evangelio, a pesar de que él iba a buscar una relación del mismo sexo, ya que se habría evitado mucho dolor en su vida.

Lo más importante: todo el mundo necesita al Señor en sus vidas, la oportunidad de servir y de ser «nutridos con la buena palabra de Dios» [24]. Mi visión de esta iglesia es que mormones con atracción al mismo sexo, gays, lesbianas, bisexuales y transgénero puedan venir a la mesa del Señor, no sólo «sin dinero y sin precio» [25] pero, también sin ningún juicio por parte de sus compañeros santos, sino con su apoyo, compañerismo y aceptación.

Ministrando al barrio

Para terminar, me gustaría brevemente abordar cómo todos nosotros podemos hacer que nuestros barrios y estacas puedan aceptar más a los demás:

  • Fomentar la diversidad. El presidente Uchtdorf dijo: «Mientras que la Expiación tiene la intención de ayudarnos a todos a ser más como Cristo, no tiene el propósito de hacernos iguales… Podemos cometer el error de pensar que porque alguien sea diferente a nosotros, quiere decir que no es agradable a la vista de Dios. Esto… lleva a algunos a creer que la Iglesia quiere que todos los miembros sean cortados de un solo molde -que cada uno debe mirar, sentir, pensar y comportarse como todos los demás. Esto estaría en contradicción con la sabiduría de Dios… y el propósito de la Iglesia de Jesucristo, que reconoce y protege el albedrío moral… de todos y cada uno de los hijos de Dios. Como discípulos de Jesucristo, estamos unidos en nuestro testimonio del Evangelio restaurado… Pero somos diversos en nuestras preferencias culturales, sociales y políticas. La Iglesia prospera cuando tomamos ventaja de esta diversidad y nos animamos mutuamente a desarrollar y utilizar nuestros talentos para elevar y fortalecer a nuestros condiscípulos». El elder Wirthlin dijo: «El Señor no hizo a la gente de la tierra con una orquesta vibrante de personalidades sólo para dar valor a los flautines del mundo. Cada instrumento es precioso y se suma a la compleja belleza de la sinfonía». [26]
  • «Crear un ambiente y cultura para que todos los miembros se sientan bienvenidos y amados.» [27] Sé consciente para hacer comentarios amables y cariñosos en clases y charlas. Un amigo me dijo que él escuchaba con atención los comentarios hechos en la iglesia para saber quién en su barrio aceptaría su orientación y quién podría ser cruel hacia él. Los comentarios insensibles pueden cerrar sin querer las puertas de la amistad a quienes las necesitan desesperadamente.
  • «Sean conscientes como miembros de su barrio sobre (la orientación sexual de otros miembros), ayuden a mostrar amor, apoyo y aliento». [28] Debemos «tratar de eliminar la vergüenza y combatir los estereotipos y mitos» [29]

Evite sólo predicar el «ideal». Nuestros barrios consisten de muchas situaciones únicas y todos deben sentirse incluidos, no aislados. Nuestros mensajes de la vida mormona «ideal» pueden empujar almas lejos de las «aguas vivas» del evangelio que tan desesperadamente quieren mantener en su vida.
Me encantó el meme que vi en Facebook hace poco: «¿Qué tal si los gays son parte del plan para ver si los cristianos realmente nos amamos unos a otros?» Nuestros barrios deben ser el taller para el desarrollo de ese amor.

Hermanos y hermanas, ¿daremos los botes salvavidas a nuestros hermanos y hermanas homosexuales? En algunos casos, nuestro bote puede, literalmente, salvar una vida. El elder Ronald A. Rasband declaró recientemente: «Llegar a rescatar a los otros, en cualquier condición, es una medida eterna de amor… Como miembros de la Iglesia, cada uno de nosotros tenemos la sagrada responsabilidad» de llevar las cargas de los otros para que sean ligeras, de llorar con los que lloran, levantar las manos caídas y fortalecer las rodillas debilitadas» [30]. En última instancia, al venir a Cristo y participar de la capacidad fortalecerora y redentora de la Expiación, todo puede hacerse bien. Mi vida ha cambiado para siempre y mi corazón sigue creciendo a través de este hermoso trabajo.

– Jonathan Manwaring

Conferencia de ALL, «Todos son iguales ante Dios», abril 2014

 


 

NOTAS

1. Elder Neil L. Andersen, “Torbellinos espirituales”, Liahona, Mayo 2014.

2. Véase en ministering.lds.org “Ministering Resources: Same-Sex Attraction”

3. Bendición Patriarcal de Jonathan Manwaring

4. Ver https://www.youtube.com/watch?v=W_Thj42lMf4

5. Elder Quentin L. Cook en mormonsandgays.org

6. Lucas 15: 4

7. Elder Neil L. Andersen, “Torbellinos espirituales”, Liahona, Mayo 2014.

8. mormonsandgays.org

9. mormonsandgays.org

10. Véase ministering.lds.org “Ministering Resources: Same-Sex Attraction”

11. Véase ministering.lds.org “Ministering Resources: Same-Sex Attraction”

12. mormonsandgays.org

13. Véase ministering.lds.org “Ministering Resources: Same-Sex Attraction”

14. mormonsandgays.org

15. Gordon B. Hinckley, “Reverencia y Moral”, EnsignMayo 1987

16. http://www.mormonnewsroom.org/article/interview-oaks-wickman-same-gender-attraction

17. 1 Nefi 11:17

18. Hechos 3:6-7

19. Doctrina & Convenios 20:59

20. Presidente Dieter F. Uchtdorf, “La Esperanza en la Luz de Dios”, LiahonaMayo 2013

21. Doctrina & Convenios 121:41-42

22. Filipenses 2:12

23. Elder Neil L. Andersen, “Remolinos Espirituales”, Liahona, May 2014

24. Moroni 6:4

25. 2 Nefi 26:25

26. Elder Jospeh B. Wirthlin, “La otra oveja”, Ensign, Mayo 2008

27. ministering.lds.org

28. ministering.lds.org

29. ministering.lds.org

30. Elder Ronald A. Rasband, “La alegre carga del discipulado”, LiahonaMayo 2014.

 

3 thoughts on “Un ministerio de compasión en nuestros barrios y estacas.

  1. En mí experiencia debo decir que esto hubiera sido de mucha ayuda en mi barrio y Estaca en su inicio, fue un proceso arduo y con poco criterio del Liderismo, salvo muy pocas excepciones.

    Es un buen mensaje, debiera ser leído por toda la Iglesia desde el Profeta hasta el último escalafón en la línea jerárquica, todavía tienen tanto que aplicar del amor que tanto mencionan, mi experiencia con la Iglesia SUD no es positiva, sin embargo, me ayudo saber cuánto valgo y no por ser Cristiano, sino por ser persona.

    Cuándo comencé el proceso de aceptar que era Gay, fue un apoyo Afirmación y mi familia y verdaderos amigos, no necesito compasión, si respeto.

    Barrio Diego de Almagro/ Estaca República
    Santiago de Chile
    Omar Elías Valenzuela E

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