Unidos en el servicio a nuestros semejantes

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Diversidad-diferentes-juntos-mundo-razas-amor-amistad

Por Brus Leguás

En todas las organizaciones suceden cosas que ponen a prueba nuestro músculo de la tolerancia. Y Afirmación no es ajena a este tipo de situaciones. Y, bueno, todos somos humanos. Todos cometemos errores (y demasiadas veces, horrores).

Lo malo es que muchas más veces de las que queremos, o esperamos, perdemos nuestro norte debido a las circunstancias que se presentan. Y aparecen, no solamente diferencias de opinión, sino que tales diferencias se convierten en amarguras, nos sentimos heridos… y explotamos de la manera menos apropiada. Y eso es algo que nos puede ocurrir a todos, independientemente de nuestra aproximación al Evangelio, de nuestros principios de siempre, de los lazos de amistad que hemos ido creando a lo largo de los años…

Y entonces nos olvidamos de lo que es verdaderamente importante.

Las Escrituras nos enseñan y amonestan:

«Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que toca o unos platillos que resuenan. Aunque tenga el don de profecía y conozca todos los misterios y toda la ciencia, y aunque tenga tanta fe que traslade las montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque reparta todos mis bienes entre los pobres y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es paciente, es servicial; el amor no tiene envidia, no es presumido ni orgulloso; no es grosero ni egoísta, no se irrita, no toma en cuenta el mal; el amor no se alegra de la injusticia; se alegra de la verdad. Todo lo perdona, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera. El amor nunca falla. Desaparecerán las profecías, las lenguas cesarán y tendrá fin el conocimiento.

»Nuestro conocimiento es imperfecto, e imperfecta también nuestra profecía. Cuando llegue lo perfecto, desaparecerá lo imperfecto. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Cuando llegué a hombre, desaparecieron las cosas de niño.

»Ahora vemos como por medio de un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de una manera imperfecta; entonces conoceré de la misma manera que Dios me conoce a mí.

»Tres cosas hay que permanecen: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más grande de las tres es el amor». (1 Corintios 13:1-13.).

Amor-mujeres-jovenes-amistadLo que finalmente tiene que permanecer y primar en nuestras vidas y en nuestro diario vivir, accionar y relacionamiento con los demás siempre tiene que ser el AMOR… Si realmente nos amamos y amamos a nuestros hermanos y amigos, deberíamos abstenernos de causar dolor, división, de poner nuestros intereses, por muy legítimos que sean, por encima de los intereses de los demás y antes que dividirnos y pelearnos, pensar en qué es lo que realmente importa en la vida.

En Afirmación lo que verdaderamente importa no es el ser servido, sino servir de toda alma y corazón y con todo lo que somos y tenemos a nuestros hermanos y a todas las personas LGBTI+, que son quienes necesitan de nuestra ayuda para poder entender y asumir en sus vidas que no están bajo condenación eterna sino que Nuestro Padre Celestial es AMOR y que ama a todos sus hijos de la misma forma, y que sus vidas son importantes y necesarias. No necesitamos ser dogmáticos para eso. Solo necesitamos AMOR. Esa tiene que ser siempre nuestra clave y nuestra meta en la vida, para que el mañana nos encuentre siempre un paso más adelante que el ayer.

Reflexionar sobre cuál es nuestro propósito personal y colectivo tiene que ayudarnos a avanzar y a no retroceder, para cumplir con la misión personal y colectiva de ser un oasis en el desierto de la condena, la discriminación, la intolerancia y el dolor de tantos hijos de Nuestro Padre Celestial que sufren y que esperan una palabra de aliento, una mano que les ayude a levantarse y a reanudar el camino…

Amor servicio Cristo diferentes

Cristo servía a sus semejantes, aunque fueran diferentes al resto.

Que nuestras diferencias puedan ser superadas y que nuestros espíritus alcancen la paz, y se llenen del espíritu de Cristo, quien nos amó primero y nos dio el ejemplo perfecto de AMOR, sacrificio, entrega y aceptación; porque todos somos hijos de un mismo Padre y de una misma Madre, quienes esperan de nosotros mucho más de lo que pareciera que hoy somos apenas capaces de hacer.

Y, en lo personal, quiero ser consecuente con lo que creo y con lo que anhelo, amando y no odiando, ayudando a construir y no a destruir, orando para que un día muy cercano podamos todos reunirnos en paz, reconciliados, pero sobre todo unidos en el AMOR verdadero, real y perfecto a que estamos obligados si no porque creamos lo mismo, sí porque reconozcamos que somos hermanos y amigos…

Saludos cordiales para todos.

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