Blog, Rostros de Afirmación

Yo soy bendecida por tener un padre gay y una madre lesbiana

 

Por Gabriela Correa

 

Soy hija única del casamiento de mis padres, pero tengo una hermana mayor que nació de otra relación de mi mamá, antes de que ella conociera a mi papá. Yo nací dentro del convenios de la doctrina mormona, fui presentada el primer domingo del mes, participé de toda la primaria y de las Mujeres Jóvenes.

Mis padres se separaron cuando todavía estaba en la primaria junto con mi hermana que es 3 años mayor que yo. En ese tiempo no podía entender lo que estaba pasando entre mis padres. Nos quedamos con mi mamá y mi papá venía a visitarnos.

Hubo un período de nuestras vidas que mi hermana y yo fuimos a vivir con papá, él siempre nos decía que  fuéramos a la Iglesia. Él siempre se levantaba temprano los domingos, nos arreglaba, nos preparaba el desayuno y nos llevaba hasta la puerta de la Iglesia, pero no entraba. Yo siempre me pregunté porque mi papá, que siempre alentaba a la gente a ir a la Iglesia, a hacer oraciones y a leer las escrituras, no entraba en la iIglesia con los demás los domingos.

Cuando yo tenía entre 10 u 11 años, mi mamá decidió contarnos que nuestro papá era gay. Me pareció extraño que él no nos lo dijera, pero eso no cambió mucho nuestra relación, pues él era nuestro padre. Dos años después él nos reunió a mí y a mi hermana para conversar, y con mucha dificultad nos contó lo que ya sabíamos.

En el principio estaba todo bien si mi padre era gay, lo difícil comenzó cuando mi madre decidió también salir del armario y decidió que se casaría con una mujer. Eso fue como un baldazo de agua fría, ¿cómo puedo tener los dos padres gais, es que yo había hecho algo mal, será que Dios me estaba castigando?

Yo no tenía mucho coraje para hablar a la gente sobre esto. Me mantuve fiel en la Iglesia y tenía un enorme deseo de servir en una misión, tal como lo hizo mi padre. Yo sentía que había tomado la decisión correcta de prepararme para una misión de tiempo completo.

Pero en 2015 la Iglesia vino con la política de no permitir que hijos de parejas homoafectivas pudieran ser bautizados y si quisieran bautizarse sólo podrían a los 18 años, teniendo que repudiar a sus padres, y mudarse de casa. Eso fue como una cuchilla en mi corazón porque yo amaba a mis padres, no podía repudiarlos, pero también tenía el gran deseo de servir al Señor en una misión.

Cómo hacer esta elección en mi vida, cómo dejar atrás todo lo que quería y amaba. Después de mucho reflexionar decidí que no podía hacer una misión a tiempo completo. ¿Cómo podría enseñar a las personas que la homosexualidad es un error, un pecado, siendo que mis padres eran gais y estaban felices en sus condiciones. El amor que mis padres siempre me dieron, la educación que tuve mi decisión no fue tan difícil, Apoyo a mis padres en todo, yo los amo ellos son mi cimiento, sé que no hicieron nada mal, sólo siguieron sus corazones para ser felices como ellos quieren ser.

Tengo mucho orgullo de los padres que tengo, no los cambiaría por nada en esta vida. Yo soy la prueba viva que ser creada por gais y lesbianas te hace una lesbiana, soy heterosexual y apoyo 100% la causa LGBT, soy miembro de Afirmación, junto a mi padre.

Hoy, así como mis padres, estoy bien resuelta en cuanto a tener un padre gay y una madre lesbiana, de hecho tengo orgullo y no lo escondo de nadie. Ni por eso fuimos privados de las bendiciones de nuestro Padre Celestial, sé que soy una hija especial de él y que él por ser mi Padre entendió mi elección cuando elegí estar al lado de mis padres terrestres a hacer una misión.

 

 

 

3 thoughts on “Yo soy bendecida por tener un padre gay y una madre lesbiana

  1. Que facinante historia me gusto mucho…hasta lloré imaginandome yo en su lugar.felicitó a la joven y su familia que mi padre celestial les bendiga a ellos y sean muy felices…todos en esa historia son muy afortunados al tener el amor de sus familias y una relación estable y a la vez conectar con esta gran familia que es afirmación….. Les envió un fuerte abrazo y espero algun día conocer los protagonista de esta linda historia…

  2. Pues yo estoy en una situación mas o menos parecida, y es la otra cara de la moneda.
    Cuando uno nace, sin importar la orientación de los padres, deberían servir de apoyo y no de carga, después de todo «yo no pedí nacer». Al final, después de 45 años, me doy cuenta que el principal problema que he tenido con ellos es que nunca supieron lo que era tener un hijo, y menos que este fuera heterosexual, y que tuviera profundos valores familiares conservadores.
    Es normal ese trato que me han dado y me dán, solo hay que ver que a los hombres que les gustan los hombres, y las mujeres con el mismo problema; para tener un hijo tendrían que hacer un sacrifício (por su orientación natural hacia el mismo sexo) no lo engendrarían con gusto o placer. Y lo que mal empieza, mal termina. Así que alguien como yo solo fue visto como un lastre, algo que nació pero que no tenía el más mínimo apoyo y amor de estas dos personas homosexuales.
    En realidad de mi madre no estoy seguro, pero he comenzado a sospechar, y la verdad pareciera que todo apunta hacia allá. Ojalá no sea así.
    Ojalá lo publiquen, aunque no creo que quieran ver el problema en sus dimensiones reales, este movimiento que se esta dando solo presenta un lado de la moneda.

    1. Hola Ernesto,

      Los buenos padres son escasos, lo que tratamos de retratar en este artículo (que es la experiencia personal de Gabriela) es que lo bueno o lo malo no depende de la orientación sexual. Yo, por ejemplo, tengo la misma experiencia que vos, yo he sido el lastre de mis padres, y se deshicieron de mí durante mi infancia, dejándome a cargo de mi abuela. Ambos son heterosexuales, mi padre me dejó para perseguir mujeres, y mi madre para perseguir hombres…

      Pero, ahora te hablo como padre gay que está criando dos hijas solo, no es por la orientación sexual que uno es buen o mal padre, sino por el amor y la dedicación que uno le pone a la tarea de ser padres, ese es el real sacrificio.

      Según he aprendido, viendo muchas parejas (hetero, homo, separados, y juntados), he aprendido que, mientras la pareja sea más feliz, más felices son los hijos, y si uno, o ambos, sienten que su matrimonio es una prisión o un castigo, entonces es lógico que los niños tampoco puedan ser felices.

      Te mando un saludo y si quieres debatir (no discutir, ni menospreciar, ni nada por el estilo) conmigo te invito a comunicarte con el email de contactos de este sitio web. Siempre estamos interesados en todos los lados de las monedas.

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